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Las Tuerces: setas pétreas únicas en España

Juan López Un auténtico laberinto pétreo, con alternancia de grandes bloques de formas caprichosas, se cobija en el espacio natural de Las Tuerces, en Palencia. Allí donde el Pisuerga pasa de la niñez a la adolescencia, guiado por gargantas y acompañado por el agua y el viento que, tras miles de años, han contribuido al moldeado de un lugar único en España. Gigantescas piedras en forma de setas, puentes y arcos naturales, cerrados callejones y umbrías covachuelas dan lugar a un encantado paisaje en el que parecen habitar duendes y brujas, en el que da la sensación de que los inquietos trasgos se asoman y se esconden detrás de cada elemento, allí donde no quieren ser vistos.

El escenario kárstico, que también posee restos prehistóricos que atestiguan la relevancia del lugar, se ha convertido en magia, junto al pueblo de Villaescusa de las Torres. Dentro del Geoparque de Las Loras, en el norte de Palencia y Burgos, y que acaba de cumplir un año, el 5 de mayo, desde su declaración por parte de la UNESCO. “Tanto Las Tuerces como Covalagua son dos ejemplos muy importantes y únicos en Castilla y León y en España gracias al paisaje kárstico tan representativo. No hay otro igual en la Península Ibérica. Por eso han sido declarados como espacios naturales protegidos y reconocidos por un organismo de tal relevancia a nivel internacional”, presume el director científico del Geoparque Las Loras, José Ángel Sánchez.

Este peculiar enclave paisajístico, monumento natural, es el “resultado de los activos procesos de disolución” llevados a cabo por la erosión de origen kárstico en las rocas calizas del Cretácico Superior. Así explicado es sinónimo de gran tecnicismo. Por eso, en declaraciones a Ical, Sánchez concreta que Las Tuerces se ubica en las estribaciones más occidentales de los Páramos de La Lora, en la zona de contacto entre los relieves de la Cordillera Cantábrica y los materiales sedimentarios de la Cuenca del Duero, donde se configura un entorno “espectacular” en el cañón de La Horadada y unas estructuras geológicas con la mesa de La Lora que “van creando esas formas, muy íntimamente ligadas con las características de la roca caliza”.

En su conjunto, este relieve amesetado constituye un “sinclinal colgado”, situado en una importante franja de plegados de cobertera. José Ángel Sánchez sostiene que esta zona delimita el tránsito entre los relieves muy movidos, propios de las zonas montañosas, y el ondulado de los páramos, donde “figuran rasgos diferenciales singulares debido a las características de su sustrato”. A esta unidad pertenece el “más importante y casi único núcleo” de terrenos mesozoicos (principalmente del Cretácico y algo de Jurásico y Triásico) de la provincia palentina.

Un punto preciosista

Y es ahí donde se llega al punto preciosista, caprichoso de Las Tuerces, donde se ha originado un modelado kárstico consecuencia de la disolución de la caliza por el agua que ha dado lugar a un escenario de película infantil. Sánchez destaca también el levantamiento de las ‘crestas turonenses’, como prueba de la dinámica morfogenética de Las Tuerces: “Acción combinada de la dinámica erosiva y una tectónica de carácter intrusivo”, expresa.

Los angostos callejones, donde habitan ejemplares de haya, entremezclados con avellanos y arbustos espinosos, son una parte importante del “paisaje ruiniforme” con calizas del Cretácico Superior. Cuentan con una edad de unos 90 millones de años, matiza Sánchez, materiales que se depositaron en el fondo de un océano de gran profundidad. “Era cálido, con corales y fósiles”, remarca el investigador. Una vez sedimentados esos materiales emergieron del océano y dieron inicio los procesos del paisaje actual, relacionados con las propias características de las calizas.

“Se disuelven con el agua y forman esas formas tan caprichosas y callejones, diaclasas, procesos de disolución tardíos desde el punto de vista geológico de los últimos 15 millones de años”, desliza. Es en ese periodo cuando se conforma el paisaje actual, protagonizado por dos elementos característicos: los propios procesos de disolución que aparecen en la roca carbonatada y el espacio cortado por el río Pisuerga, que atraviesa las calizas del Cretáceo Superior.

Su particular situación geográfica, la heterogeneidad y estado de conservación de sus hábitats ha favorecido la presencia de fauna ictícola, como trucha de río común, o anfibios como la salamandra o la rana de San Antonio. Además, existen 13 especies de reptiles y 75 de aves. Águila real, águila calzada, azor, gavilán, halcón peregrino, cernícalo común o diferentes aguiluchos han hecho de Las Tuerces su casa, junto a mamíferos típicos, como el lobo.

Controlar el turismo

En conjunto, no difiere tanto de otros puntos de la Cordillera Cantábrica en ese sentido. “Mientras Picos de Europa y la parte más oriental de la Cordillera son de origen carbonífero, con rocas de 300 millones de años, Las Tuerces se sitúan en los 90 millones. Pero ambas son de origen marino, con características en el tiempo geológico a los que les afecta la orogenia alpina, con el choque de la placa africana”, espeta.

Sánchez recuerda que fue la Asociación para la Reserva Geológica de las Loras (Argeol) la que impulsó la candidatura del Geoparque de Las Loras. Ahora existe una mesa de trabajo que representa a la Junta, diputaciones de Burgos y Palencia y ayuntamientos. “En este primer año de funcionamiento se ha notado un punto de inflexión en determinados espacios del mismo, como por ejemplo en Las Tuerces. Hay más visitantes, tanto de expertos como otros particulares”, apostilla. En Covalagua, gracias a la nueva red de senderos, el incremento “ha sido brutal” y no se puede cifrar porque aún no existe un centro de visitantes, “pero los aparcamientos siempre están llenos”.

No en vano, en el pueblo palentino de Villaescusa de las Torres el aumento de llegadas “ha sido increíble”. Todo ello provoca que “haya que ponerse las pilas” para trabajar en el plan de uso público, junto a la Junta, y “ordenar y regular el espacio para que no se convierta en un problema para visitantes y residentes”. La idea es impedir lo que sucede en Orbaneja del Castillo, en Burgos, y que supone el límite oriental del Geoparque: “Queremos adelantarnos a ello y que el turismo no sea masivo; que tenga sentido para el territorio y el espacio”.

Sánchez matiza que el Geoparque se ha convertir también en un herramienta de puesta en valor del patrimonio, desde cualquier vertiente. Más en concreto, el arte es una de las principales apuesta de esta comarca. Precisamente, el arte protagonizará el nuevo centro de recepción de visitantes que se construirá en Aguilar de Campoo. “Esta vinculación es una de las patas más importantes y tiene que ser punta de todo lo que se genere en el territorio, desde lo románico hasta lo contemporáneo”, explicó el representante de Argeol.

Por ello, dentro de la Semana de los Geoparques, se mantuvo hace unos días un encuentro con artistas locales con el objetivo de presentarles el proyecto y hacerles partícipes para conocer sus demandas y sugerencias. Además, este año la vertiente artística es la protagonista de la programación de la Semana de los Geoparques, que se celebra por cuarto año consecutivo en la comarca, como punto para dar a conocer el territorio desde su patrimonio artístico y cultural: “Viene mucha gente y hay que mostrarlo a todos”. Así, conferencias en torno al vínculo entre la geología y la arquitectura, talleres para niños y ponencias de expertos de Instituto Geológico Nacional centran la programación para esta iniciativa.

Fuente: Ical

Fotografías: Eduardo Margareto

Recorriendo una vía centenaria

Carlos TaberneroComo los cuatro jóvenes amigos de ‘Cuenta conmigo’, la afamada película norteamericana de 1986, los turistas que se acerquen a partir del próximo otoño a la zona salmantina de Las Arribes podrán caminar sobre las traviesas y raíles de una vía férrea centenaria mientras disfrutan de uno de los parajes más hermosos de toda Castilla y León. Y es que, gracias al esfuerzo inversor de la Diputación de Salamanca, la vía que une la localidad salmantina de La Fregeneda con el municipio portugués de Barca D’Alva, puesta en funcionamiento en 1887 y cerrada desde 1985, se volverá a abrir al público, aunque en un formato de sendero turístico, para que todos los visitantes de la zona puedan disfrutar no solo del paisaje sino de una de las obras civiles “más importantes de Europa” de entre las construidas en el siglo XIX.

Actualmente, explicó el presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias, durante la primera visita oficial de instituciones y medios a las obras de rehabilitación de la vía, su ejecución se encuentra “al 80 por ciento”, dentro de la apuesta de la institución provincial salmantina por “el desarrollo de la zona de Las Arribes”. Se trata así de poner en marcha un “gran proyecto”, uno de los mayores de entre los emprendidos por la Diputación, para “desarrollar el turismo y las oportunidades” en los municipios de la zona a través del denominado por Iglesias “mayor cañón de Europa” y “una de las obras civiles más importantes” del continente, con increíbles saltos de entre 40 y 50 metros al paso de los puentes o con hasta un total de 20 túneles que acumulan 4,3 kilómetros de longitud, y que permitían el paso del ferrocarril en esta zona montañosa del oeste de la provincia de Salamanca, en su unión con la vecina Portugal.

Como muestra de este incalculable valor arquitectónico y de ingeniería, que recorre 17 kilómetros en paralelo al río Águeda hasta su unión como afluente del río Duero, se encuentra el puente del Arroyo del Lugar, el más largo de los 10 existentes en el tramo en proceso de rehabilitación con 220 metros de longitud. Sus dos pilares de hormigón sostienen una sujeción mezcla de acero y hierro dulce sobre la que se asientan los raíles y traviesas, ahora apuntalados con plataformas de madera y barandillas para permitir el paso de senderistas y turistas que deberán vencer al vértigo para disfrutar de las espectaculares vistas que ofrece el puente.

Eso en una parte, ya que en su final, si se acomete la visita desde La Fregeneda en dirección a Barca D’Alva, el puente está levantado sobre unos pilares de sillería de piedra que “hoy ya no se hacen”, tal y como explica el ingeniero coordinador de la obra, Alberto Vara. Todo ello configura un puente mixto de “incalculable valor” hoy en día y que esconde dos secretos: por un lado, la procedencia de su patente metalúrgica, propiedad de los sucesores de Gustave Eiffel; por el otro, las pequeñas aberturas en sus pilares para poder meter la carga en caso de querer volarlo y evitar así la invasión desde Portugal, fruto de la por entonces relativamente reciente experiencia de la Guerra de la Independencia de principios del siglo XIX.

Otro de los ‘valores ocultos’ de la vía es su comunión con la naturaleza, al erigirse en medio de los montes que horadan la frontera en sus lados luso y español. Así, y además de una frondosa vegetación en un año abundante de lluvias como el presente, que se compone de diversas plantas entre las que se encuentran, incluso, frutales tan poco propios del paisaje como chumberos, la propia obra de ingeniería permite que animales como murciélagos se puedan alojar en sus túneles durante varios momentos del año. De hecho, y tal y como explica Javier Iglesias, “los túneles 1 y 3 cuentan con murciélagos protegidos durante algunas semanas por la época de cría”, por lo que el proyecto incluye en estos dos puntos “caminos alternativos para poder disfrutar de las vistas por encima de los túneles”.

Máxima seguridad

Además de los avatares encontrados con los ‘habitantes’ de dos de los 20 túneles dispuestos a lo largo de los 17 kilómetros de recorrido, la Diputación de Salamanca, a través de la empresa concesionaria, ha tenido que realizar otros trabajos durante los meses de ejecución de la obra de rehabilitación para ofrecer a los futuros visitantes de la vía La Fregeneda-Barca D’Alva “la máxima seguridad”.

Así, y de forma coordinada entre las áreas de Economía, Fomento y Turismo, la Diputación de Salamanca ha conseguido adecentar y abrir al paso senderos de tierra paralelos a la vía para las personas a quienes les resulte dificultoso andar entre las travesías de la misma. También se han cambiado en torno a 750 de estas piezas de madera debido al desgaste y porque “estaba desaconsejado pasar por los túneles” por el estado en que el suelo se encontraba.

Se colocaron plataformas de madera sobre los laterales de los 10 puentes, que ocupan más de un kilómetro de longitud del total de la vía, y se situaron barandillas, en ocasiones dobles, para evitar caídas, gracias todo ello a un presupuesto total de 800.000 euros divididos entre la inversión de la obra de adjudicación y a las actuaciones de valorización del proyecto, que incluirán elementos de señalización a lo largo de todo el camino, con nombres de los puentes y túneles.

“Estamos entusiasmados e ilusionados con este proyecto”, confesó Javier Iglesias, quien enmarcó la iniciativa en la política de la Diputación de Salamanca de “apostar por el territorio” de la provincia para, por un lado, hacer que los turistas se acerquen aún más al oeste salmantino y “disfruten de la obra y de un paisaje increíble entre el Águeda y el Duero”. Además, y por otro lado, la rehabilitación de la vía La Fregeneda-Barca D’Alva permitirá “ofrecer oportunidades de desarrollo a la gente del territorio”, a través del estímulo de la inversión privada desde la pública para conseguir formar “más infraestructuras, crear expectativas de empleo, especialmente entre la gente joven, y combatir de esta manera la despoblación” que sufre la región.

Historia de la vía

La vía que une la localidad salmantina de La Fuente de San Esteban con el municipio portugués de Barca D’Alva se construyó en el último tercio del siglo XIX, concluyéndose las obras en 1887. Debido a los 13 puentes y 20 túneles que siembran su recorrido, todos ellos salvo tres puentes situados en el último tramo del trayecto que une La Fregeneda con Barca D’Alva, se considera a esta una de las obras de referencia de la arquitectura civil del siglo XIX.

Su difícil construcción, debido a la complicación en el acceso a determinadas zonas escarpadas del territorio y por la ingente cantidad de recursos materiales y humanos necesarios en aquella época para construir una vía en tan difícil zona, provocó que, según un cálculo aproximado, en torno a 2.000 personas murieran hasta que se pudo dar por concluida la obra.

Además, la vía entre La Fregeneda y Barca D’Alva inspiró al autor salmantino Luciano González Egido para escribir ‘Los túneles del paraíso’, una novela sobre la construcción de esta obra de ingeniería civil sobre cuyos raíles podrán caminar, a partir del próximo otoño, los salmantinos y visitantes que quieran conocer y disfrutar algo más de una parte de la historia de la provincia de Salamanca.

Islandia, el origen de los vikingos

Los cuentos islandeses relatan que los primeros humanos en llegar a la isla  situada entre Groenlandia y Noruega fueron monjes irlandeses en el siglo VIII. Los vikingos les expulsaron rápidamente a finales del siglo IX. Según el manuscrito Landnámabók (El libro del establecimiento), el primer asentamiento permanente se fundó en 874 en lo que hoy es la capital islandesa, Reikiavik, con escandinavos que traían consigo esclavos de origen celta. Cuentan las sagas, además, que aquellos vikingos secuestraban a las mujeres celtas más bellas y se las llevaban a esta isla boreal.

A través de los siglos siguientes, grupos humanos de origen nórdico y gaélico se asentaron en Islandia. Hasta el siglo XX, la población islandesa dependía de la pesca y la agricultura, y desde 1262 a 1944 formó parte del reino de Noruega y, posteriormente, de Dinamarca. En el siglo XX consiguió su independencia y la economía islandesa se desarrolló rápidamente, a pesar de su aislamiento del mundo debido a su ubicación geográfica.

La palabra Islandia deriva del islandés Ísland, vocablo que proviene del nórdico antiguo, que significa “tierra de hielo”.​ Sin embargo, el primer nombre del país fue Snæland («tierra de nieve»), acuñado por el navegante vikingo Naddoddr, uno de los primeros pobladores de las Islas Feroe. Gardar Svavarsson, uno de los primeros islandeses, rebautizó la isla como Garðarshólmur (islotes de Gardar).

El nombre definitivo de Ísland fue dado por Flóki Vilgerðarson, en alusión al paisaje invernal del actual territorio islandés.​ A pesar de que algunos documentos oficiales contemplan Lýðveldið Ísland (República de Islandia) como el nombre oficial del país, la Constitución actual lo define como simplemente Ísland (Islandia), sin anteponer el término “república”.

Islandia está situada en el océano Atlántico al sur del círculo polar ártico, que pasa a través de la pequeña isla de Grímsey frente a la costa norte de Islandia, pero no a través de la parte continental del país. A diferencia de Groenlandia, su vecino, forma parte de Europa, no de América del Norte, aunque geológicamente la isla se ubica entre ambas placas continentales.

Las islas más cercanas al país son Groenlandia (a 287 km) y las Islas Feroe (a 420 km). La distancia más cercana a la parte continental de Europa es de 970 km, hacia Noruega.

Islandia es la 18ª isla más grande del mundo y la segunda más grande de Europa, después de Gran Bretaña. La isla principal cuenta con 101 826 km², pero la superficie total del país asciende a 103 000 km²,1​ un área similar a la de Cuba o Guatemala en América. El 62,7 % es tundra. A su alrededor se cuentan hasta 30 islas menores, incluyendo la isla habitada de Grímsey y el archipiélago de las Islas Vestman.

Los lagos y glaciares cubren el 14,3 % del país y solo el 23 % está cubierto por vegetación. La isla en sí está compuesta de basalto y lava petrificada con bajos niveles de sílice, además de otros tipos de rocas como las riolitas y las andesitas.63​ Geológicamente, es parte de la dorsal mesoatlántica, la cordillera a lo largo de la cual la corteza oceánica se forma y se propaga. Además, se encuentra sobre un punto caliente, donde el magma se acumula por debajo de la corteza terrestre.

Existen muchos fiordos a lo largo de sus 4970 km de litoral,​ en donde también están situados la mayoría de las ciudades y pueblos principales. El interior de la isla, las tierras altas de Islandia, son una combinación fría e inhabitable de arena y montañas. La isla de Grímsey, justo al sur del círculo polar ártico, contiene la población más septentrional del país.​ Islandia tiene tres parques nacionales: el Parque Nacional Vatnajökull, que es el de mayor extensión de Europa y donde se encuentra el glaciar homónimo,​ el Parque Nacional de Snæfellsjökull y el Parque Nacional de Þingvellir.

El geoparque Las Loras, un año reconocido por la Unesco

Víctor AmorEl Geoparque de las Loras, primer espacio de estas características en Castilla y León en ser reconocido por la Unesco, cumple un año desde que recibiera el reconocimiento internacional, fruto de casi tres lustros de trabajo de forma transversal con el patrimonio natural y las personas como ejes centrales. Precisamente, más de 365 días después de que la Unesco reconociese el potencial de esta comarca, ubicada entre Palencia y Burgos, los diferentes sectores han comenzado a ver la repercusión que ha tenido en el territorio la distinción, coincidiendo todo ellos en que el proyecto del geoparque es “de futuro” y que, a buen seguro, servirá para “dinamizar” la comarca.

En concreto, los vecinos de Revilla de Pomar, localidad próxima al espacio natural de Covalagua y a la Cueva de los Franceses, han notado que con el reconocimiento “cada vez está viniendo más gente al pueblo, a las casas rurales y sobre todo a ver nuestra naturaleza”, comenta una de las vecinas, quien apunta que las abundantes lluvias de los últimos meses, unidas al deshielo, han conllevado un verdadero “boom” turístico con el surgimiento de las cascadas.

Una pareja de turistas en el espacio natural de Covalagua en Revilla de Pomar (Palencia). / Brágimo

De igual modo se ve en localidades de la provincia burgalesa como Fuenteodra, donde el reconocimiento de la Unesco, unidos al deshielo y a la singularidad del paisaje han supuesto un recurso clave para que la comarca sea puesta en el mapa. “El paisaje es impresionante y la gente es consciente de que lo que hay aquí es un tesoro y lo cuida”, comenta Marta, una turista cacereña, atraída por el patrimonio natural de las Loras, “estábamos por la zona y cuando conocimos el geoparque decidimos concocerlo”, dice.

En uno de los municipios más importantes de este territorio, Aguilar de Campoo, el geoparque se ha convertido en una esperanza para revitalizar la comarca, algo en lo que coinciden diferentes sectores económicos que ven en las Loras un proyecto de futuro, que impulsará, en parte, el crecimiento de la comarca. Precisamente, la Diputación de Palencia, ha apostado en su nuevo centro de información turística, abierto con motivo de la celebración de Las Edades en la localidad, por promocionar el geoparque como uno de los principales atractivos del norte de la provincia.

Por su parte, para una de las impulsoras del proyecto, desde la asociación Argeol, Karma Salman, este primer año ha sido “muy emocionante” porque se ha abierto un “gran campo de trabajo” para el territorio, al entrar en esta red mundial está permitiendo al geoparque tomar parte en diferentes iniciativas de investigación. “Aunque estamos desbordados con tanto trabajo, tenemos la gran responsabilidad de mantener el reconocimiento”, apunta.

Dos turistas en Revilla de Pomar (Palencia)

En ese sentido, explica que, en colaboración con las diputaciones de ambas provincias y desde Argeol se está trabajando en seguir los reconocimientos dados por los evaluadores tras la distinción. “Nos recomendaron tener más visibilidad y ser más accesibles y los estamos haciendo”. También, se trabaja en materias como la investigación desde proyectos entre profesionales hasta en los institutos, mediante programas como el Erasmus +.

El colectivo también viene trabajando desde hace años por la formación entre agentes sociales y económicos del territorio para que conozcan el potencial natural y turístico de las Loras y se conviertan en una parte importante de su promoción, sin que ello repercuta una carga nociva en el medio natural.

Accesibilidad al territorio

Argeol también trabaja en el desarrollo de nuevas rutas dentro del geoparque. De hecho, en colaboración con la Junta han elaborado una red de senderos que inviten a habitantes y visitantes de la zona a adentrarse en el primer geoparque natural y conocer de primera manos aquellos aspectos que llevaron a Las Loras a hacerse con el reconocimiento de primera zona de Castilla y León en ser proclamada geoparque. Este entramado de sendas, de diferentes niveles de dificultad, por este espacio natural aprovechando el apoyo de instituciones públicas como la Junta y la Diputación.

Un grupo de turistas en el espacio natural de Covalagua en Revilla de Pomar (Palencia)

Un trazado de leyenda: la Ruta 66

La primera carretera asfaltada de Estados Unidos unía originalmente Chicago (Illinois), atravesaba Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California, hasta finalizar en Los Ángeles, con un recorrido total de 3.939 kilómetros. En la actualidad, el final se encuentra en Santa Mónica.

La Ruta 66 fue el principal itinerario de los emigrantes que iban al oeste, especialmente durante las tormentas de polvo de los años 30, y sostuvo la economía de las zonas que la carretera atravesaba. La gente que prosperó durante la creciente popularidad de la carretera, fue la misma que años más tarde luchó por mantenerla viva cuando empezó a construirse la nueva Red de Autopistas Interestatales de Estados Unidos.

La U.S. 66 (Ruta 66) fue descatalogada (es decir, oficialmente retirada de la Red de Carreteras de Estados Unidos) el 27 de junio de 1985​ después de decidirse que la carretera ya no era relevante. Larga, larguísma, con tramos rectos hasta el infinito, John Steinbeck la llamó The Mother Road, nombre que todavía se usa, en su novela Las uvas de la ira (1939), cuyos protagonistas atravesaban el desierto de Arizona hacia la “tierra prometida”.

En los años 50 se forjó el mito que ha perdurado en el tiempo, con sus moteles en mitad del desierto, gasolineras desvencijadas, cafés envueltos en neones y los símbolos de la Ruta 66 que de forma inequívoca nos recuerdan que estamos en lo más profundo de Estados Unidos.

Otro de los atractivos es Cadillac Ranch. Construido por un grupo de arte hippie al pie de la Ruta 66, a su paso por Amarillo, Texas, no es un rancho propiamente dicho, si no que se trata de una obra de arte llevada a cabo por el grupo Ant Farm en colaboración del multimillonario Stanley Marsh; artista, filántropo y hombre de negocios. Un homenaje a la evolución del culo del Cadillac, todo un símbolo norteamericano.

¿Un sueño, un mito, una aventura? Recorrer la histórica Ruta 66 desde la Costa Este de Estados Unidos hasta la Costa Oeste significa un viaje en el tiempo, una forma maravillosa de conocer el país, su forma de vida y sus paisajes más representativos. Aunque ya no es posible recorrer el trazado original de forma ininterrumpida, sí se mantienen algunos extensos tramos muy bien conservados y que han mantenido su esencia de antaño. En coche, autocaravana, en moto… surcando Estados Unidos para descubrir pueblos minúsculos y paisajes inmensos; sus gentes y una escenografía –moteles y cafés de carretera– que ha quedado anclada en el tiempo.

Xi’an, el hogar de los guerreros de terracota

Esta semana me ha apetecido trasladar este particular viaje hasta Xi’an, el hogar de los guerreros de terracota, más de 8.000 figuras de guerreros y caballos a tamaño real, que fueron enterradas cerca del autoproclamado primer emperador de China de la Dinastía Qin, Qin Shi Huang, en 210-209 a. C.

Xi’an (en chino: 西安, pinyin: Xī’ān, transcripción antigua: Hsian, literalmente: “Paz Occidental”) es la capital de la provincia de Shaanxi en China. Xi’an cuenta con más de 3 millones de habitantes y su municipalidad con alrededor de más de 8 millones de habitantes.​ Está considerada el extremo oriental de la Ruta de la Seda.

Restos arqueológicos encontrados en la zona demuestran que la región en la que se encuentra Xi’an estuvo habitada hace más de medio millón de años. La ciudad actual fue reconstruida durante la época Ming en el lugar de la antigua Chang’an, capital de las dinastías Sui y Tang.

Chang’an, en un emplazamiento ligeramente distinto, había sido capital de otras muchas dinastías anteriores, desde que Liu Bang, fundador de la dinastía Han, estableció allí la nueva capital del imperio en 202 a. C. En 1936 tuvo lugar el incidente de Xi’an, que llevaría a la alianza entre los nacionalistas y los comunistas contra la invasión japonesa.

Desde el descubrimiento de los guerreros de terracota en 1974, Xi’an se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de China.

Guerreros a la tierra

Los Guerreros de terracota se encuentran dentro del Mausoleo de Qin Shi Huang. Fueron descubiertos durante unas obras para un abastecimiento de agua, en marzo de 1974. Desde el año 1987 están considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Enterrando estas estatuas se creía que el emperador seguiría teniendo tropas bajo su mando. El ejército de terracota fue enterrado en formación de batalla en tres fosos, un kilómetro y medio al este de la tumba del emperador, que a su vez dista 33 km al este de Xi’an. Los tres fosos tienen entre 4 y 8 metros de profundidad. Han sido excavados y se ha construido un hangar en las ruinas, llamado Museo del Ejército de Guerreros.

El primer foso fue descubierto en 1974 de forma casual. En esa zona se habían encontrado ya algunos restos, a los que no se les había dado demasiada importancia, hasta que la noticia del hallazgo del nuevo foso llegó a oídos de un arqueólogo que inició la excavación.

Cada una de estas figuras tiene rasgos y características diferentes: bigotes, peinados, jóvenes, viejos, rasgos de etnias diferentes. Las cabezas y las manos se moldeaban aparte y luego se añadían a los cuerpos. Los uniformes reflejan también los rangos militares a los que pertenecen. Cada soldado llevaba un arma: arcos, lanzas, espadas, etc. Tras la caída de la dinastía Qin, los campesinos saquearon la tumba y robaron estas armas. Las figuras son de colores vivos y brillantes, pero este color se pierde apenas a las cinco horas de exposición al aire, debido a la oxidación. Se está buscando una técnica que permita mantener los colores originales; por el momento, se ha pospuesto la excavación de nuevos guerreros.

En 2010 los descubridores y excavadores oficiales -la arqueóloga Xu Weihong y su equipo, exclusivamente- recibieron el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

Paca y Molina, estrellas de la Senda del Oso

La senda del oso es una senda peatonal destinada al cicloculturismo así como a usuarios particulares que discurre por los concejos de Proaza, Teverga, Quirós y Santo Adriano, todos ellos en Asturias. Paca y Molina, dos osas pardas cantábricas, son la gran atracción de esta ruta verde que se puede hacer a pie o en bicicleta.

Senda del Oso. Teverga. Fundacion Oso de Asturias. Las Ubiñas- La Mesa Natural Park. Camin Real de la Mesa. Asturias.

La antigua vía del ferrocarril minero de Teverga y Quirós se ha reconvertido para crear esta atracción turística en la que la naturaleza juega un importante papel. Este tren se usó hasta el año de 1963 para el transporte de mineral de hierro y carbón por parte de la Compañía de Minas y Fundiciones de Santander y Quirós, fundada en 1868, y más tarde por la Fábrica de Mieres en 1888. Durante todo el tiempo de existencia de esta línea, el transporte de viajeros fue casi inexistente. Al final, el agotamiento de las minas, así como su poca rentabilidad económica, en contraposición a otras cuencas mineras asturianas, propició su cierre en 1963.

La línea se iniciaba en el pueblo de Trubia, famoso por sus industrias de armamento, talleres de tornería, pequeña siderurgia y fundiciones que abastecían a la “Fábrica”, como comúnmente se denominaba a la fábrica de armas. Nacía entonces al lado de la fábrica de la Quintana, pasaba por la vega de Trubia, hasta Villanueva y de allí a Proaza, de allí iba hasta Caranga dividiéndose en dos tramos, uno de los cuales llegaba a Bárzana y Santa Marina, punto final del recorrido, el otro ramal pasaba por diferentes localidades de Teverga acabando en el pueblo de Entrago.

La senda, en forma de “y” cuenta con dos opciones para realizar el recorrido, Tuñón-Cueva Huerta y Tuñon-Ricabo. Ambas rutas comienzan en el área de descanso de Tuñón; primero discurre por la margen izquierda del río Trubia, pero más adelante pasa a la derecha, avanzando entre el río y la carretera.

Viaje al valle de las Caderechas en flor

J. López Un año “espectacular” para la floración de los cerezos, árboles que son reflejo de una fruta de calidad sublime, con un equilibrio de dulzor y acidez muy cuidado. Es el máximo exponente del Valle de Caderechas, un microclima burgalés de 8.000 hectáreas, a medio camino entre la capital y Cantabria, que estos días presume de paisaje gracias al fenómeno de la floración, que lo baña en un manto blanco. Durante el fin de semana ‘largo’, con la Fiesta de Castilla y León, miles de visitantes optaron por conocer este pequeño territorio que se erige en protagonista durante las últimas jornadas de abril. Una ‘tormenta perfecta’ que se repite también en la localidad de Corullón (León), que se le conoce como el ‘Jerte berciano’.

Además, la campaña se prevé “óptima” para la calidad de la fruta, a pesar de que hay que ser aún prudentes. Lo asegura a Ical el presidente de la Asociación de la Marca de Garantía de la Cereza y Manzana Reineta de Caderechas, Juan José Gandía, que calificó el puente de “bestial” pero advierte de que “queda poco tiempo” con los cerezos en flor, porque llovió el fin de semana. En principio no la ha dañado, “pero la debilita”. A ello se suman las tormentas que se esperan estos días en la comarca, donde pueblos como Quintanaopio, Aguas Cándidas, Hozabejas, Madrid de Caderechas o Rucandio, entre otros, se afanan en el cuidado de los árboles.

Pueblos decadentes en invierno y erguidos en verano, cuando multiplican su población. Las 17 localidades acogidas a la Marca rondan el millar de habitantes, además de Oña -unos 2.000-. Una figura de calidad que se creó para potenciar este producto y romper con la tendencia de despoblación sufrida desde la emigración de los años 70. La Marca de Garantía -integrada en Tierra de Sabor- engloba a la cereza y a la manzana reineta, caracterizadas por su calidad, y con el sello de certificación desde el 2000.

En este sentido y para luchar contra esa despoblación, el turismo también es un filón que los pueblos intentan explotar, aunque consideran que debe ser ordenado. “Estos días atrás hemos estado desbordados de gente. No se cabía en las carreteras. No siquiera había para dar de comer a todo el mundo. Bares acostumbrados a dar una decena de comidas diarias, estos días han dado un centenar”, señala Gandía.

Sobre la calidad de la fruta este año, la propia floración “está siendo muy buena y todo hace prever que será positiva. “Hace 15 días había nieve, luego calor y en 15 días todo en flor. Ha sido ideal”, explica el presidente de la Marca de Garantía, quien no obstante alude a la prudencia. “Si la floración es buena, hay más producción y más calidad, pero si está lloviendo mucho hay menor producción y menor calidad. En los inviernos fríos, como ha sido el de 2018, la floración es más fuerte y mejor producto. Las condiciones son todas a favor, pero ya sabemos lo que es el campo, una helada te fastidia todo”, resumió.

Idílico paisaje

Las finas, sinuosas y onduladas carreteras que unen cada uno de estos pueblos, con los frutales en flor junto a la calzada, acompañan a los árboles bajo cortados de piedra en la montaña, paisajes paradisíacos, pueblos donde se podrían rodar películas y contrastes de altura que dan peculiaridad al fruto, en un lugar en el que no existe la agricultura extensiva y casi todos los productores de cereza y manzana lo desarrollan como segunda actividad. Tupidos bosques de quejigo, encina y pino resinero que esconden antiguos molinos, e incluso una pequeña central eléctrica casi en ruinas.

Caderechas, siempre con la imagen creada de frutales en flor, se distingue del resto de La Bureba por su particular relieve, su microclima y su vegetación. Circundado por tres grandes formaciones geológicas, el valle cuenta las parameras de La Lora al este, los Montes Obarenes al norte y una depresión al sur.

La calidad de su fruta es antigua. En la documentación del cercano monasterio de San Salvador de Oña existen referencias a la producción de cerezas y manzanas a principios del segundo milenio, principalmente por el pago de diezmos. Nada tiene que envidiar al Valle del Jerte o al Bierzo, más si cabe cuando se sube a alguno de los puntos más altos, como Herrera o Rucandio. Sólo un aspecto, el turismo, que en esta comarca, aunque no falta, es de paso diario.

Un ejemplo ha sido este fin de semana. La comarca no está preparada para asumir una gran afluencia por la ausencia de oferta hotelera. En una semana se podría volver a vivir una situación similar, pues será el turno de los manzanos para su floración. Gandía no descarta aún una nevada en mayo, que no será un problema siempre que “la temperatura no baje de cero grados”. “He visto nevar un 18 de mayo. Es raro, pero ha pasado”, recuerda.

Desde lo más alto del Valle la perspectiva simula a un paraíso interior con vías que unen pueblos y gentes. Y por ende, frutales: 50.000 cerezos, en torno a 100 hectáreas, de los que la mitad cuenta con Marca de Garantía; y 35 hectáreas de manzanos dentro de la figura de calidad, sobre un total de 100. Después, diferentes aspectos técnicos. Las plantaciones más antiguas, con árboles a 10 por 10 metros, pueden parir 100 kilos de cerezas. Los más jóvenes, a 4 por 2 metros, unos 15 kilos por planta, pero “que puede ser de mejor calidad por las variedades utilizadas”. El productor medio ronda los 5.000 kilos al año y sólo tres se sitúan en los 50.000.

Tokio, la capital de las mil caras

Hablando con un amigo, surgió esta semana el tema de nuestros lugares favoritos. Él ha estado en dos ocasiones en Japón, un país que me encantaría conocer algún día. Asia es mi asignatura pendiente en cuanto a viajar se refiere. Tokio es una ciudad en la que cualquier cosa puede suceder, mujeres y hombres vestidos con el tradicional yukata en los festivales de verano, las aglomeraciones de Shibuya o los paseos bajo las flores de cerezo en primavera. “Es de otro mundo”, dice mi amigo.

El centro de Tokio supera los 13 millones de habitantes, sí me has leído bien, 13 millones de habitantes. Solo el centro de la capital nipona tiene 23 barrios con una población cercana a los 13,23 millones de habitantes. Pero además, existen otras áreas donde viven más de 37 millones de habitantes, lo que la convierte en la mayor aglomeración urbana del mundo.

A pesar de que desde tiempos antiguos existían pequeñas poblaciones y templos en las colinas cercanas a la bahía de Tokio, se considera que la fundación formal de Tokio fue en 1457, cuando un vasallo del clan Uesugi, Ōta Dōkan construyó el Castillo Edo (江戸城 Edo-jō); así el área que rodeaba el castillo se comenzó a llamar Edo (江戸, literalmente “estuario”). El gobierno militar Tokugawa, que había tomado el castillo en 1590 y que tenía el control casi absoluto de Japón, estableció su gobierno en Edo en 1603, hecho que dio inicio al Período Edo en la historia japonesa. La nobleza, junto con el Emperador de Japón, permanecieron en Kioto, que siguió siendo la capital oficial, aunque sólo de manera protocolar.

Tokio disfruta de un clima templado y húmedo. Durante todo el año se celebran los matsuri, generalmente de origen sintoísta y auspiciados por algún templo o santuario; aunque a veces pueden tener un origen secular o hasta cristiano.

La cocina característica de Tokio tiene sus raíces en los tiempos en que el shogunato Tokugawa se estableció en Edo en 1603. En japonés, Edo-mae se refiere a la comida hecha con pescado de la bahía de Tokio, y es un término que actualmente denomina de forma genérica a la cocina tokiota.

El Edo-mae tomó una característica distintiva al irse combinando la cocina de los diferentes barrios de Shitamachi (ciudad baja en Edo). Los platos representativos son soba (蕎麦), tempura (てんぷら o 天麩羅, tenpura), udon, anguila asada (kabayaki); y, por supuesto, el sushi. La versión de sushi originaria de Tokio es conocida como Edo-mae-zushi, y se dice que nació en Honjo Yokoami, actual barrio de Sumida en el siglo XVIII. El oden (おでん) es un estofado de pescado y huevos cocidos, creado en Edo alrededor de 1850.

Grecia, cuna del pensamiento filosófico

Todo comenzó en Grecia, los grandes pensadores occidentales hicieron grandes descubrimientos. Las grandes ciudades se convirtieron, en este período, en los centros del saber, de las ciencias y del arte. A partir del siglo IV, la mayoría de los artistas fueron griegos de las colonias de Asia. Se dio un gran avance en el mundo de las ciencias, medicina, astronomía y matemáticas. Estas últimas fueron disciplinas estudiadas y enseñadas por grandes sabios como Euclides, Apolonio, Eratóstenes, Arquímedes, etc.

Grecia está estratégicamente ubicada entre Europa, Asia y África. Atenas, la capital, es la ciudad más poblada del país. Otras ciudades como Salónica, El Pireo, Patras, Heraclión y Lárisa, son centros políticos, económicos y culturales a nivel regional. La Grecia moderna tiene su origen en la civilización de la antigua Grecia, la cuna de la civilización occidental. Para Occidente es el lugar de nacimiento de la democracia, la filosofía occidental, los Juegos Olímpicos, la literatura y el estudio de la historia, la política y los más importantes principios de las matemáticas y la ciencia. El Estado griego moderno, que comprende la mayor parte del núcleo histórico de la civilización griega, se estableció en 1830, luego de una guerra de independencia del Imperio otomano.​ El legado de su larga historia se refleja en el arte, la arquitectura, gastronomía, literatura y otros aspectos culturales.

El territorio griego es principalmente montañoso y conforma una península que sobresale del extremo sur de los Balcanes y termina en la península del Peloponeso, la cual está separada del resto del continente por el canal de Corinto, que atraviesa el istmo de Corinto. Debido a su litoral tan accidentado y a las numerosas islas, Grecia cuenta con la décima línea costera más extensa del mundo. El territorio griego también comprende entre 1200 y 6000 islas —el número depende de la definición de isla—, 227 de las cuales se encuentran habitadas. De estas, Creta es la isla más grande y más poblada.

El clima de Grecia es en su mayor parte mediterráneo con inviernos templados y húmedos y veranos cálidos y secos. Este clima predomina en todas las regiones costeras, incluyendo Atenas, las Cícladas, el Dodecaneso, Creta, el Peloponeso, las islas Jónicas y partes de la región de Grecia Central. Gracias a la variedad de climas y paisajes, en Grecia se encuentran más de 5500 especies de plantas. En las tierras bajas es común encontrar árboles frutales como naranjos, olivos, dátiles, almendros, granadas, higueras y la vid. En terrenos más altos abundan los pinos, robles y castaños. En las zonas montañosas por encima de los 1070 msnm crecen árboles como la haya y el abeto.

La cultura de Grecia ha evolucionado a través de miles de años, iniciando con la Grecia micénica y pasando más notablemente por la Grecia clásica, a través de la influencia del Imperio romano y su continuación oriental, el Imperio Bizantino. Otras culturas y naciones, como los Estados latinos y francos, el Imperio otomano, la República de Venecia, la República de Génova y el Imperio británico también han dejado su influencia en la cultura griega moderna.

En tiempos antiguos, Grecia fue la cuna de la civilización occidental.​ Las democracias modernas deben su existencia a las ideas griegas sobre el gobierno del pueblo, el juicio con un jurado y la igualdad ante la ley. Los antiguos griegos fueron pioneros en muchos campos que dependen del pensamiento sistemático, como la biología, geometría, historia, filosofía y física.​ Introdujeron muchas formas literarias como la poesía épica y lírica, la narrativa histórica, la tragedia y la comedia. En su búsqueda por el orden y la proporción, los griegos crearon un ideal de belleza que influyó fuertemente el arte occidental.

El teatro nació en Grecia.​ La ciudad-Estado de Atenas, que se convirtió en la potencia cultural, política y militar más importante durante esta época, fue su centro, y fue el lugar donde se institucionalizó como parte de un festival llamado dionisias, una fiesta en honor al dios Dionisio. Los tres géneros dramáticos que surgieron aquí fueron: la sátira, la tragedia (finales del siglo VI a. C.) y la comedia (486 a C.).

Las principales muestras de la pintura griega que aún se preservan incluyen las copias romanas, por ejemplo las de Pompeya, las escasas muestras conservadas halladas en las tumbas de los reyes de Macedonia en Vergina, en Leúcade también en la antigua Macedonia y las de Kazanlak en la antigua Tracia.320​

Esta estatua de Hermes llevando al niño Dioniso, atribuida a Praxíteles, fue encontrada en Olimpia en 1877. Las obras conservadas de la antigua escultura griega son más comunes, en particular las de los maestros escultores, como Fidias y Praxíteles. Estos artistas y sus seguidores fueron frecuentemente emulados por los romanos. Sin embargo, los cristianos del siglo IV y V vieron la destrucción de los ídolos paganos como un «acto de piedad». Muchas esculturas antiguas de mármol fueron quemadas con cal en la Edad Media, y estatuas de bronce fueron fundidas para obtener el metal. Las estatuas de mármol que escaparon a la destrucción fueron olvidadas, o en el caso de los bronces, perdidos en el mar.