La Sagrada Familia, una joya aún por revelar

En 1866, Josep Maria Bocabella i Verdaguer funda la Asociación Espiritual de Devotos de San José, que a partir del año 1874 promueve la construcción de un templo expiatorio dedicado a la Sagrada Familia. En 1881, y gracias a varios donativos, la Asociación compra una parcela de terreno de 12.800m² entre las calles de Marina, Provença, Sardenya y Mallorca para construir el templo.

La primera piedra se coloca el 19 de marzo de 1882, festividad de San José, en un acto solemne que preside el obispo de la ciudad, Josep Urquinaona. A partir de entonces se inicia la construcción, que empieza por la cripta situada debajo del ábside según un diseño neogótico del arquitecto Francisco de Paula del Villar y Lozano, el primer arquitecto del templo. Éste, poco tiempo después y por discrepancias con los promotores, abandona la dirección de la obra, y el encargo pasa a manos de Antoni Gaudí.

Después de asumir el proyecto en 1883, Gaudí construye la cripta, que termina en 1889. Posteriormente inicia las obras del ábside, mientras sigue a buen ritmo el recibimiento de donativos. Al recibirse un importante donativo anónimo, Gaudí se plantea hacer una obra nueva y mayor: desestima el antiguo proyecto neogótico y propone uno nuevo más monumental e innovador tanto por las formas y las estructuras como por la construcción. El proyecto de Gaudí consiste en una iglesia de grandes dimensiones con planta de cruz latina y torres de gran altura; concentra una importante carga simbólica, tanto en forma arquitectónica como escultórica, con el objetivo final de ser una explicación catequética de las enseñanzas de los Evangelios y de la Iglesia.

El 30 de noviembre de 1925 se acaba la construcción del primer campanario de la fachada del Nacimiento, dedicado a san Bernabé, de cien metros de altura. Éste es el único que Gaudí ve construido, puesto que el 10 de junio de 1926 muere a consecuencia de un trágico accidente ocurrido tres días antes, al ser atropellado por un tranvía. El día 12 es enterrado en la capilla del Carmen de la cripta del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, donde todavía hoy reposan sus restos.

En julio de 1936, a raíz del alzamiento militar y la Guerra Civil Española, unos revolucionarios incendian la cripta, queman las Escuelas Provisionales de la Sagrada Familia y destruyen el obrador. En aquel momento se pierden los planos, los dibujos y las fotografías originales, y queda reducida a añicos una parte de las maquetas de yeso a escala. Sin embargo, cabe remarcar que desde la intervención de Gaudí en 1883 y a pesar de aquellos actos vandálicos, la construcción del templo no se ha parado y siempre se ha respetado la voluntad de la idea original del arquitecto.

Después de la Guerra Civil Española se retoma la construcción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, que lentamente continúa levantándose. Entre 1939 y 1940, el arquitecto Francesc de Paula Quintana i Vidal, colaborador de Gaudí desde 1919, restaura la cripta incendiada y recompone muchas de las maquetas dañadas, que sirven como modelos para continuar la construcción según la idea original de Gaudí.

Una fecha importante es 1955, cuando se lleva a cabo la primera «colecta», dedicada a recaudar fundos para pagar las obras, iniciativa que se mantendrá en los años siguientes, hasta hoy, como una forma participativa de la sociedad en la construcción del templo.

Muchos escultores han dejado su impronta en la fachada del Nacimiento. El 19 de marzo de 1958, festividad de San José, se coloca el conjunto escultórico que representa la Sagrada Familia, realizado por Jaume Busquets.

Desde 1986, el escultor Josep Maria Subirachs es el encargado de llevar a cabo la obra escultórica en la fachada de la Pasión, que fue ejecutando según su estilo personal a lo largo de veinte años.

2010 supone una etapa significativa en la historia de la Sagrada Familia, con la dedicación del templo por parte de S. S. Benedicto XVI. Actualmente se ha realizado el 70 % de la construcción de la Basílica y están inmersos en la construcción de las seis torres centrales.

Arquitectura

Gaudí concibió la Sagrada Familia a partir de la tradición de las catedrales góticas y bizantinas. Con la arquitectura y la belleza del edificio quería expresar las creencias cristianas, y comunicar a todo el mundo el mensaje evangélico. Consiguió una simbiosis entre forma y simbolismo cristiano, con una peculiar arquitectura generada por estructuras, formas y geometrías nuevas pero de gran lógica e inspiradas en la naturaleza, con un importante protagonismo de la luz y del color.

El significado de la Sagrada Familia se comunica con la forma y la expresividad de la arquitectura, de las imágenes y los conjuntos escultóricos.

Los diferentes elementos arquitectónicos tienen un simbolismo cristiano ordenado jerárquicamente. Así, cada una de las dieciocho torres tiene una dedicación. En el centro estará Jesucristo, y a su alrededor, las cuatro torres que representan los evangelios, los libros que explican la vida y las enseñanzas de Jesús. La torre sola del ábside, coronada por una estrella, representa a su madre, María, y las doce torres restantes representan a los doce apóstoles, testigos de sus palabras y gestos.

Se mire desde donde se mire, una vez acabadas estas dieciocho torres ofrecerán una visión extraordinaria y darán una sensación de elevación alrededor de la torre central, dedicada a Jesucristo.

Fuente: SagradaFamilia.org

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