Riello

Ubicado en pleno Valle de Omaña, el municipio de Riello es el más grande de España, pues engloba a casi 40 núcleos de población. Dista de la capital de la provincia 45 kilómetros y cuenta con cerca de 900 habitantes. Su altitud es de 1.043 metros. El municipio está compuesto por las localidades: Andarraso, Ariego de Abajo, Ariego de Arriba, Arienza, Bonella, El Castillo, Campo de la Lomba, Castro de la Lomba, Ceide y Orrios, Cirujales, Cornombre, Curueña, Folloso, Garueña, Guisatecha, Inicio, Manzaneda de Omaña, Marzán, Omañón, la Omañuela, Oterico, Pandorado, Riello, Robledo de Omaña, Rosales, Salce, Santibáñez de Arienza, Santibáñez de la Lomba, Socil, Sosas del Cumbral, Trascastro de Luna, La Urx, Valbueno, Vegarienza, La Velilla, Villadepán, Villar de Omaña, Villarín de Riello, Valverde de Omaña.

El municipio de Riello ha rescatado en los últimos años infinidad de tradiciones, y una de las más conocidas es el Romance de Don Ares que cada mes de agosto le hace regresar a su época medieval. Las calles se llenan de juglares y bufones, damas y caballeros, brujos y mercaderes. Siete cuadros teatrales, representados en el Señal. Pandorado, Riello, La Vellila, Camposalinas, Adrados y Santa María de Ordás recrean el viaje del caballero medieval y su encuentro con la pastora Rosana. Una cena medieval pone fin a la primera jornada medieval y al día siguiente se celebran “Las Justas”.

Otra cita ineludible es la Romería de Pandorado, que el 15 de agosto congrega a una veintena de pendones en la comarca, que salen en procesión. Está declarada de Interés Turístico Provincial. También lo son Carnaval, los Reyes, el Sábado Casteñero…

La aliseda de Inicio y la subida al Cueto Rosales para disfrutar de la mejor panorámica del Valle de Omaña, son otras visitas ineludibles.

 

Provenza, entre campos de lavanda

Campos de lavanda y pueblos medievales caracterizan la Provenza francesa, pero también conocidos mercados y ferias gastronómicas, parques naturales y paisajes marítimos como los de la Camarga. En el capítulo artistístico destaca además el legado impresionista de autores como Cézanne y Van Gogh, cuya huella se puede descubrir en esta gran región. Grande porque realmente, la región se llama Provenza-Alpes-Costa Azul (en francés Provence-Alpes-Côte d’Azur, en ocasiones abreviada como PACA)  y es una de las trece regiones que, junto con los territorios de Ultramar, conforman la República Francesa. Su capital y ciudad más poblada es Marsella

Hoy nos centraremos en el corazón de la Provenza: Aviñón, la localidad que enamoró a Picasso en la segunda década del siglo XX, y en las rutas y localidades que tomando como base esta ciudad podremos realizar.

En Aviñón  será imprescindible visitar el Palacio de los Papas y calles como la del Roi René y de los Teinturiers dan un ejemplo de su belleza. Su murallas, el pequeño Palacio y la  Catedral de Dooms, de cúpula románica son otros de sus atractivos.

Aviñón es una ciudad pequeña con menos de 100.000 habitantes durante 11 meses al año. Generalmente se respira calma a pesar de la gran afluencia de turistas que visiten el opulento patrimonio artístico (buena parte reconocido como patrimonio mundial de la humanidad) que ha quedado de la que fue residencia papal en el siglo XIV.

Palacio de los Papas de Aviñón

Festival de Teatro de Aviñón

Precisamente ese mes de julio, la ciudad, entre los días 7 y 28, acoge el festival de teatro más importante del mundo, con 40 espectáculos en la sección oficial (sin incluir las exposiciones y conciertos que hay alrededor de esta programación) y más de mil cien espectáculos de la sección Off Avignon, muestra que año tras año presenta más adeptos.

Desde Aviñón es posible realizar varias rutas de interés. Se puede viajar hacia el norte, hasta Orange, para visitar su teatro romano, recorrer el monte Ventoux y las afiliadas peñas de las Dentelles de Montmirail. También es interesante la ruta hacia el sur, hacia Arles y las marismas de la Camarga. Entre Aviñón y Arles se encuentra, ligeramente desplazado en el mapa hacia el este Saint-Remy, el pueblo donde Van Gogh pintó la  lameserie de Campo de trigo con cipreses y Ravine.

Marismas de la Camarga

Al este nos encontraremos con Gordes, una villa colgante en una colina salpicada de casas de piedra y jardines. Cerca se halla la abadía cisterciense de Sénanque, rodeada de palntaciones de lavanda. Gordes se halla en el macizo de Luberón, cuya capital comarcal es Apt, fundada por los romanos en el año 45 a.C, como Apta Julia en plena Vía Domitia.

Gordes

El mercado de Apt es uno de los más atractivos de la Provenza, siendo su especialidad la fruta confitada. Bonnieux, Lacoste, Ménerbes o Maubec son localidades cercanas de gran belleza, las dos primeras unidas por caminos de viñedos, huertos y arboledas. El castillo de Lacoste fue propiedad del abuelo del Marqués de Sade, quien allí se refugió en 1771.

Viñedos en Ménerbes

Ménerbes y Maubec son también territorio de viñedos, en su caso los más apreciados de la comarca. A pocos kilómetros entraremos el parque natural de Luberon, Reserva de la Biosfera.

 

El Gran Norte

Por Gran Norte entendemos las extensas regiones de Siberia, Alaska, Groenlandia, Islandia, Escandinavia, Islas Svalbard y Territorio del Yukón. Cada una de ellas bien merecen un capítulo aparte. En todo caso tienen algo en común: son unas zonas del planeta donde la vida llega a su límite en toda la extensión de la palabra.

Pese a ser una línea imaginaria, el Círculo Polar Ártico señala una frontera real: la que separa los territorios propicios a la existencia humana, al sur, de aquellos otros más septentrionales donde la sequedad y el frío extremos casi imposibilitan la presencia continuada del hombre. Temperaturas gélidas, aterradoras tempestades, tinieblas que se adueñan del mundo durante meses, un suelo yermo, estéril, y la presencia de una fauna voraz, mantuvieron estas regiones boreales al margen del resto del mundo hasta hace apenas unas décadas.

La historia de su explotación por el hombre blanco está cuajada de tragedias y hazañas. Los pocos occidentales que se adentraron, lo hicieron animados por el afán de conocimiento, aventura o gloria. Sus nombres -Franklin, Peary, Amundsen, Nansen…- se han perpetuado como ejemplo de heroicidad y arrojo. Y las tierras que exploraron, como un desafío atroz que la naturaleza planteaba al hombre.

Esta percepción uniforme empezó a cambiar en 1922, cuando se estrenó la película Nanuk el esquimal, del director estadounidense Robert J. Flaherty. Sus conmovedoras escenas descubrieron insospechados rostros de la inmensidad ártica, un mundo complejo donde también había espacio para civilizaciones sofisticadas y paisajes de estremecedora belleza.

A todas esas realidades dedicamos este artículo. A los pueblos que viven en torno del Círculo Polar Ártico, representados por las culturas nenet de Siberia e inuit en Groenlandia, y a cómo vinculan belleza y espiritualidad en su vida cotidiana. También a los variados paisajes septentrionales, que abarcan desde la montañosa Alaska a la ígnea Islandia, y de las remotas islas Svalbard, antesala del Polo Norte, a la abrumadora tundra que se extiende por el norte de Asia. Mostramos la belleza de las auroras boreales y el primitivo porte del toro almizclado, una reliquia animal que, siglos atrás, compartió pastos con los mamuts. Y no ignoramos la forma en que el mundo moderno ha irrumpido en las regiones árticas, atraído por la riqueza en combustibles de su subsuelo.

Esplendorosos, inquietantes, tan distintos entre sí, los territorios del Gran Norte son una apasionante convocatoria para el viajero, quien aún puede descubrir en ellos una naturaleza y unas culturas en su estado más puro.

Bembibre

Los testimonios más antiguos que se tienen de la ocupación humana de Bembibre data de finales de la Edad del Bronce y comienzos de la Edad del Hierro. También la arqueología ha aportado numerosas piezas de época romana, siendo la más importante la placa de bronce de época de Augusto, conocida con el nombre de Edicto de Bembibre, una pieza que ha revolucionado los conocimientos que se tenían hasta el momento sobre las Guerras Cántabras. Muchos historiadores señalan también que Interamnium Flavium podría estar localizada en las inmediaciones de Bembibre.

Bembibre dista de la capital de la provincia en 90 kilómetros y cuenta con poco menos de 10.000 habitantes.Sus núcleos de población son Arlanza, Bembibre, Labaniego, Losada, Rodanillo, San Esteban de Toral, San Román de Bembibre, Santibáñez de Toral y Viñales.

El Museo Alto Bierzo

Se encuentra ubicado en la Villa Vieja, muy cerca del santuario del Santo Ecce Homo. Se trata de un museo eminentemente etnográfico, aunque también tiene una pequeña sala dedicada a la arqueología de la zona. Entre los fondos arqueológicos cabe destacar las puntas de lanza de la Edad del Bronce y la réplica del Edicto de Bembibre. La sección de etnografía se divide, a su vez, en otras subsecciones: agricultura y ganadería, industrias domésticas, oficios y artesanías tradicionales e indumentaria. El museo cuenta asimismo con una sala de exposiciones temporales.

La iglesia de San Pedro

Entre los lugares dignos de visitar se encuentra la Plaza Mayor con la iglesia de San Pedro, antigua sinagoga judía, que aún conserva una vieja portada románica.

La Villa Vieja

Se accede a ella desde la Plaza del Ayuntamiento. En ella se conservan los cimientos del castillo que data del siglo XIV.

Santuario del Ecce Homo

Templo de estilo neoclásico de la primera mitad del siglo XIX, construido sobre otro anterior. En su interior se guarda la imagen del Ecce Homo, patrón del Bierzo Alto.

Casas modernistas

Bembibre alberga numerosos ejemplos de arquitectura popular que todavía pueden verse en los barrios de la Villa Vieja y el barrio de la Fuente, así como algunos edificios modernistas, situados en torno a la Plaza Mayor y la calle Susana González.

Gastronomía

El ciclo festivo local comienza en el mes de febrero con la celebración del ya tradicional Festival Nacional de Exaltación del Botillo. Un acontecimiento que tuvo su origen en 1972 y que congrega anualmente a más de un millar de comensales en torno al plato rey de la comarca, acompañado con cachelos, chorizos y repollo de asa de cántaro, todo ello regado por los buenos caldos de la tierra.

Bembibre celebra las fiestas del Cristo el 14 y 15 de septiembre. Cada siete años, hacia finales de junio, se celebra la salida del Santo Ecce Homo patrono de la comarca del Boeza. Destaca también el ya tradicional Festival Nacional de Exaltación del Botillo que se celebra en febrero y la celebración de las fiestas del Carnaval.

Cerca de Bembibre está el belén artesanal de Folgoso de la Ribera realizado por vecinos del pueblo durante la época de Navidad. El pueblo Colinas del Campo de Martín Moro, de amplia historia y gran riqueza paisajística. Conserva muy bien la arquitectura tradicional. El Museo de Noceda del Bierzo muestra piezas etnográficas y arqueología de la zona.

 

Tailandia, la tierra de los libres

Hace décadas que ocupa un lugar preferente en los catálogos turísticos y, sin embargo, permanece como un destino poco conocido por los viajeros. Se diría que el cemento y los neones de sus centros vacacionales han ocultado el apasionante país que los alberga…y que muy poco tiene que ver con ellos. Etimológicamente, la palabra Tailandia significa “la tierra de los libres”, y no es un nombre arbitrario, ya que jamás fue sojuzgada por potencia alguna. Atacada sí; incluso arrasada por los birmanos en el siglo XVIII. Pero los thai resuergieron una vez tras otra, reconstruyeron sus ciudades, resembraron los campos, como un junto que se doblega a los embates del viento pero nunca llega a quebrarse.

Su territorio está repleto de restos monumentales, urbes enteras y centenarios templos de piedra que se levantan en medio de la selva. Hay pocos placeres comparables a pasear por estos solitarios recintos y descubrir las maravillas que se agazapan en sus esqueletos pétreos. Los confines norte y noroeste de Tailandia, por su parte, se levantan en montañas donde viven grupos culturales adaptados a tan abrupto territorio. Sus costumbres, vestimentas, incluso técnicas de construcción o agrícolas son reliquias de tiempos pretéritos. El sur, en cambio, es el dominio del mar, una sucesión de playas arropadas por palmerales, y de acantilados que caen a pico sobre las aguas. Y si bien es cierto que algunos de estos escenarios ya han sido degradados por la industria turística, son muchos más los que esperan su descubrimiento por cualquier viajero que esté dispuesto a apartarse de las rutas trilladas.

El corazón de este mundo es Bangkok. Capital futurista, la opulencia de sus centros comerciales hace sentir provinciano al visitante, mientras la vertiginosa superposición de autopistas, ferrocarriles y metros, unos sobre otros, podría ser un inquietante anticipo del futuro de nuestras ciudades. Paradójicamente, basta desplazarse unos metros y embocar cualquier callejón para dar de bruces con ambientes y actividades extraídos de un grabado romántico.

Mezcla de espiritualidad y materialismo, aferrada a sus raíces pero ferozmente cosmopolita, puritana a la vez que ultratecnológica, Tailandia es un resumen de las contradicciones que sacuden a tantos países del Sur en este siglo XXI. Un experimento sin secretos ni tapujos, a la vista, cuyos resultados permiten atisbar cómo será, tal vez, el mundo del futuro.

 

Magaz de Cepeda

Origen anterior a los romanos presenta este municipio. Dista 57 kilómetros hasta León capital. También esconde presencia imperial, elementos medievales de gran relieve, que trajo en el siglo XV la división en señoríos de la zona entonces llamada de Valdemagaz, y muestras sobradas de la vida rural más auténtica.

Su población no llega al medio millar de habitantes. En su historia encontramos que existen numerosos castros documentados y localizados, como el de Vega de Magaz, del que se extrajeron fíbulas que hoy se visitan en el Museo de León, el de Porqueros y el de Magaz de Cepeda, unido a la leyenda del Rey Magarzo, del que se dice que volverá a la vida cuando alguien encuentre el oro que escondió.

Ubicado a 940 metros de altitud, componen el municipio: Benamarías, Magaz de Cepeda, Porqueros, Vanidodes, Zacos y Vega de Magaz.

Amplia es la lista de los edificios ligados a los señoríos, como los de la familia de los Carrera o los Condes de Catres. Aún se conservan restos de ellos en Benamarías, pero no se puede decir lo mismo de los importantes monasterios de los siglos X y XI de San Dictino y San Salvador en Magaz.

Las Iglesias también recibieron favores nobiliarios que aún son visibles, como la de San Julián en Porqueros, la ermita de Zacos, dedicada al Bendito Cristo, o su parroquia elevada en el XVII sobre otra medieval, que esconde una Virgen románica y retablo barroco.

Las principales fiestasen Magaz son las del cristo el 14 de septiembre y San Juliano en enero. Romería el primer domingo de agosto. En Vega de Magaz San Pedro el 29 de junio y Nuestra Señora el 15 de agosto. Benamarías y Vanidodes, Nuestra Señora de Las Angustias en septiembre. Zacos en octubre.

Son tradiciones ancestrales estas romerías, como la de Magaz en el Alto de la Crucica, o la de Las Angustias ya citada, celebrada mano a mano entre Benamarías y Vanidodes en torno a la Virgen que comparten ambos vecindarios.

El agua fue el motor de esta tierra, se nota en la multitud de molinos y en la fábrica de luz. En Zacos, el embalse de la Raidona en Benamarías, construído por los vecinos hace décadas y que es una de las excusas para comprobar las numerosas bellezas naturales que existen y disfrutar del paisaje que se entremezcla con elementos culturales y típicos como las casas de techo de paja.

Turquía. La llamada de Oriente

Turquía siempre se ha visto desde occidente como el primer escalón al oriente, al islam principalmente. Y desde allí como la antesala de Europa. Lo cierto es que en Turquía la historia sale al encuentro a cada paso de toda aquella persona que lo visita: templos en medio de campos de cultivo, tumbas excavadas en acantilados costeros o fluviales, columnatas que campean en plazas de aldea…No en vano, y desde hace milenios, esta tierra ha sido el pasillo natural entre Asia y Europa. Por él transitaron buena parte de las grandes civilizaciones del pasado: hititas, licios, partos, frigios, griegos, romanos, turcos selyúcidas y otomanos…Todos ellos dejaron su monumental impronta, hasta acumular uno de los patrimonios más apabullantes y complejos que existen; una verdadera fiesta para los amantes del arte y la belleza.

Estos vestigios se reparten a lo largo del territorio turco, desde los confines orientales, donde se levantan los 5.165 metros de altitud del bíblico monte Ararat, hasta las luminosas costas de los mares del Mediterráneo y Egeo. Entre ambos extremos se extiende la estepa anatolia, una inmensa planicie tapizada de gramíneas, sin apenas accidentes geográficos, llana, uniforme, capaz de embriagar la mente y el ánimo. Y señalando sus límites por el norte y por el sur, cadenas montañosas con cumbres que rozan los cuatro mil metros, más altas que los Pirineos, donde todavía encuentran refugio las manadas de lobos y los últimos osos salvajes.

Esta tierra mágica ha protagonizado mitos universales, relatos y leyendas que abarcan desde los patriarcas Noé y Abraham al mítico rey Midas, quien convertía en oro todo cuanto tocaba, el conquistador Alejandro Magno, las intrigas y traiciones de la corte bizantina, o la opulencia de los sultanes y las voluptuosas fantasías asociadas a sus serrallos.

Sin embargo, ninguna de estas narraciones es tan fascinante como la realidad del país contemporáneo. Nacido como república en el año 1923, la Turquía actual es una acumulación de contrastes y contradicciones no resueltos. Escindida entre la conciencia de su glorioso pasado y un ansia de prosperidad que la subordina a Occidente desde hace décadas; entre un Estado laico, una población abrumadoramente musulmana y unos vecinos islámicos recelosos y hostiles; entre una agresiva vocación homogeneizadora y la evidente condición plurinacional del Estado…Turquía es un libro sin acabar, tan repleto de promesas como de incertidumbres. Un libro apasionante, que se escribe día a día ante los absortos ojos del viajero.

En estos últimos años, la guerra fronteriza con Siria la ha convertido en paso de una emigración hacia Europa y en pieza de un tablero político importante. Y aún así, en determinados aspectos, sigue siendo un lugar donde, con las debidas precauciones de no acercarse a las fronteras sirias, viajar.

 

 

Los Barrios de Luna

Los Barrios de Luna está ubicado en la llamada Montaña occidental de la provincia de León, de cuya capital dista 45 kilómetros. Su población supera los 300 habitantes y comprende las poblaciones de Los Barrios de Luna como capital de municipio del mismo nombre, Irede de Luna, Mallo de Luna, Mora de Luna, Portilla de Luna, Saguera de Luna, Vega de los caballeros, Miñera de Luna y Mirantes de Luna.

Las fiestas principales son el 14 de septiembre y 31 de diciembre en Los Barrios; el 25 de noviembre en Irede; en Mallo de Luna el 8 de septiembre; el 9 de agosto en Mora de Luna; en Portilla de Luna el 7 de octubre; el 30 de noviembre en Saguera de Luna; en Vega de los Caballeros el 16 de agosto.

El municipio vive en la más profunda tradición festiva, religiosa y romera. Celebraciones como la del Cristo y la Feria del Pastor, en Los Barrios de Luna, declarada de interés turístico provincial, son secundadas por la romería del Reencuentro, el último domingo de julio en Mirantes de Luna o la de San Roque el 16 de agosto entre la ermita del santo titular, entre Mora y Vega de Caballeros.

Patrimonio

Ha habido importantes hallazgos arqueológicos en los emplazamientos de Mallo, Mirantes, Irede, Sena y el castillo de Los Barrios de Luna. Las iglesias de los Barrios (siglo XIV) de Irede, de Vega y de la Portilla, con su robusta espadaña, son lugares de obligada visita en un recorrido por el municipio, así como el Museo del Pastor, inaugurado en 1997 y ubicado en las antiguas escuelas de Los Barrios. En la carretera de La Magdalena a Villablino está uno de los más ricos yacimientos de trilobites de España. También hay caminos para recorrer al abrigo de sobrecogedores desfiladeros o para acercarse a la Fuente de las Horas y es también el mejor emplazamiento para los deportes acuáticos en el cercano pantano de Barrios de Luna. Hay una ruta señalizada de Saguera a Portilla y otra guiada, la Ruta Geológica, que recorre diferentes puntos del municipio.

La Gran Muralla

Es una historia vieja como el hombre y se adentra en el ámbito de los mitos: ganaderos ante agricultores, nómadas frente a sedentarios, Caín contra Abel. Durante siglos, la franja de terreno que se extiende entre el golfo de Bo Hai y el desierto de Gobi fue el lugar donde dirimían intercambios y rencores dos culturas irreconciliables. Por una parte, los pueblos de la estepa, jinetes errantes en perpetuo movimiento tras sus rebaños y la caza. Por otra, al sur, el mundo de las llanuras y vegas del río Amarillo, con sus campesinos que hacían del cultivo de la tierra, el arraigo y el esfuerzo cotidiano, un modo de vida y su razón de ser.

Los relatos y fantasías sobre encarnizados enfrentamientos entre estas dos culturas se pierden en la noche de los tiempos. Sin embargo, hubo que esperar al siglo XVI para que los emperadores Ming asestaran el golpe definitivo contra las incursiones nómadas: alzaron una colosal muralla que atravesaba China de este a oeste. Con ella, extrañaban allende de sus fronteras a quienes rechazaban su orden y autoridad; los expulsaban del paraíso chino. No cuesta imaginar la frustración de la caballería nómada, habituada al libre galope por espacios abiertos, al ver su paso interrumpido por una barrera casi insalvable. Tal era la magnitud del obstáculo, que su leyenda lo señala la única construcción alzada por el hombre que puede verse a simple vista desde la Luna.

De esta magna obra, de la Gran Muralla, y sobre todo, de los dos mundos que la envuelven y arropan, merece la pena saber más y visitar para comprobar esa dicotomía. Dos mundos que, pese a su ancestral desconfianza, se han influido mutuamente hasta crear nuevas formas de civilización, fruto de la interacción y el mestizaje cultural.

Hoy, como siempre, el norte de China sigue siendo un apasionante campo de batalla entre modelos contrapuestos. Aquella secular lid entre caballos y cultivos ha sido sustituida por otra menos dramática: la que enfrenta a la China rural con la urbana; las formas de vida tradicionales con el mundo de los negocios, la especulación y el fulgurante enriquecimiento. Centenares de miles de campesinos chinos abandonan cada año sus tierras, camino de unas ciudades en imparable crecimiento. Las consecuencias de este flujo, buenas y malas, se evidencian ante el viajero, testigo privilegiado de unos frenéticos cambios cuyas consecuencias, de un modo u otro, nos afectan ya a todos.

Molinaseca

Molinaseca es la puerta del Camino de Santiago en la comarca del Bierzo. El Puente de los Peregrinos que se eleva sobre el río Meruelo da la bienvenida a los caminantes en su peregrinaje hacia Compostela. Junto al puente se alza un viejo crucero de piedra donde concluye la calle Real. Los restos de un castro romano sorprenden desde la cima del Monte del Castro.

La localidad dista 100 kilómetros de la capital de la provincia, León. Dentro del patrimonio arquitectónico de la cultura tradicional destacan las casas de dos plantas, también llamadas de corredor, construidas con adobe y mampostería de cantos rodados, con tejados de pizarra a dos o cuatro aguas. Este tipo de casas son típicas de poblaciones agrícolas y ganaderas, pues la parte baja se destinaba a cuadras y la superior a vivienda. El conjunto se completaba con el lagar, la bodega y las solanas.

La población actual es de 771 habitantes. El Santuario de las Angustias data del periodo barroco, aunque fue reformada en épocas posteriores. Destacan sus retablos churriguerescos, su gran tabernáculo del siglo XVIII y la Piedad de piedra.

Su altitud sobre el nivel del mar asciende a 873 metros. La Iglesia de San Nicolás de Bari es una espléndida muestra del arte religioso. Fue construida en la segunda mitad del siglo XVII. La fachada principal tiene un gran valor histórico artístico.

Los núcleos de población que comprenden el municipio son: El Acebo, Onamio y Poblado de MSP, Paradasolana y Riego de Ambrós.

La calle Real ha determinado desde siempre el crecimiento urbano de la villa y ha sido y es el lugar de paso obligado para los peregrinos. Destacan en ella sus casas de piedra, casonas, y palacios con magníficos escudos que evocan glorias del pasado.

Las fiestas en Molinaseca son Las Angustias y San Roque el 15 y 16 de agosto. Fiesta del Agua el 17 de agosto; tradicional la suelta del agua por la calle central del pueblo. Feria de Jardinería el mes de abril.

El Puente de los Peregrinos es el paso del río Meruelo como se hacía en la Edad Media que da acceso a la calle Real. Se trata del único puente peatonal del Bierzo y es un símbolo de la villa.

Los Puentes del mal paso. De época romana sirvieron de paso para el transporte de oro desde Las Médulas. Cerca de Molinaseca destacan parajes como la Fuente de la Trucha en El Acebo, la Herrería de Compludo, la Iglesia de Riego de Ambrós, así como el resto de pueblos.