El geoparque Las Loras, un año reconocido por la Unesco

Víctor AmorEl Geoparque de las Loras, primer espacio de estas características en Castilla y León en ser reconocido por la Unesco, cumple un año desde que recibiera el reconocimiento internacional, fruto de casi tres lustros de trabajo de forma transversal con el patrimonio natural y las personas como ejes centrales. Precisamente, más de 365 días después de que la Unesco reconociese el potencial de esta comarca, ubicada entre Palencia y Burgos, los diferentes sectores han comenzado a ver la repercusión que ha tenido en el territorio la distinción, coincidiendo todo ellos en que el proyecto del geoparque es “de futuro” y que, a buen seguro, servirá para “dinamizar” la comarca.

En concreto, los vecinos de Revilla de Pomar, localidad próxima al espacio natural de Covalagua y a la Cueva de los Franceses, han notado que con el reconocimiento “cada vez está viniendo más gente al pueblo, a las casas rurales y sobre todo a ver nuestra naturaleza”, comenta una de las vecinas, quien apunta que las abundantes lluvias de los últimos meses, unidas al deshielo, han conllevado un verdadero “boom” turístico con el surgimiento de las cascadas.

Una pareja de turistas en el espacio natural de Covalagua en Revilla de Pomar (Palencia). / Brágimo

De igual modo se ve en localidades de la provincia burgalesa como Fuenteodra, donde el reconocimiento de la Unesco, unidos al deshielo y a la singularidad del paisaje han supuesto un recurso clave para que la comarca sea puesta en el mapa. “El paisaje es impresionante y la gente es consciente de que lo que hay aquí es un tesoro y lo cuida”, comenta Marta, una turista cacereña, atraída por el patrimonio natural de las Loras, “estábamos por la zona y cuando conocimos el geoparque decidimos concocerlo”, dice.

En uno de los municipios más importantes de este territorio, Aguilar de Campoo, el geoparque se ha convertido en una esperanza para revitalizar la comarca, algo en lo que coinciden diferentes sectores económicos que ven en las Loras un proyecto de futuro, que impulsará, en parte, el crecimiento de la comarca. Precisamente, la Diputación de Palencia, ha apostado en su nuevo centro de información turística, abierto con motivo de la celebración de Las Edades en la localidad, por promocionar el geoparque como uno de los principales atractivos del norte de la provincia.

Por su parte, para una de las impulsoras del proyecto, desde la asociación Argeol, Karma Salman, este primer año ha sido “muy emocionante” porque se ha abierto un “gran campo de trabajo” para el territorio, al entrar en esta red mundial está permitiendo al geoparque tomar parte en diferentes iniciativas de investigación. “Aunque estamos desbordados con tanto trabajo, tenemos la gran responsabilidad de mantener el reconocimiento”, apunta.

Dos turistas en Revilla de Pomar (Palencia)

En ese sentido, explica que, en colaboración con las diputaciones de ambas provincias y desde Argeol se está trabajando en seguir los reconocimientos dados por los evaluadores tras la distinción. “Nos recomendaron tener más visibilidad y ser más accesibles y los estamos haciendo”. También, se trabaja en materias como la investigación desde proyectos entre profesionales hasta en los institutos, mediante programas como el Erasmus +.

El colectivo también viene trabajando desde hace años por la formación entre agentes sociales y económicos del territorio para que conozcan el potencial natural y turístico de las Loras y se conviertan en una parte importante de su promoción, sin que ello repercuta una carga nociva en el medio natural.

Accesibilidad al territorio

Argeol también trabaja en el desarrollo de nuevas rutas dentro del geoparque. De hecho, en colaboración con la Junta han elaborado una red de senderos que inviten a habitantes y visitantes de la zona a adentrarse en el primer geoparque natural y conocer de primera manos aquellos aspectos que llevaron a Las Loras a hacerse con el reconocimiento de primera zona de Castilla y León en ser proclamada geoparque. Este entramado de sendas, de diferentes niveles de dificultad, por este espacio natural aprovechando el apoyo de instituciones públicas como la Junta y la Diputación.

Un grupo de turistas en el espacio natural de Covalagua en Revilla de Pomar (Palencia)

Un trazado de leyenda: la Ruta 66

La primera carretera asfaltada de Estados Unidos unía originalmente Chicago (Illinois), atravesaba Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California, hasta finalizar en Los Ángeles, con un recorrido total de 3.939 kilómetros. En la actualidad, el final se encuentra en Santa Mónica.

La Ruta 66 fue el principal itinerario de los emigrantes que iban al oeste, especialmente durante las tormentas de polvo de los años 30, y sostuvo la economía de las zonas que la carretera atravesaba. La gente que prosperó durante la creciente popularidad de la carretera, fue la misma que años más tarde luchó por mantenerla viva cuando empezó a construirse la nueva Red de Autopistas Interestatales de Estados Unidos.

La U.S. 66 (Ruta 66) fue descatalogada (es decir, oficialmente retirada de la Red de Carreteras de Estados Unidos) el 27 de junio de 1985​ después de decidirse que la carretera ya no era relevante. Larga, larguísma, con tramos rectos hasta el infinito, John Steinbeck la llamó The Mother Road, nombre que todavía se usa, en su novela Las uvas de la ira (1939), cuyos protagonistas atravesaban el desierto de Arizona hacia la “tierra prometida”.

En los años 50 se forjó el mito que ha perdurado en el tiempo, con sus moteles en mitad del desierto, gasolineras desvencijadas, cafés envueltos en neones y los símbolos de la Ruta 66 que de forma inequívoca nos recuerdan que estamos en lo más profundo de Estados Unidos.

Otro de los atractivos es Cadillac Ranch. Construido por un grupo de arte hippie al pie de la Ruta 66, a su paso por Amarillo, Texas, no es un rancho propiamente dicho, si no que se trata de una obra de arte llevada a cabo por el grupo Ant Farm en colaboración del multimillonario Stanley Marsh; artista, filántropo y hombre de negocios. Un homenaje a la evolución del culo del Cadillac, todo un símbolo norteamericano.

¿Un sueño, un mito, una aventura? Recorrer la histórica Ruta 66 desde la Costa Este de Estados Unidos hasta la Costa Oeste significa un viaje en el tiempo, una forma maravillosa de conocer el país, su forma de vida y sus paisajes más representativos. Aunque ya no es posible recorrer el trazado original de forma ininterrumpida, sí se mantienen algunos extensos tramos muy bien conservados y que han mantenido su esencia de antaño. En coche, autocaravana, en moto… surcando Estados Unidos para descubrir pueblos minúsculos y paisajes inmensos; sus gentes y una escenografía –moteles y cafés de carretera– que ha quedado anclada en el tiempo.

Xi’an, el hogar de los guerreros de terracota

Esta semana me ha apetecido trasladar este particular viaje hasta Xi’an, el hogar de los guerreros de terracota, más de 8.000 figuras de guerreros y caballos a tamaño real, que fueron enterradas cerca del autoproclamado primer emperador de China de la Dinastía Qin, Qin Shi Huang, en 210-209 a. C.

Xi’an (en chino: 西安, pinyin: Xī’ān, transcripción antigua: Hsian, literalmente: “Paz Occidental”) es la capital de la provincia de Shaanxi en China. Xi’an cuenta con más de 3 millones de habitantes y su municipalidad con alrededor de más de 8 millones de habitantes.​ Está considerada el extremo oriental de la Ruta de la Seda.

Restos arqueológicos encontrados en la zona demuestran que la región en la que se encuentra Xi’an estuvo habitada hace más de medio millón de años. La ciudad actual fue reconstruida durante la época Ming en el lugar de la antigua Chang’an, capital de las dinastías Sui y Tang.

Chang’an, en un emplazamiento ligeramente distinto, había sido capital de otras muchas dinastías anteriores, desde que Liu Bang, fundador de la dinastía Han, estableció allí la nueva capital del imperio en 202 a. C. En 1936 tuvo lugar el incidente de Xi’an, que llevaría a la alianza entre los nacionalistas y los comunistas contra la invasión japonesa.

Desde el descubrimiento de los guerreros de terracota en 1974, Xi’an se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de China.

Guerreros a la tierra

Los Guerreros de terracota se encuentran dentro del Mausoleo de Qin Shi Huang. Fueron descubiertos durante unas obras para un abastecimiento de agua, en marzo de 1974. Desde el año 1987 están considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Enterrando estas estatuas se creía que el emperador seguiría teniendo tropas bajo su mando. El ejército de terracota fue enterrado en formación de batalla en tres fosos, un kilómetro y medio al este de la tumba del emperador, que a su vez dista 33 km al este de Xi’an. Los tres fosos tienen entre 4 y 8 metros de profundidad. Han sido excavados y se ha construido un hangar en las ruinas, llamado Museo del Ejército de Guerreros.

El primer foso fue descubierto en 1974 de forma casual. En esa zona se habían encontrado ya algunos restos, a los que no se les había dado demasiada importancia, hasta que la noticia del hallazgo del nuevo foso llegó a oídos de un arqueólogo que inició la excavación.

Cada una de estas figuras tiene rasgos y características diferentes: bigotes, peinados, jóvenes, viejos, rasgos de etnias diferentes. Las cabezas y las manos se moldeaban aparte y luego se añadían a los cuerpos. Los uniformes reflejan también los rangos militares a los que pertenecen. Cada soldado llevaba un arma: arcos, lanzas, espadas, etc. Tras la caída de la dinastía Qin, los campesinos saquearon la tumba y robaron estas armas. Las figuras son de colores vivos y brillantes, pero este color se pierde apenas a las cinco horas de exposición al aire, debido a la oxidación. Se está buscando una técnica que permita mantener los colores originales; por el momento, se ha pospuesto la excavación de nuevos guerreros.

En 2010 los descubridores y excavadores oficiales -la arqueóloga Xu Weihong y su equipo, exclusivamente- recibieron el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

Paca y Molina, estrellas de la Senda del Oso

La senda del oso es una senda peatonal destinada al cicloculturismo así como a usuarios particulares que discurre por los concejos de Proaza, Teverga, Quirós y Santo Adriano, todos ellos en Asturias. Paca y Molina, dos osas pardas cantábricas, son la gran atracción de esta ruta verde que se puede hacer a pie o en bicicleta.

Senda del Oso. Teverga. Fundacion Oso de Asturias. Las Ubiñas- La Mesa Natural Park. Camin Real de la Mesa. Asturias.

La antigua vía del ferrocarril minero de Teverga y Quirós se ha reconvertido para crear esta atracción turística en la que la naturaleza juega un importante papel. Este tren se usó hasta el año de 1963 para el transporte de mineral de hierro y carbón por parte de la Compañía de Minas y Fundiciones de Santander y Quirós, fundada en 1868, y más tarde por la Fábrica de Mieres en 1888. Durante todo el tiempo de existencia de esta línea, el transporte de viajeros fue casi inexistente. Al final, el agotamiento de las minas, así como su poca rentabilidad económica, en contraposición a otras cuencas mineras asturianas, propició su cierre en 1963.

La línea se iniciaba en el pueblo de Trubia, famoso por sus industrias de armamento, talleres de tornería, pequeña siderurgia y fundiciones que abastecían a la “Fábrica”, como comúnmente se denominaba a la fábrica de armas. Nacía entonces al lado de la fábrica de la Quintana, pasaba por la vega de Trubia, hasta Villanueva y de allí a Proaza, de allí iba hasta Caranga dividiéndose en dos tramos, uno de los cuales llegaba a Bárzana y Santa Marina, punto final del recorrido, el otro ramal pasaba por diferentes localidades de Teverga acabando en el pueblo de Entrago.

La senda, en forma de “y” cuenta con dos opciones para realizar el recorrido, Tuñón-Cueva Huerta y Tuñon-Ricabo. Ambas rutas comienzan en el área de descanso de Tuñón; primero discurre por la margen izquierda del río Trubia, pero más adelante pasa a la derecha, avanzando entre el río y la carretera.

Viaje al valle de las Caderechas en flor

J. López Un año “espectacular” para la floración de los cerezos, árboles que son reflejo de una fruta de calidad sublime, con un equilibrio de dulzor y acidez muy cuidado. Es el máximo exponente del Valle de Caderechas, un microclima burgalés de 8.000 hectáreas, a medio camino entre la capital y Cantabria, que estos días presume de paisaje gracias al fenómeno de la floración, que lo baña en un manto blanco. Durante el fin de semana ‘largo’, con la Fiesta de Castilla y León, miles de visitantes optaron por conocer este pequeño territorio que se erige en protagonista durante las últimas jornadas de abril. Una ‘tormenta perfecta’ que se repite también en la localidad de Corullón (León), que se le conoce como el ‘Jerte berciano’.

Además, la campaña se prevé “óptima” para la calidad de la fruta, a pesar de que hay que ser aún prudentes. Lo asegura a Ical el presidente de la Asociación de la Marca de Garantía de la Cereza y Manzana Reineta de Caderechas, Juan José Gandía, que calificó el puente de “bestial” pero advierte de que “queda poco tiempo” con los cerezos en flor, porque llovió el fin de semana. En principio no la ha dañado, “pero la debilita”. A ello se suman las tormentas que se esperan estos días en la comarca, donde pueblos como Quintanaopio, Aguas Cándidas, Hozabejas, Madrid de Caderechas o Rucandio, entre otros, se afanan en el cuidado de los árboles.

Pueblos decadentes en invierno y erguidos en verano, cuando multiplican su población. Las 17 localidades acogidas a la Marca rondan el millar de habitantes, además de Oña -unos 2.000-. Una figura de calidad que se creó para potenciar este producto y romper con la tendencia de despoblación sufrida desde la emigración de los años 70. La Marca de Garantía -integrada en Tierra de Sabor- engloba a la cereza y a la manzana reineta, caracterizadas por su calidad, y con el sello de certificación desde el 2000.

En este sentido y para luchar contra esa despoblación, el turismo también es un filón que los pueblos intentan explotar, aunque consideran que debe ser ordenado. “Estos días atrás hemos estado desbordados de gente. No se cabía en las carreteras. No siquiera había para dar de comer a todo el mundo. Bares acostumbrados a dar una decena de comidas diarias, estos días han dado un centenar”, señala Gandía.

Sobre la calidad de la fruta este año, la propia floración “está siendo muy buena y todo hace prever que será positiva. “Hace 15 días había nieve, luego calor y en 15 días todo en flor. Ha sido ideal”, explica el presidente de la Marca de Garantía, quien no obstante alude a la prudencia. “Si la floración es buena, hay más producción y más calidad, pero si está lloviendo mucho hay menor producción y menor calidad. En los inviernos fríos, como ha sido el de 2018, la floración es más fuerte y mejor producto. Las condiciones son todas a favor, pero ya sabemos lo que es el campo, una helada te fastidia todo”, resumió.

Idílico paisaje

Las finas, sinuosas y onduladas carreteras que unen cada uno de estos pueblos, con los frutales en flor junto a la calzada, acompañan a los árboles bajo cortados de piedra en la montaña, paisajes paradisíacos, pueblos donde se podrían rodar películas y contrastes de altura que dan peculiaridad al fruto, en un lugar en el que no existe la agricultura extensiva y casi todos los productores de cereza y manzana lo desarrollan como segunda actividad. Tupidos bosques de quejigo, encina y pino resinero que esconden antiguos molinos, e incluso una pequeña central eléctrica casi en ruinas.

Caderechas, siempre con la imagen creada de frutales en flor, se distingue del resto de La Bureba por su particular relieve, su microclima y su vegetación. Circundado por tres grandes formaciones geológicas, el valle cuenta las parameras de La Lora al este, los Montes Obarenes al norte y una depresión al sur.

La calidad de su fruta es antigua. En la documentación del cercano monasterio de San Salvador de Oña existen referencias a la producción de cerezas y manzanas a principios del segundo milenio, principalmente por el pago de diezmos. Nada tiene que envidiar al Valle del Jerte o al Bierzo, más si cabe cuando se sube a alguno de los puntos más altos, como Herrera o Rucandio. Sólo un aspecto, el turismo, que en esta comarca, aunque no falta, es de paso diario.

Un ejemplo ha sido este fin de semana. La comarca no está preparada para asumir una gran afluencia por la ausencia de oferta hotelera. En una semana se podría volver a vivir una situación similar, pues será el turno de los manzanos para su floración. Gandía no descarta aún una nevada en mayo, que no será un problema siempre que “la temperatura no baje de cero grados”. “He visto nevar un 18 de mayo. Es raro, pero ha pasado”, recuerda.

Desde lo más alto del Valle la perspectiva simula a un paraíso interior con vías que unen pueblos y gentes. Y por ende, frutales: 50.000 cerezos, en torno a 100 hectáreas, de los que la mitad cuenta con Marca de Garantía; y 35 hectáreas de manzanos dentro de la figura de calidad, sobre un total de 100. Después, diferentes aspectos técnicos. Las plantaciones más antiguas, con árboles a 10 por 10 metros, pueden parir 100 kilos de cerezas. Los más jóvenes, a 4 por 2 metros, unos 15 kilos por planta, pero “que puede ser de mejor calidad por las variedades utilizadas”. El productor medio ronda los 5.000 kilos al año y sólo tres se sitúan en los 50.000.

Tokio, la capital de las mil caras

Hablando con un amigo, surgió esta semana el tema de nuestros lugares favoritos. Él ha estado en dos ocasiones en Japón, un país que me encantaría conocer algún día. Asia es mi asignatura pendiente en cuanto a viajar se refiere. Tokio es una ciudad en la que cualquier cosa puede suceder, mujeres y hombres vestidos con el tradicional yukata en los festivales de verano, las aglomeraciones de Shibuya o los paseos bajo las flores de cerezo en primavera. “Es de otro mundo”, dice mi amigo.

El centro de Tokio supera los 13 millones de habitantes, sí me has leído bien, 13 millones de habitantes. Solo el centro de la capital nipona tiene 23 barrios con una población cercana a los 13,23 millones de habitantes. Pero además, existen otras áreas donde viven más de 37 millones de habitantes, lo que la convierte en la mayor aglomeración urbana del mundo.

A pesar de que desde tiempos antiguos existían pequeñas poblaciones y templos en las colinas cercanas a la bahía de Tokio, se considera que la fundación formal de Tokio fue en 1457, cuando un vasallo del clan Uesugi, Ōta Dōkan construyó el Castillo Edo (江戸城 Edo-jō); así el área que rodeaba el castillo se comenzó a llamar Edo (江戸, literalmente “estuario”). El gobierno militar Tokugawa, que había tomado el castillo en 1590 y que tenía el control casi absoluto de Japón, estableció su gobierno en Edo en 1603, hecho que dio inicio al Período Edo en la historia japonesa. La nobleza, junto con el Emperador de Japón, permanecieron en Kioto, que siguió siendo la capital oficial, aunque sólo de manera protocolar.

Tokio disfruta de un clima templado y húmedo. Durante todo el año se celebran los matsuri, generalmente de origen sintoísta y auspiciados por algún templo o santuario; aunque a veces pueden tener un origen secular o hasta cristiano.

La cocina característica de Tokio tiene sus raíces en los tiempos en que el shogunato Tokugawa se estableció en Edo en 1603. En japonés, Edo-mae se refiere a la comida hecha con pescado de la bahía de Tokio, y es un término que actualmente denomina de forma genérica a la cocina tokiota.

El Edo-mae tomó una característica distintiva al irse combinando la cocina de los diferentes barrios de Shitamachi (ciudad baja en Edo). Los platos representativos son soba (蕎麦), tempura (てんぷら o 天麩羅, tenpura), udon, anguila asada (kabayaki); y, por supuesto, el sushi. La versión de sushi originaria de Tokio es conocida como Edo-mae-zushi, y se dice que nació en Honjo Yokoami, actual barrio de Sumida en el siglo XVIII. El oden (おでん) es un estofado de pescado y huevos cocidos, creado en Edo alrededor de 1850.

Grecia, cuna del pensamiento filosófico

Todo comenzó en Grecia, los grandes pensadores occidentales hicieron grandes descubrimientos. Las grandes ciudades se convirtieron, en este período, en los centros del saber, de las ciencias y del arte. A partir del siglo IV, la mayoría de los artistas fueron griegos de las colonias de Asia. Se dio un gran avance en el mundo de las ciencias, medicina, astronomía y matemáticas. Estas últimas fueron disciplinas estudiadas y enseñadas por grandes sabios como Euclides, Apolonio, Eratóstenes, Arquímedes, etc.

Grecia está estratégicamente ubicada entre Europa, Asia y África. Atenas, la capital, es la ciudad más poblada del país. Otras ciudades como Salónica, El Pireo, Patras, Heraclión y Lárisa, son centros políticos, económicos y culturales a nivel regional. La Grecia moderna tiene su origen en la civilización de la antigua Grecia, la cuna de la civilización occidental. Para Occidente es el lugar de nacimiento de la democracia, la filosofía occidental, los Juegos Olímpicos, la literatura y el estudio de la historia, la política y los más importantes principios de las matemáticas y la ciencia. El Estado griego moderno, que comprende la mayor parte del núcleo histórico de la civilización griega, se estableció en 1830, luego de una guerra de independencia del Imperio otomano.​ El legado de su larga historia se refleja en el arte, la arquitectura, gastronomía, literatura y otros aspectos culturales.

El territorio griego es principalmente montañoso y conforma una península que sobresale del extremo sur de los Balcanes y termina en la península del Peloponeso, la cual está separada del resto del continente por el canal de Corinto, que atraviesa el istmo de Corinto. Debido a su litoral tan accidentado y a las numerosas islas, Grecia cuenta con la décima línea costera más extensa del mundo. El territorio griego también comprende entre 1200 y 6000 islas —el número depende de la definición de isla—, 227 de las cuales se encuentran habitadas. De estas, Creta es la isla más grande y más poblada.

El clima de Grecia es en su mayor parte mediterráneo con inviernos templados y húmedos y veranos cálidos y secos. Este clima predomina en todas las regiones costeras, incluyendo Atenas, las Cícladas, el Dodecaneso, Creta, el Peloponeso, las islas Jónicas y partes de la región de Grecia Central. Gracias a la variedad de climas y paisajes, en Grecia se encuentran más de 5500 especies de plantas. En las tierras bajas es común encontrar árboles frutales como naranjos, olivos, dátiles, almendros, granadas, higueras y la vid. En terrenos más altos abundan los pinos, robles y castaños. En las zonas montañosas por encima de los 1070 msnm crecen árboles como la haya y el abeto.

La cultura de Grecia ha evolucionado a través de miles de años, iniciando con la Grecia micénica y pasando más notablemente por la Grecia clásica, a través de la influencia del Imperio romano y su continuación oriental, el Imperio Bizantino. Otras culturas y naciones, como los Estados latinos y francos, el Imperio otomano, la República de Venecia, la República de Génova y el Imperio británico también han dejado su influencia en la cultura griega moderna.

En tiempos antiguos, Grecia fue la cuna de la civilización occidental.​ Las democracias modernas deben su existencia a las ideas griegas sobre el gobierno del pueblo, el juicio con un jurado y la igualdad ante la ley. Los antiguos griegos fueron pioneros en muchos campos que dependen del pensamiento sistemático, como la biología, geometría, historia, filosofía y física.​ Introdujeron muchas formas literarias como la poesía épica y lírica, la narrativa histórica, la tragedia y la comedia. En su búsqueda por el orden y la proporción, los griegos crearon un ideal de belleza que influyó fuertemente el arte occidental.

El teatro nació en Grecia.​ La ciudad-Estado de Atenas, que se convirtió en la potencia cultural, política y militar más importante durante esta época, fue su centro, y fue el lugar donde se institucionalizó como parte de un festival llamado dionisias, una fiesta en honor al dios Dionisio. Los tres géneros dramáticos que surgieron aquí fueron: la sátira, la tragedia (finales del siglo VI a. C.) y la comedia (486 a C.).

Las principales muestras de la pintura griega que aún se preservan incluyen las copias romanas, por ejemplo las de Pompeya, las escasas muestras conservadas halladas en las tumbas de los reyes de Macedonia en Vergina, en Leúcade también en la antigua Macedonia y las de Kazanlak en la antigua Tracia.320​

Esta estatua de Hermes llevando al niño Dioniso, atribuida a Praxíteles, fue encontrada en Olimpia en 1877. Las obras conservadas de la antigua escultura griega son más comunes, en particular las de los maestros escultores, como Fidias y Praxíteles. Estos artistas y sus seguidores fueron frecuentemente emulados por los romanos. Sin embargo, los cristianos del siglo IV y V vieron la destrucción de los ídolos paganos como un «acto de piedad». Muchas esculturas antiguas de mármol fueron quemadas con cal en la Edad Media, y estatuas de bronce fueron fundidas para obtener el metal. Las estatuas de mármol que escaparon a la destrucción fueron olvidadas, o en el caso de los bronces, perdidos en el mar.

 

Tierraquemada, el éxito de exportar el mito de Numancia

Han sido 15 años de éxito, de crear empleo y de luchar para que Numancia encuentre el sitio que le pertenece como reclamo cultural. La asociación para la promoción de la cultura celtibérica ‘Tierraquemada’ se ha convertido en un colectivo activo, que crea puestos de trabajo y cuyo modelo de gestión de un bien cultural se intenta trasladar a otros lugares de la Comunidad.

Su presidente, Alberto Santamaría, afirma que la Junta de Castilla y León pone de ejemplo la gestión que realiza en Numancia, una asociación que emplea a 14 personas -en verano trabajan alrededor de 18- y que tiene un presupuesto de 450.000 euros. “La asociación es el ejemplo de cómo se puede gestionar de forma sostenida el patrimonio generando riqueza en el medio rural. De tal manera, que los habitantes de Garray perciben el patrimonio como un activo económico y lo salvaguardan y cuidan”, explica.

‘Tierraquemada’ gestiona las visitas en el yacimiento celtíbero y romano pero también se encarga de exportar el mito de Numancia fuera de Soria y realizar actividades de promoción de la cultura celtibérica.

Santamaría reconoce que su éxito ha sido en parte por tener a las administraciones de su lado, sobre todo, a la Junta de Castilla y León que se ha convertido en su “compañero de viaje” a la hora de promocionar el enclave cultural del cerro de la Muela. Además, precisa que en el tema de la investigación científica, subvencionada por la Comunidad, “tampoco ha faltado nada”, ya que su responsable, Alfredo Jimeno, “ha tenido siempre los recursos que ha solicitado para excavar en verano en el lugar e investigar sobre los hallazgos”.

A pesar de ello, advierte de que tanto el Gobierno autonómico como el Estado, titular del yacimiento, deben implicarse más en su actualización, y recuerda que la gran asignatura pendiente de Numancia es dotarlo de servicios para el visitante. Necesita un centro de recepción de visitantes y que el itinerario para visitar el enclave sea accesible, ya que a día de hoy una persona en silla de ruedas no puede acceder.

“En este aspecto suspendo a las dos administraciones. Conocen que Numancia es la seña de identidad de Soria y un activo patrimonial y cultural de primer orden y no impulsan que cuente con los servicios propios del siglo XXI”, critica.

Santamaría detalla las demandas del centro: un centro de atención a las visitas, la reconstrucción de elementos en el ámbito romano, mostrar Numancia con técnicas actualizadas (3D) y lograr que emocione a través de recursos sensoriales. “Deben de apostar porque la visita sea de primer orden, hacerla accesible y adecuada al símbolo que representa”, pide.

La crítica del colectivo también se extiende a la Comisión Nacional para la Conmemoración de los 2.150 años de la gesta de Numancia, que “no ha sido todo lo activa que se podría esperar” y debería de haber servido, sobre todo, para remozar el lugar.

Otro de los frentes que el colectivo deberá afrontar a medio plazo es la posible Declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, que promueve especialmente el Foro Soria 21, es decir, la familia Marichalar. A este respecto, Santamaría advierte que deben de ser los vecinos de Garray los que decidan si quieren que Numancia obtenga este reconocimiento por parte de la Unesco, ya que serán ellos los que deberán soportar las limitaciones en lo que se refiere al urbanismo en la localidad y el cultivo de las tierras de labor.

“Hemos instado a Amalio de Marichalar a que explique a los vecinos que va a suponer esta declaración en sus activos, en su trabajo y en sus bienes. Creemos que puede ser positivo pero deben de darnos una explicación para que luego no se encuentren una oposición del entorno”, dijo, para reiterar que debe de detallar qué deberán ceder los vecinos para conseguir la declaración, cómo afectará al urbanismo de Garray o las tierras cultivables que rodean al yacimiento y su cerco.

La asociación Tierraquemada escenifica un episodio de las Guerras Numantinas en Garray (Soria). / Concha Ortega

Fueron las mujeres de Garray las que impulsaron la constitución de la Asociación Cultural Tierraquemada. En 1999 decidieron representar la caída de Numancia con motivo de la apertura del aula arqueológica. Ese verano volvieron a representar la obra ante 1.000 personas y actualmente el primer fin de semana de agosto Garray acoge a cientos de personas para ver las representaciones de las guerras numantinas en el yacimiento arqueológico, una de las actividades estivales con más éxito de la provincia.

“La asociación se constituyó para vincular el pueblo con el yacimiento; difundir Numancia más allá de Soria, ponerlo en alza; generar riqueza. Al principio nos parecía una utopía generar un círculo socioeconómico en torno al yacimiento, pero ahora podemos decir que se está consiguiendo”, alude.

Fuente: Ical

El patrimonio educativo de Otones de Benjumea

Patricia Martín Otones de Benjumea es un pequeño pueblo situado a 30 kilómetros al noreste de Segovia capital que cuenta con uno de los mejores museos pedagógicos de toda España. La asociación cultural ‘El Corralón’ abrió este espacio para el recuerdo en las Antiguas Escuelas hace 22 años y ha recibido más de 40.000 visitantes atraídos por este curioso recorrido por el patrimonio educativo de los últimos 150 años.

A finales de los 90, asegura Juan Francisco Cerezo, miembro de la asociación cultural ‘El Corralón’, surgió una corriente para proteger y rescatar el patrimonio educativo. Los historiadores de la educación empezaron a prestar atención a la recuperación y el estudio del patrimonio pedagógico, que se conoce como etnografía escolar o la etnohistoria de la escuela. En Otones de Benjumea lo hicieron realidad creando su museo pedagógico ‘La Última Escuela’.

Juan Francisco Cerezo explica que este trabajo realizado a lo largo de las últimas tres décadas fue recogido en una publicación sobre Museos Pedagógicos de España que recoge el de Otones como “una de las 16 iniciativas más notables de todo el país”. También cuentan con varios premios nacionales, regionales y provinciales como el galardón ‘Fuentes Claras’, que concede la Junta de Castilla y León, o el premio ‘Macario Asenjo Ponce’ del grupo d de Acción Local del Nordeste Segoviano, Codinse.

El proyecto comenzó en 1996 transformando algunos espacios de las Antiguas Escuelas en museo con cerca de 800 objetos relacionado con la escuela y la educación desde mediados del siglo XIX y todo el siglo XX. Con el paso de los años y el éxito que iba consiguiendo el museo, los integrantes de ‘El Corralón’ afrontaron sucesivas ampliaciones, adecuando nuevo espacios como el patio. A día de hoy, el Museo Pedagógico de Otones de Benjumea cuenta con 25.000 objetos de todo tipo relacionados con el mundo de la educación.

Un museo diferente y muy curioso que se nutre de las donaciones “de los colegios que cuando hacen obras o limpieza nos llama para que vayamos a ver lo que tienen”. También objetos donados por visitantes que han pasado por el museo y después han recopilado cosas en sus casas y se las han traído y “compras de materiales que hacemos nosotros dentro de lo que podemos”.

Entre libros y pupitres

Las aulas de Otones atesoran los objetos que utilizaron cuando iban a la escuela nuestros tatarabuelos, bisabuelos y abuelos en libros de texto, de lectura, de consulta, todo el material escolar, colecciones de juegos y de juguetes. Así como el mobiliario de las clases primero en mesas, luego los pupitres, pizarras, y todo lo que también utilizaban los maestros y maestras como recurso para la enseñanza. Un recorrido muy visual por la historia de la escuela y su evolución década tras década también en fotografías.

Los fondos del museo tienen cifras astronómicas como más de 16.000 libros educativos y más de 4.000 objetos de menaje escolar. Además, con la intención de guiar y orientar la interpretación de la realidad escolar, los visitantes disponen del material publicado por la asociación, con un catálogo-libro y un vídeo sobre ‘La Última Escuela de Otones’.

Con este proyecto colectivo, dentro de la dimensión rural, los vecinos de este pueblo segoviano hacen un homenaje y reconocimiento “a los maestros y maestras, a las familias, a los niños y niñas que alentaron el discurrir de la escuela” porque los años de formación son muy valorados “como una de las raíces más importantes de nuestras vidas” para todos los que han tenido “la oportunidad de impregnarnos de su cultura”.

Juan Francisco Cerezo afirma que hacen todo lo posible para que este museo sea muy visitado y se pueda dar a conocer el patrimonio educativo vinculado a la escuela rural. Para todos los interesados en conocer el Museo Pedagógico ‘La Última Escuela’ de Otones de Benjumea lo mejor es contactar previamente a través de los números de teléfono: 921 43 47 50, 921 50 10 17 y 686 068 041. También disponen de mucha información en su página web, en la redes sociales y folletos en oficinas de turismo.

Etnografía

En la asociación ‘El Corralón’ están muy orgullosos de su museo porque en estos 22 años de apertura al público ha recibido más de 40.000 visitantes que es una cifra muy importante para un pueblo “tan pequeño”, con menos de 70 vecinos censados pero con una gran fuerza cultural y social porque a este colectivo cultural pertenecen 350 socios en el que están implicados los hijos del pueblo que viven en otras ciudades pero guardan un fuerte vínculo con Otones y con Torreiglesias, municipio al que pertenece esta localidad.

La asociación ‘El Corralón’ es muy longeva con cuatro décadas de historia y muy inquieta porque gestiona un segundo museo en el pueblo: el museo etnográfico. Éste segundo espacio museístico esta ubicado en la ‘Casa del Marqués’ que sirvió de residencia de temporada a los nobles propietarios de la zona. Los vecinos de Otones de Benjumea han realizado un recopilación de objetos antiguos para reconstruir su vida cotidiana: las labores agrícolas y ganaderas de la siembra, la recolección, la vendimia o el pastoreo.

También objetos vinculados a otros oficios como la albañilería, carpintería o la herrería, y un gran número de objetivos de las casas, los útiles del hogar y enseres domésticos, que se completan con con juegos y fotografías cedidas por los propios vecinos para dar vida a las diferentes estancias del Museo Etnográfico.

El Bierzo, cruce de caminos jacobeos

El Bierzo es tierra hospitalaria y generosa de naturaleza exuberante que, con facilidad, atrapa los sentidos del visitante. Territorio de ermitaños, monjes, castillos, caballeros templarios, monasterios, leyendas y suculentas viandas, es también cruce de caminos surcados desde hace siglos por quienes persiguen el sueño de llegar a Santiago de Compostela en impenitente peregrinación.

La comarca berciana desprende aires jacobeos por los cuatro costados y cuatro son las rutas que, con un único fin, confluyen en el vergel más occidental de la provincia leonesa. Aunque cada uno con un origen propio y con itinerarios que compiten en belleza y personalidad, todos son custodios de buena parte de la esencia cultural berciana y legua a legua regalan hermosas estampas en rincones que se suceden como si de un ejercicio de realismo mágico se tratase.

Camino Francés

Dice la tradición, “que de allá de donde salgas para Santiago, llévate una piedra y deposítala en la Cruz de Ferro. Te dará buena suerte para el resto del camino”. Este hito del Camino, uno de los más simbólicos, situado en lo alto del puerto de Foncebadón, es la puerta de entrada de la ruta en tierras bercianas.

A partir de aquí la senda desciende sin tregua como queriendo acelerarnos el paso para acortar el tiempo que nos separa de las maravillas que nos esperan. Con el espectáculo visual que dibuja el mágico y mítico monte Teleno a nuestra espalda, el vertiginoso valle de Compludo con sus secretos y tesoros a nuestra izquierda y la desafiante silueta de los montes Aquilanos recortando el cielo de poniente, se abre ante nuestros ojos la inmensa panorámica de la olla berciana perfilada en su extremo norte por la sierra de Ancares.

Paso a paso vamos dejando atrás el paisaje de alta montaña y los robles y los castaños se van convirtiendo en compañeros del “viaje” que nos llevará hasta Ponferrada. Pero antes de llegar a la capital será inevitable hacer un alto reconfortante en la aldea de El Acebo y admirar su arquitectura típicamente berciana al olor de un buen “café de puchero”. Unos kilómetros más abajo, después de un recodo del camino, la silueta del caserío de Molinaseca nos invita a cruzar su puente románico y recorrer su calle Real como tantos y tantos peregrinos lo han hecho desde hace mil años. Localidad íntimamente ligada al Camino de Santiago, su riqueza patrimonial y gastronómica la convierten en punto de referencia y parada obligada.

Nuestro caminar discurre ya por el lecho de este inmenso valle y la senda se abre paso entre frondosas huertas y viñedos hasta llegar a Ponferrada. Ciudad templaría por definición, despliega su máxima monumentalidad con la imponente silueta del castillo de los Templarios, una de las más impresionantes construcciones militares, cuyos orígenes se sitúan en el siglo XIII y que en la actualidad alberga el Templum Libri, una magnífica muestra de algunos de los libros más bellos de la historia que hasta hace muy poco tiempo han permanecido ocultos y custodiados en colecciones privadas, bibliotecas, universidades, monasterios y museos. La Basílica de Nuestra Señora de la Encina, la Torre del Reloj, el Convento de las Concepcionistas y el Ayuntamiento conforman el plantel arquitectónico más representativo de la capital berciana, sin olvidar la joya mozárabe de Santo Tomás de las Ollas o el Museo de la Energía, donde se mantiene vivo el recuerdo de la actividad minera tan ligada a esta tierra desde siempre.

Salvamos la barrera natural del río Cúa en la localidad de Cacabelos, por cuyas calles se suceden constantes referencias jacobeas entre testimonios arquitectónicos que rememoran su importancia histórica, antes de orientar nuestros pasos entre bucólicas estampas de viñedos y cerezos hacia la genuina Villafranca del Bierzo. Villa con una arraigada tradición jacobea, sus orígenes nos transportan al año 1070 con el asentimiento de comunidades de monjes clunicienses que levantaron un monasterio en el lugar donde hoy se encuentra la Colegiata de Santa María de Cluniaco. Cuando el peregrino es recibido por la sencilla y hermosa iglesia de Santiago, y su reconocida Puerta del Perdón, única junto con la de la Catedral de Santiago en la que se puede obtener la “compostela” si la salud no permite culminar la peregrinación, nuestra respiración se calma y una sensación de serenidad nos invade. Estos mil años de historia han dejado su huella en un generoso y variado patrimonio que se ve representado en construcciones como la iglesia de San Francisco que posee el artesonado mudéjar más grande del noroeste español, la propia colegiata, construcciones civiles como el castillo de los Marqueses de Villafranca o el Palacio de los Duques de Arganza y diversos monasterios y conventos como el de San Nicolás el Real.

El conjunto urbano es una hermosa sucesión de calles, plazas e innumerables y sugerentes rincones que ponen de manifiesto el carácter medieval de la villa del Burbia que tiene su máximo exponente en la famosa “Calle del Agua”, lugar de paso de los peregrinos que se dirigen a Santiago y que, en sí misma, es un museo de heráldica al aire libre, así como una importante muestra de arquitectura barroca civil y religiosa.

Cruzando el puente medieval que separa el casco histórico villafranquino del popular barrio de Tejedores, el camino inicia los últimos tramos antes de entregar al peregrino a tierras gallegas. Pero antes habrá que recorrer las veredas del río Valcarce bajo la atenta y protectora mirada del castillo de Sarracín que, desde su atalaya natural, ha sido testigo del íntimo caminar de peregrinos llegados de todos los rincones del mundo desde hace siglos.

Son las aldeas de Las Herrerías, La Faba y La Laguna, clavadas en un escenario natural de increíble belleza, quienes dan ánimo y aliento al caminante para vencer el último y vertiginoso desnivel en tierras leonesas.

El Camino Olvidado

Posiblemente ésta sea una de las rutas más antiguas de cuantas discurren por nuestra geografía y, pese a caer en desuso, nunca fue olvidado del todo.

Su nacimiento hay que buscarlo en el País Vasco, fundiéndose en la berciana localidad de Villafranca del Bierzo con el Camino Francés, después de compartir en su recorrido la magia de unos paisajes únicos.

Esta legendaria ruta entra en El Bierzo desde la también comarca leonesa de Omaña, sorteando la imponente silueta del monte Catoute, por la Campa de Santiago, allí donde nace el río Boeza.

A medida que se avanza el aire se torna brisa serena hasta llegar a Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, el pueblo con el nombre más largo de España. Declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico, es un magistral catálogo de arquitectura tradicional y recorrer sus calles es un permanente estímulo para los sentidos, pues conserva magníficas muestras de valor etnográfico incalculable.

Dejando atrás este museo al aire libre, la ruta se encamina por un escenario natural cambiante en cada época del año, pues su generosidad hace que aquí encuentren su hábitat perfecto cientos de especies vegetales, hasta llegar a las inmediaciones del pantano de Barcena, después de atravesar las localidades

De Igüeña, Quintana de Fuseros, Cabanillas de San Justo, San Justo de Cabanillas, Labaniego, Arlanza, Losada, Rodanillo, Cobrana y Congosto. Desde aquí se hace necesario bordear el embalse, renunciando a la visita de las aldeas que quedaron sumergidas a mediados del siglo pasado.

Pocos kilómetros quedan ya para alcanzar el Camino Francés, pero la belleza de lo recorrido, el calor de las gentes que nos hemos encontrado y la sensación de serenidad vivida nos dejarán una profunda huella en el corazón al sentirnos protagonistas del renacer de un camino genuino.

El Camino de invierno

Como su nombre indica, se trata de la ruta seguida e iniciada por los peregrinos medievales para evitar el sufrimiento de la crudeza invernal que significaba llegar a O Cebreiro por el Camino Francés.

Partiendo desde Ponferrada y siguiendo la margen izquierda del río Sil, lo que garantizaba un clima más benigno, la senda discurre entre bosques de castaños, cerezos y bosques de ribera que tapizan la tierra con generosidad sobrecogedora. Y de pronto, después de dejar atrás localidades como Toral de Merayo, Priaranza o Santalla del Bierzo en las que siempre es bien recibido el peregrino o el viajero, por encina de las copas de los árboles, sobre una atalaya natural y con aspecto de estar colgado de una potente barranco, la silueta del castillo de Cornatel nos recuerda que ésta siempre fue tierra de paso y que él siempre ha estado ahí vigilante. La que fuera la segunda fortaleza templaría en orden de importancia, detrás de la de Ponferrada, posiblemente deba su origen a una anterior cuya misión fue la de proteger la cercana explotación minera de oro en tiempos de los romanos: Las Médulas.

Actualmente sigue conservando ese misterioso magnetismo por el que jamás pasa desapercibido, además de levantarse en medio de un paisaje de belleza extrema.

Continuamos el camino a través de la localidad de Borrenes con el “punto de fuga” ya puesto en Las Médulas, sin duda alguna un hito de la historiografía minera.

“…Y el monte fragmentado cae por sí mismo con más estruendo del que la mente humana puede concebir”. Así describió Plinio el Viejo en su “Naturalis Hispaniae” una de las fases del proceso de extracción del oro en la época romana de los albores de nuestra era. Esta técnica, empleada en Las Médulas, el más colosal reto de explotación aurífera imperial y definida como “ruina montium”, consistía en la acción depredadora del hombre para destruir la montaña en busca del preciado metal.

El espectáculo que hoy podemos contemplar, dos mil años después, es un paisaje sorprendente y cautivador que roza la irrealidad con grandes barrancos arcillosos, largas y oscuras galerías y agujas de tierra erosionadas que emergen del verdor exuberante de las copas de los castaños, robles y genistas.

Desde el mirador de Orellán la panorámica es sobrecogedora. Extrañas sensaciones asaltan nuestros corazones, mientras despiertan los sentidos disparando la imaginación hacia otros tiempos. Resulta muy difícil desviar la mirada cuando los ojos se nos quedan clavados en cada rojizo picacho o en cada vaguada tapizada de un manto verde de castaños centenarios que resalta más aún la grandiosidad de un paraje que, con todo merecimiento, es Patrimonio de la Humanidad.

Así son Las Médulas, unas ruinas de la propia naturaleza formadas por el hombre que con cada amanecer despiertan aún más bellas y sugerentes, con el embrujo y la magia capaz de hechizar el corazón y la memoria de todo aquel que tenga la osadía de descubrir sus secretos.

Poco a poco nuestros pasos se encaminan a la última localidad leonesa, Puente Domingo Florez, después de contemplar el lago de Carucedo a la vez que nuestra imaginación rememora alguna de sus leyendas.

Camino del Manzanal

Esta ruta, variante del Camino Francés entre Astorga y Ponferrada, ofrece un recorrido algo más largo, pero con menores cotas de altitud, por lo que resulta interesante, además de por su riqueza histórica y paisajística.

Una vez alcanzada la localidad de Manzanal del Puerto aguarda la primera sorpresa. El monasterio de San Juan de Montealegre, fundado en el año 945 junto a la calzada romana Vía Nova. Tras la Desamortización de Mendizábal el cenobio entra en un paulatino e inexorable deterioro, a pesar del cual conserva su personalidad. Afortunadamente se han iniciado algunas labores de consolidación con el fin de evitar su total desaparición.

A partir de aquí el camino hacia las localidades de Torre del Bierzo y Folgoso de la Ribera se convierte en un recorrido intimista, silencioso y placentero por un escenario natural rico en matices, formas y colores que aún hoy dejan ver algunos restos de la ya desaparecida actividad minera.

Bembibre y su rico patrimonio histórico es punto de referencia de esta ruta y un buen lugar para reponer fuerzas, antes de continuar hacia San Miguel de las Dueñas y su monasterio cisterciense del s. X, que bien se merecen una pausada visita. Entre sus muros atesora mil años de historia y un magnífico patrimonio artístico.