Archive for El Bierzo Digital

Maragatería, recorrido lleno de historia y belleza natural

Te proponemos este plan para conocer en profundidad la Maragatería, una tierra que se ve atravesada por el Camino Francés, ruta que durante siglos a llevado a los peregrinos a Compostela. Una tierra que alberga el mayor número de minas de oro y asentamientos prerromanos y romanos del territorio astur, y que se encuentra salpicado por pequeños pero acogedores pueblos, que cuentan con una típica arquitectura popular y que responde al nombre de arquitectura arriera.

Nuestra primera parada es Castrillo de los Polvazares, una de las poblaciones más sugerentes y atractivas de esta tierra. Declarada Conjunto Histórico Artístico, estamos ante una magnífica muestra de la arquitectura popular arriera, caracterizada por grandes portalones, imprescindibles para permitir el paso de los carros en los que los arrieros transportaban las mercancías y que daban acceso a un gran patio.

Continuamos nuestro camino para dirigirnos a Santa Colomba de Somoza, otro pueblo donde podremos admirar bellos ejemplos de arquitectura popular y visitar el Museo Casa Maragata. Recordar el nombre de esta localidad, pues más adelante volveremos a ella.

En Santa Colomba tomaremos un desvió por la LE-6311, pasado el pueblo de Lucillo nos encontramos con dos opciones, si optamos por la de la izquierda llegaremos al pueblo de Filiel donde podremos admirar los Petroglifos de Peñafadiel, enigmáticos grabados de más de cinco mil años de antigüedad y únicos en el mundo, esculpidos en una roca que apunta al sagrado monte Teleno. Forman parte de un conjunto de representaciones de este tipo diseminados por la comarca, auténticos lugares de culto, que lo convierten en el mayor “parque temático” de esta naturaleza en toda España. La otra opción que anteriormente se nos presentaba nos acerca a Chana de Somoza donde podremos ver otras manifestaciones de este tipo. En cualquiera de los dos pueblos, cualquier vecino nos indicará amablemente como llegar hasta ellos.

Desandamos el camino hasta Santa Colomba de Somoza, donde podemos hacer una parada para reponer fuerzas. El lugar ideal para hacerlo es Casa Pepa, un magnífico hotel rural donde poder degustar una deliciosa cocina casera tradicional, cocinada con cariño en el puchero y a fuego lento, y siempre con productos de su huerta ecológica. Difícil elección entre las especialidades que ofrecen, cocido maragato, garbanzos de pico pardal con setas de temporada, bacalao al ajo arriero…

Continuamos nuestro camino con la satisfacción que produce haber degustado estos exquisitos manjares y nos dirigimos a Rabanal del Camino. Localidad muy ligada al Camino de Santiago, es final y comienzo de etapa según el Códice Calixtinus. En este punto, es recomendable aparcar el coche y darse un paseo por la calle Real para impregnarnos del ambiente jacobeo.

A partir de aquí compartiremos nuestro camino con los peregrinos que afrontan con entusiasmo el momento más duro, la subida al puerto de Foncebadón, esfuerzo que se verá recompensado con el premio de llegar a la Cruz de Ferro. Pero antes podemos hacer un alto en el pueblo de Fondebadón. De gran importancia en el pasado por situarse allí un monasterio, en la actualidad está muy poco poblado, aunque en los últimos años ha experimentado una gran popularidad gracias al Camino Francés. Nuestra última parada es la Cruz de Ferro, uno de los puntos más emblemáticos de la ruta jacobea y donde cuenta la tradición que debes depositar una piedra que has traído de tu lugar de origen, y te dará suerte para el resto del camino. En este punto damos por finalizado nuestro viaje y emprendemos camino de vuelta a Astorga.

Fuente: Cardinalia

Tómate unas vacaciones largas, podrían prolongar tu vida

Investigadores finlandeses han seguido durante 40 años la evolución de más de mil ejecutivos con al menos un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. Los resultados revelan que para reducir la mortalidad no solo es importante llevar una vida saludable y tomar los medicamentos adecuados, también reducir el estrés, y unas vacaciones de más de tres semanas ayudan a conseguirlo.

Tomarse vacaciones podría prolongar la vida. Esa es una de las conclusiones de un estudio realizado a lo largo de cuatro décadas y presentado este martes en el congreso que la Sociedad Europea de Cardiología (ESC Congress 2018) celebra entre el 25 y 29 de agosto en Múnich (Alemania).

“No piense que llevar un estilo de vida saludable va a compensar tener un trabajo demasiado duro y sin vacaciones”, señala Timo Strandberg, profesor de la Universidad de Helsinki (Finlandia) y coautor del trabajo, aceptado para su publicación en The Journal of Nutrition, Health & Aging. “Las vacaciones pueden ser una buena forma de aliviar el estrés”, añade el experto.

“No piense que llevar un estilo de vida saludable va a compensar tener un trabajo demasiado duro y sin vacaciones”, advierte un investigador

El estudio se basa en los datos de 1.222 ejecutivos varones de mediana edad, nacidos entre 1919 y 1934 y reclutados para el denominado Helsinki Businessmen Study en 1974 y 1975. Los participantes tenían al menos un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular (tabaquismo, presión arterial alta, colesterol alto, triglicéridos elevados, intolerancia a la glucosa o sobrepeso).

De forma aleatoria los voluntarios se dividieron en dos grupos: uno de control (610 hombres) y otro de intervención (612 individuos) con el que se trabajó durante cinco años. El grupo de intervención recibió asesoramiento verbal y por escrito cada cuatro meses para que sus integrantes realizaran actividad física aeróbica, comieran siguiendo una dieta saludable, lograran un peso adecuado y dejaran de fumar.

Cuando estos consejos para mejorar su salud no fueron efectivos, este grupo también recibió los medicamentos que se recomendaban en aquel momento para disminuir la presión sanguínea (betabloqueantes y diuréticos) y los lípidos (clofibrato y probucol). Por su parte, los ejecutivos del grupo de control recibieron la atención médica habitual y los investigadores no los vieron.

Un resultado inesperado

Como recogieron los estudios de aquella época, al final del experimento el riesgo de enfermedad cardiovascular se redujo en un 46% en el grupo de intervención en comparación con el de control. Sin embargo, en el seguimiento de 15 años que se hizo después, durante 1989, se descubrió que había habido más muertes en el grupo de intervención que en el de control. ¿Qué había pasado?

El análisis presentado ahora ha extendido aquel seguimiento de la mortalidad a 40 años (hasta 2014), utilizando registros nacionales de defunciones y examinando datos inéditos sobre las cantidades de trabajo, sueño y vacaciones que tuvieron los participantes. Los investigadores volvieron a encontrar que la tasa de mortalidad fue significativamente más alta en el grupo de intervención que en el de control hasta 2004. Después, hasta 2014, las tasas de mortalidad de ambos grupos fueron las mismas.

Según los datos, las vacaciones más cortas se asociaron con un exceso de muertes en el grupo de intervención, donde además se observó que los hombres que como mucho se fueron tres semanas de vacaciones tuvieron un 37% más de probabilidades de morir de 1974 a 2004 que aquellos que pudieron disfrutar de un periodo vacacional más largo. El tiempo de vacaciones, sin embargo, no tuvo impacto en el riesgo de muerte dentro del grupo de control.

Los participantes que como mucho se fueron tres semanas de vacaciones tuvieron un 37% más de probabilidades de morir que los que disfrutaron de más tiempo

Strandberg aporta una explicación: “En nuestro estudio, los hombres con vacaciones más cortas trabajaban más y dormían menos que los que tenían vacaciones más largas. Este estilo de vida estresante podría haber invalidado cualquier beneficio de la intervención. Incluso pensamos que la intervención en sí misma también puede haber tenido un efecto psicológico adverso en estos hombres, al aportar estrés a sus vidas”.

El profesor reconoce que el manejo del estrés no formaba parte de la medicina preventiva en la década de los 70, pero ahora se recomienda para las personas con riesgo de enfermedad cardiovascular. Además, actualmente hay más medicamentos disponibles para reducir los lípidos (estatinas) y la presión arterial (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, bloqueantes de los receptores de angiotensina, bloqueantes de los canales de calcio).

“Nuestros resultados no indican que la educación sanitaria sea perjudicial”, subraya Strandberg. “Más bien, apuntan que la reducción del estrés es una parte esencial en los programas destinados a reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular; sin olvidar que los consejos sobre el estilo de vida se deben combinar sabiamente con el tratamiento farmacológico moderno para prevenir los eventos cardiovasculares en individuos de alto riesgo”.

Fuente: Agencia SINC

La cultura nipona aterriza en Burgos

La cultura nipona llega este sábado 1 de septiembre a la capital burgalesa a través de la primera edición del Japan Weekend Burgos, un evento que reunirá en el Forum Evolución el manga, los videojuegos, concursos de cosplay, baile y karaoke, así como las características más llamativas del país del sol naciente.

La concejala y presidenta del Instituto Municipal de Cultura (IMC), Lorena de la Fuente, acudió hoy a la presentación del Japan Weekend Burgos, en compañía de la directora del Japan Weekend Burgos, Maite Franco López, y la coordinadora de actividades, Raquel Vázquez Fernández. La concejala explicó que este evento “es una alternativa de ocio muy aceptada por la gente joven y que va creciendo año a año”, y añadió que “todo lo que sea ir traer a nuestra ciudad actividades de este tipo siempre es positivo” .

Este evento se ha celebrado en ciudades más grandes como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao, y este año decidieron apostar por Burgos para mostrar en la ciudad la cultura nipona. La decisión de elegir Burgos para su celebración vino motivada por “las características de la ciudad y del recinto”, además de la “proximidad con nuestra sede”, comentó la coordinadora del evento, y añadió que “teníamos muchas ganas de hacer algo en Castilla y Léon”. Además ambas organizadoras quisieron destacar que están muy sorprendidos con la gran acogida que están teniendo en las redes sociales.

Vázquez explicó que en un principio la idea que tenían era celebrar el evento utilizando unicamente una planta del Forum, sin embargo, debido a la creciente demanda de la gente por asistir tuvieron que ampliar el espacio. Las organizadoras del evento declararon que ya son más de 100 las entradas que han vendido en la venta anticipada, por lo que esperan que acudan un gran número de personas.

Existen dos tipos de entradas, una entrada básica con un precio de siete euros que permite a lo asistentes participar en todas las actividades, y otra entrada con un precio de diez euros en la que se incluye un dvd con información sobre la Japan Weekend. No hay entrada libre al evento, sin embargo los menores de siete años no pagan entrada.

Entre las actividades que se llevarán a cabo durante la celebración del evento, destacan los concursos de ‘cosplay’, donde los participantes se caracterizará como sus personajes favoritos de la cultura japonesa, así como la celebración de concursos de karaoke, ‘dance’ o dibujo o una exposición de temática retro. A esto se unirá la celebración de ‘freeplays’ de videojuegos o distintas charlas que se impartirán durante el día. En total unas 120 actividades que permitirán entretener a los asistentes durante todo el día.

La edición principal de este evento tiene lugar en Madrid, sin embargo a lo largo del año realizan ediciones por toda España, en ciudades como Barcelona, Valencia, Bilbao, Granada…etc. A lo largo del año realizan un total de ocho ediciones por estas ciudades, y esperan en un futuro próximo poder realizar dos ediciones en Burgos, una en el primer semestre y otra en el segundo.

Ciudad Perdida, un tesoro arqueológico oculto en la selva colombiana

Ciudad Perdida es un tesoro arqueológico que la selva tropical colombiana ha guardado durante cuatro siglos. El asentamiento precolombino se encuentra en lo profundo de la Sierra Nevada de Santa Marta, en la costa caribeña del norte del país. Arriba de las montañas costeras más altas del mundo, reserva de la biosfera por la UNESCO, se distribuyen más de doscientas terrazas circulares que fueron los cimientos de la civilización indígena de los tayronas.

Teyuna, el nombre original de este centro político, económico y social, desapareció en el siglo XVI por motivos que se desconocen

“El sitio nos da una vista privilegiada hacia el pasado que nos permite entender cómo funcionó una sociedad indígena precolonial”, dice a Sinc Santiago Giraldo, arqueólogo colombiano que trabaja en la zona hace más de 18 años y que actualmente dirige el departamento Latinoamericano del Global Heritage Fund, así como la Fundación-Pro Sierra Nevada de Santa Marta.

Teyuna, el nombre original de este centro político, económico y social, desapareció en el siglo XVI por motivos que se desconocen. La influencia de los colonos españoles en la costa norte era tenue. A pesar de que no llegasen a 1.200 metros de altitud, se sospecha que sí lo consiguieron los patógenos que trajeron consigo del Viejo Mundo.

“Es un mal común en todas las Américas”, comenta Giraldo sobre las altas tasas de mortalidad de pueblos indígenas por enfermedades infecciosas. Este año, un grupo internacional de científicos confirmó otro capítulo en la historia: la salmonella hizo estragos con los aztecas a mitad del siglo XVI, tal y como demuestran los datos de ADN antiguo publicados en Nature Ecology & Evolution.

Un secreto desvelado por los saqueadores de tumbas

A partir de ahí, la vegetación salvaje se encargó del resto. También contribuyó a hacer desaparecer la zona la complicidad de otras tribus indígenas que pueblan las laderas, hasta que a principios de la década de 1970 los saqueadores de tumbas llegaron a la cima y rompieron el pacto de silencio. Durante meses, Florentino Sepúlveda y sus dos hijos Julio César y Jacobo vaciaron las entrañas de Ciudad Perdida, según relatan las crónicas del momento y confirma Giraldo.

Los guaqueros bajaron cargados a la ciudad de Santa Marta, donde vendieron las piezas a coleccionistas

Los guaqueros, como allí los llaman, bajaron cargados a la ciudad de Santa Marta, donde vendieron las piezas a coleccionistas. La familia quiso mantener las coordenadas de aquella mina en secreto, pero la gente bebe, y después habla, más de la cuenta. Otros saqueadores llegaron con ganas de hurgar y empezaron los enfrentamientos entre pandillas por el control de la zona. En una de esas peleas, murió Julio César y fue enterrado en aquel infierno verde, sobrenombre que le pusieron al lugar.

El patrón de los guaqueros Jaime Barón acabó con las trifulcas: anunció la ubicación de Ciudad Perdida a los responsables del Museo del Oro de Bogotá y propuso saquear la zona a medias. La dirección no se doblegó ante las tentaciones del guaquero mayor y dio aviso a los arqueólogos del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH). Al final, dos de sus hombres, el Negro Rodríguez y Frankie Rey, acompañaron a pie a una expedición de arqueólogos al yacimiento, que bautizaron con el nombre de Buritaca 200, en referencia al río que recorre la ladera donde se encuentra Ciudad Perdida y al número de asentamientos.

Escalera de piedra que lleva a Ciudad Perdida. / ICANH

“Fueron jornadas muy largas”, recuerda a SINC de aquellos días Fernando Montejo, coordinador del grupo de patrimonio del ICANH, que no subió en aquel momento. Más tarde, en junio de 1976 empezaron los trabajos de excavación, conservación y restauración del yacimiento, que todavía siguen a día de hoy bajo la supervisión del ICANH.

En estos años se ha recuperado cerámica ceremonial y cotidiana de los tayronas como vasijas y copas; materiales líticos hechos de roca para la preparación de alimentos y otras tareas domésticas; restos orgánicos de carbón vegetal y algunas piezas de orfebrería que pueden verse en el Museo del Oro de Bogotá.

Solo se ha explorado un 10% y alrededor del yacimiento se han encontrado otros centenares más de asentamientos similares

La zona es inabarcable. Se estima que solo se ha explorado un 10% de Ciudad Perdida, pero es que alrededor del yacimiento se han encontrado otros centenares más de asentamientos similares en un área de 3.000 km2, al costado norte y occidental de Sierra Nevada.

“Son como los principados italianos, que tenían un sustrato cultural común, pero eran independientes entre ellos”, describe Giraldo. El acceso a la zona era –y sigue siendo– tan remoto que al inicio los arqueólogos se desplazaban a la zona en helicóptero, un medio de transporte reservado ahora al ejército por razones de conservación del lugar.

Subida hacia el yacimiento. / Mireia Gallardo

El turista no se salva y también le toca caminar. Los primeros viajeros aparecieron en 1984, acompañados por Frankie Rey, que se convirtió al sector servicios. Uno de sus discípulos orgullosos fue Isidro, cuyos gemelos delatan la dureza del camino. Hace 30 años que sube y baja a Ciudad Perdida, primero como cocinero y porteador de alimentos, en una época en que no había mulas.

Isidro es un hombre sin un gramo de grasa, de pómulos huesudos y con unos bigotes que le rebasan la comisura. Tiene pocas arrugas y solo sus orejas grandes dan una pista de la edad que tiene.

Sentirse como Indiana Jones

Ahora Ciudad Perdida se ha convertido en “una de las mejores excursiones de varios días por Colombia”, promete la guía de viajes Lonely Planet  sobre una experiencia en la que uno se siente como Indiana Jones.

Tal y como comprobó esta redactora, el asentamiento, construido entre los siglos XI y XIV, solo es accesible a pie en una ruta de unos 44 kilómetros, que debe hacerse obligatoriamente con guía en un mínimo de cuatro días. Los que prefieran tomárselo con más calma también pueden alargar la excursión hasta seis jornadas. En la versión corta, los más intrépidos suben en un par de días, al tercero visitan el yacimiento a primera hora y el resto del tiempo lo invierten en la vuelta al pueblo base.

Es accesible a pie en una ruta de unos 44 kilómetros, que debe hacerse con guía en un mínimo de cuatro días

Al día no se caminan más de 10 kilómetros, pero se madruga mucho para completar las etapas. El camino es húmedo y caluroso y está lleno de incontables senderos empinados que suben y bajan por las montañas de Sierra Nevada. En la estación húmeda, el barro alcanza las rodillas y la lluvia inunda el camino por la tarde. Algunos de los muchos ríos que aparecen durante el recorrido no tienen puente y deben cruzarse con el agua hasta la cintura, en una lucha contra corriente.

La aventura alcanza su punto álgido con la ascensión de las 1.260 escaleras irregulares, que ponen a prueba el esfuerzo final antes de que amanezca. Una vez arriba, el madrugón y el sol abrasador le hace creer a uno que ya es mediodía. No son ni las ocho de la mañana. Delante se extienden estructuras de piedra en forma de terrazas que son los restos de una de las ciudades precolombinas más importantes descubiertas en América.

El yacimiento ocupa unas 60 hectáreas, donde se cree que vivieron entre unas 2.000 y 4.000 personas en casas circulares de madera. Las terrazas más grandes se encuentran en la parte central, reservadas para los rituales y las personas más importantes de la comunidad.

El guía Isidro. / Núria Jar

Ciudad Perdida es “uno de los muy pocos referentes de arquitectura circular que hay en el mundo”, subraya Giraldo. En este asentamiento no había puertas ni cualquier otro obstáculo que dificultara el flujo de personas. “No hay áreas de exclusión, es una arquitectura de red donde lo importante es generar más conexiones”, continúa.

La persona más importante de la comunidad se situaba en el centro, en un punto que lo conectaba con todos los demás: “Esto es lo que la hace tan interesante y fascinante”, añade Giraldo.

El yacimiento ocupa unas 60 hectáreas, donde se cree que vivieron entre unas 2.000 y 4.000 personas en casas circulares de madera

La vegetación ahora es exuberante, pero antes había áreas abiertas dedicadas al cultivo, explica Montejo, en un terreno con condiciones complicadas como la inclinación y la fertilidad del suelo. “Estas comunidades tenían conocimiento específico para cultivo maíz”, explica sobre una de las especies de mayor relevancia en el norte de Sudamérica.

Ahora, en la cima de Ciudad Perdida hay soldados del batallón de alta montaña del ejército del país, que, armados y enfundados en uniforme de camuflaje, vigilan este patrimonio cultural de la región que sufrió la amenaza del saqueo y la actividad paramilitar.

Actualmente, la región es segura. Hay cinco agencias locales, con sede en Santa Marta y la vecina Taganga, donde los excursionistas pasan la noche anterior al inicio de su aventura, que tiene un coste de unos 200 euros. Desde allí, un todoterreno transporta al grupo hasta El Mamey (o Machete), al final de la carretera de Santa Marta, donde empieza el recorrido.

Uno no puede hacerlo por su cuenta, es obligatorio contratar los servicios de una agencia local que acompaña al viajero todo el camino y lo provee de comida y cama –o hamaca– con mosquitera, en poblados indígenas, que reciben 30.000 (unos 9 euros) por turista, en medio de la selva.

A los indígenas lo que es de los indígenas

La Global Heritage Fund habla de un “aumento meteórico” del turismo que, en solo una década, ha pasado de 2.000 personas en 2007 a 23.400 el año pasado. “No estamos preocupados por el turismo”, aclara Giraldo, y añade que la capacidad de carga está en 44.000 personas.

Esta organización sin ánimo de lucro llegó a Ciudad Perdida en 2009 para trabajar conjuntamente con el ICANH, el Ministerio de Cultura colombiano y la Organización Gonawindúa Tayrona (OGT), en representación del gobierno indígena de las comunidades Kogui, Wiwa y Arhuaca que habitan en la Sierra de Santa Marta.

Mujer y niña de la tribu Kogui en una de las terrazas de Ciudad Perdida. / Dwayne Reilander / Wikipedia

Los siglos no han pasado por estas tribus. Los Kogui son los que preservan la cultura más antigua y han dado la espalda a comodidades como la electricidad. Cuando uno se los cruza por el camino no intercambian ni una palabra. Es más, se esconden.

Para los indígenas las montañas son sagradas. El guía Isidro cuenta, sin perder el aliento mientras camina a buen ritmo, que una vez al año cierran la ruta para ceremonias de limpieza del yacimiento y otras tradiciones. Antes lo hacían en septiembre, pero la presión turística desplazó los rituales al mes de diciembre, que es cuando no puede hacerse la excursión.

Sin embargo, los indígenas no sucumben a otras presiones como desviar la ruta por otros senderos menos arduos o vender sus tierras a compañías extranjeras. “Ellos caminan cómodos en sus botas de agua y su traje blanco, sin una sola mancha mientras que los turistas que van de barro hasta arriba”, comenta divertido el guía Isidro.

“Hemos intentado diseñar proyectos lo más sensibles y sensatos posible respecto a las creencias y percepciones de los indígenas”, dice Giraldo

Los arqueólogos solo descansan 15 días al año. “A medida que tenemos preguntas excavamos, no se trata de abrir todo”, comenta Montejo. En consonancia, Giraldo subraya: “Hemos intentado diseñar proyectos de investigación que sean lo más sensibles y sensatosposible con respecto a las creencias y percepciones que tienen la comunidad indígena acerca del sitio arqueológico”. Esta es la razón por la cual las tumbas no se pueden excavar. En relación al resto, Giraldo admite que “puede que en algunos casos la comunidad indígena se moleste”.

La Ciudad Perdida ha dejado de ser perdida, pero todavía es algo desconocida para la mayoría de viajeros y amantes de las aventuras. Si uno viaja a Colombia y se deja caer por el norte del país, sabe que tiene una excursión de cuatro días que no olvidará. Seguramente, esta experiencia se convierta en uno de los momentos más apasionantes del viaje. Uno empieza el recorrido con ganas de llegar al yacimiento, pero a la vuelta se da cuenta que, en este caso, y por cursi que suene: lo importante es el camino.

El patrimonio románico de Segovia

El área de Cultura de la Diputación de Segovia organiza del 17 al 19 de agosto la segunda edición del programa ‘Aproximarte’ para invitar a los vecinos de las localidades de Duruelo, Valdesaz y San Pedro de Gaíllos a conocer en profundidad el patrimonio románico que atesoran sus iglesias, de la mano de los expertos de ‘Caminos del Románico’. La institución provincial también editará unos folletos sobre los templos como recurso turístico.

La iniciativa ‘Aproximarte’ son sesiones de entre dos y tres horas de duración tras la cual los participantes serán capaces de identificar y entender las señales iconográficas presentes en el templo o comprender cómo llegó hasta su localidad una determinada escultura o un lienzo en concreto. El conocimiento del patrimonio más cercano, explicaron desde la Diputación, ayuda a los vecinos “a sentirse más identificados con sus municipios” y “con las señas culturales” que atesoran desde hace siglos.

La primera cita es el viernes 17 de de agosto, a partir de las 20.00 horas, en la iglesia de la Natividad de Duruelo, el sábado será el turno de la iglesia de Santa Cristina de Valdesaz, a las 19.00 horas, y concluirá el domingo, a las 18.00 horas, con el iglesia de San Pedro de Gaíllos. La Diputación también editará unos folletos turísticos de cada uno de estos tres ejemplos del románico e instalará en ellos una placa de metacrilato con un código bidi, con su descripción histórico-artística.

Fuente: ICAL

San Pedro de Gaíllos.

Espectáculo de las Fuentes Monumentales de La Granja de San Ildefonso

Las Fuentes Monumentales del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso (Segovia) continuarán corriendo durante el mes de agosto, aunque verán reducidos los días de funcionamiento inicialmente previstos debido a la disminución del nivel sobrante de agua a causa de varias averías producidas en la red de suministro urbano, ajenas a Patrimonio Nacional. Así, con el horario habitual de comienzo de las 17,30 horas, las fuentes funcionarán los sábados 11 y 18 de agosto, además del miércoles día 15, festividad nacional, en su programa normal, alternando los grupos de fuentes, y el 25 de agosto, festividad de San Luis Rey de Francia. El precio de la entrada para estos días en San Ildefonso será de 4 euros mientras que el 25 de agosto, como es tradicional, será gratuita.

El sábado 11 de agosto correrán los grupos de fuentes de ‘Carrera de Caballos’, ‘Ocho Calles’, ‘Ranas’ y ‘La Fama’. El miércoles 15 y el sábado 18 de agosto funcionarán ‘Canastillo’, ‘Ranas’, ‘Baños de Diana’ y ‘La Fama’. El sábado 25 de agosto correrán, por este orden, los grupos de fuentes ‘La Selva’, ‘Carrera de Caballos’, ‘Canastillo’, ‘Ocho Calles’, ‘Ranas’, ‘Baños de Diana’ y ‘La Fama’.

Por lo que respecta al funcionamiento en horario nocturno de ‘Los Baños de Diana’, cuyo precio de entrada es de 2 euros, se mantiene el programa inicialmente previsto para los próximos sábado 11 y 18 de agosto, con apertura de los jardines desde las 22 a las 24 horas.

Durante el pasado mes de julio, 20.165 personas contemplaron el funcionamiento de las Fuentes Monumentales del Real Sitio de San Ildefonso. En los días 1, 4 y 5 de agosto acudieron 4.446 personas.

Fuente: Agencia ICAL

El templo del ‘Indiana Jones’ de los libros

La vida de Fernando Gutiérrez siempre ha estado vinculada con los libros. Siendo muy joven, su padre abrió la primera librería ‘Torreón de Rueda’, en la calle Escuderos de Segovia, y solía acompañarle cuando iba a comprar material. Ahora es el responsable de este templo dedicado al libro antiguo y usado, en un singular local en una pequeña pero histórica calle del casco histórico, vinculada con el oficio de la imprenta.

Fernando Gutiérrez es la segunda generación de esta familia apasionada por el libro, el papel, la encuadernación y las antigüedades. La librería ‘Torreón de Rueda’ ocupa un local con una superficie que ronda los 160 metros cuadrados. Largos pasillos, repletos de estanterías, para dar cabida a los 40.000 ejemplares, “sólo de libros”, que tienen catalogados. “El más antiguo”, explica Fernando Gutiérrez, “es de 1540 y el más moderno de hace tan sólo un año”. En un sólo lugar están recopilados seis siglos de arte y literatura.

“Está todo catalogado en el ordenador”, resume el propietario del ‘Torreón de Rueda’, y colocado por temas, que como curiosidad, están señalados, en al parte de arriba, con la misma imagen que el cartel del metro, ya que todo el cableado del techo está pintado con los colores de las líneas. Algunos temas, como novela, ensayo o poesía, además están por orden alfabético. Fernando Gutiérrez asegura que con el día a día, “al final sabes dónde está cada uno”.

Segovia y América

La sección favorita de los clientes es la local, dedicada a Segovia capital y su provincia. Cuenta, por ejemplo, con una primera edición de la obra ‘Historia de la insigne Ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla’ del historiador segoviano Diego de Colmenares, que se publicó en 1637, y el más reciente, “una publicación de 2017 que es una recopilación de los conventos de Segovia que ya no existen”.

Para Fernando Gutiérrez es muy reseñable la sección dedicada a la Historia de América, en uno de esos pasillos centrales de la librería, “viene mucha gente de fuera para consultarla porque es muy completa para todos los estudiosos e investigadores de Hispanoamérica”. Hay mucho por consultar y descubrir en el ‘Torreón de Rueda’, que tienen tantos libros que muchos clientes le preguntan si es una biblioteca, pero aquí “todo está en venta”, aunque se pueden hojear y consultar.

Los clientes de Fernando Gutiérrez son muy variados, desde el coleccionista de libro antiguo muy especializado, que busca primeras ediciones, al cliente diario que busca novelas que están descatalogadas o un libro de autores clásicos. Hay personas, remarca el librero segoviano, a los que les gusta pasarse todas las semanas para ver las novedades y turistas franceses y alemanes, que se decantan por las publicaciones sobre viajes y literatura española.

Más que libros

En el ‘Torreón de Rueda’ hay más que libros porque también son especialistas en grabado, fotografía antigua y mapas. “Todo lo relacionado con el papel”, asegura. Curiosamente los grabados tienen un gran éxito entre los turistas de países orientales, que se llevan imágenes de Segovia o de vistas de otras localidades españolas.

La librería llama la atención por su contenido y por su estética. “La decoración es cosa de mi padre que siempre le han gustado las antigüedades” que solía adquirir cuando iba hacer compras de libros, y las fue guardando. “Ahora que tenemos más espacio las puede utilizar”. Un comercio con reminiscencias del pasado pero muy anclado en el siglo XXI, con una completa página en internet, con todos sus fondos y para hacer peticiones de búsqueda.

Con oficio

A sus 37 años, Fernando Gutiérrez lleva el oficio de librero lo lleva en la sangre. Siendo muy joven, cuando su padre abrió la librería en 1991, solía acompañarle a los domicilios particulares que vendían bibliotecas completas y colecciones “de herencias”. Confiesa que le encantaba husmear y curiosear en los áticos y las buhardillas, “soy un poco como un Indiana Jones de los libros”. El mercado del libro antiguo se sigue basando en la compra de herencias, adquisiciones a otras librerías y pujando por los catálogos de casas de subastas.

Fernando Gutierrez recuperó el nombre de la librería que le puso su padre, por su ubicación los bajos del torreón de la casa de los Rueda, en la calle Escuderos. También estuvo un tiempo en la villa de Pedraza y, “durante 14 años”, en un emplazamiento tan singular y literario como la Casa-Museo de Antonio Machado.

Una calle muy especial

En 2015, ‘Torreón de Rueda’ abrió sus puertas en la calle donde tenían el almacén, ante la falta de espacio en la casa de Machado, en un local que no se había utilizado desde la restauración del edificio. En este mismo lugar, estuvo la última imprenta ligada a esta calle, Gábel. César Gutiérrez cuenta que lo largo de la historia de ciudad, se instalaron hasta ocho imprentas. Una anécdota que está reflejada en un cartel que se puede leer en el exterior de la librería.

Entre los segovianos, esta vía estrecha y empinada, es conocida como ‘La Apotenda’ pero lleva el nombre de Grabador Espinosa, en recuerdo al murciano Antonio Espinosa de los Monteros (1732-1812), cuyo taller estuvo ubicado en la parte más alta, recuerda César Gutiérrez, y “en esta calle sí estuvieron los sobrinos de sobrinos del grabador Espinosa”.

El anecdotario no de termina aquí, porque por si fuera poco, que la librería esté donde, durante tres siglos, se imprimieron publicaciones y libros de todo tipo, en esta calle vivió la pensadora y ensayista María Zambrano. Por este motivo, la familia Gutiérrez encargó un retrato, un moderno grafiti, de Zambrano, para la fachada, junto a una frase de la filósofa dedicada a Segovia.

Bangkok, hogar del Buda de Esmeralda

Uno de los atractivos turísticos de Bangkok, además de toda su gastronomía, es un templo budista dentro del Palacio Real, llamado Wat Phra Kaew o El templo del Buda Esmeralda. En su interior, se encuentra una estatua de no más de 45 centímetros de alto de un Buda sentado. Pese al sugerente nombre con el que se le conoce, está hecha en jade verde pulido y no esmeralda como su nombre indica, y sus ropajes están hechos de oro.

La construcción del templo comenzó cuando el rey Buddha Yodfa Chulaloke (Rama I) trasladó la capital desde Thonburi a Bangkok en 1785. Al contrario que otros templos, no contiene ningún lugar para que los monjes lo habiten, sino que sólo tiene edificios sagrados, estatuas y pagodas con una rica decoración.

El edificio principal es el ubosoth central, en el que se encuentra el Buda de Esmeralda. A pesar de que es pequeño en tamaño es el principal icono religioso del pueblo tailandés. La leyenda cuenta que la estatua se creó en India, pero que tuvo un largo trayecto antes de llegar a Bangkok. Después de siglos de cambios de ubicación, el general Chakri (que se convertiría más tarde en el rey Rama I) lo capturó de Vientián y lo llevó a Thonburi para luego llevarlo a su localización actual.

Muchos camboyanos creen que Wat Prah Keo, en Phnom Penh, sería el sitio legítimo en dónde debería estar el Buda de Esmeralda, y muchos de los habitantes de Laos consideran que el lugar legítimo es Haw Phra Kaew, en Vientián.

La muralla que se encuentra rodeando el templo está decorada hacia el interior con escenas de la versión tailandesa de la mitología de Ramayana, el Ramakian. Hacia el exterior las murallas están pintadas de blanco. Hay muchas figuras en el área del templo con imágenes de esta historia, de entre las cuales destacan los gigantes (yak) de cinco metros de altura. También surgen de la mitología hindú los reyes mono y los gigantes que rodean la pagoda dorada.

El templo también contiene un modelo de Angkor Wat, añadido por el rey Nangklao (Rama III), dado que el imperio Khmer de Camboya y los tailandeses comparten las mismas raíces culturales y religiosas. Por motivos culturales, se requiere llevar pantalones largos para poder entrar al templo.

Según cuenta la leyenda, el Buda de Esmeralda fue creado en la India en 43 a. C. por Nagasena en la ciudad de Pataliputra (hoy Patna). Según cuentan, tras permanecer en Pataliputra durante trescientos años, el Buda fue llevado a Sri Lanka para protegerlo de una guerra civil.

Las fuentes históricas indican que la estatua se encontraba en el territorio de la zona norte de Tailandia, en el reino Lanna, en 1434. Existe un relato sobre su descubrimiento que explica que un rayo golpeó una pagoda en un templo de Chiang Rai, después del cual se hizo visible algo bajo el estuco. Tras la excavación se descubrió el buda, y la gente creyó que la figura estaba hecha de esmeralda (de ahí su nombre).

Una villa con mucho que contar

Patricia Martín La historiadora del Arte Ana Herrero llevaba siete años trabajando para el Ayuntamiento de Sepúlveda (Segovia), en gestión cultural y turística, cuando se animó a hacer un curso de interpretación y descubrió “el poder del teatro para transmitir el conocimiento” y decidió montar su propio proyecto de visitas teatralizadas a la villa, bajo el nombre ‘Sepúlveda Viva’.

Ana Herrero explica que el trabajo que hacen es “interpretar Sepúlveda”, a través de varios itinerarios turísticos, en los que “vamos explicando la historia y en determinados momentos se hacen escenas de teatro”, que siempre están vinculadas con el contenido histórico. “Transmitimos la historia y la vamos ilustrando”, resume la fundadora de ‘Sepúlveda Viva’, con una labor previa de documentación e investigación “muy rigurosa” para unirla con “la parte emocional y vivencial” del visitante.

Cuatro personas dan vida a ‘Sepúlveda Viva’, guías, actores y historiadores. Ana Herrero conoce a la perfección el gran calado de esta espectacular localidad. “Estuve siete años trabajando para el Ayuntamiento de la villa, gestionando cultura, turismo y el Museo de los Fueros, y haciendo investigaciones”. El proyecto que tenía en la cabeza “lo había visto en otros lugares pero no durante todo el año y privado”, resume, y “decidí dejar mi trabajo”. La idea se ha consolidado cinco años después con el respaldo de 25.000 clientes.

La señorita Mardomingo

‘Vive Sepúlveda’ es el nombre de la visita que más satisfacciones le está dando a Ana Herrero, precisamente gracias a un personaje que ella misma interpreta, la señorita Mardomingo, Ana María Mardomingo Onrubia. “Es una historiadora nacida a finales del siglo XIX pero como le gusta tanto la vida no tiene tiempo de morirse”, remarca la actriz, “le parece todo tan estupendo, lo que va deparando el mundo, los avances, pero ella siempre fiel a su estilo y su época, entorno a 1910”.

La señorita Mardomingo tiene la costumbre de abordar a los grupos de visitantes que vienen a Sepúlveda y “la única manera de que se vaya es que el guía la mencione que se tiene que marchar a la biblioteca para continuar con sus estudios”. Ana Herrero asegura que la conexión y el cariño entre este personaje ficticio y la gente “es tremendo”, y ha calado tanto que ya tienen su propia línea de productos de souvenir.

Herrero remarca que está teniendo un gran éxito esta visita teatralizada dirigida directamente a pequeños grupos familiares que quieren hacer “un regalo original y personalizado por tan sólo 60 euros”. Previamente la familia les envía fotos e información sobre el motivo de la celebración y “la señorita Mardomingo, dentro de su guión sobre Sepúlveda, les va dando sorpresas” y muchos instantes cargados de emoción.

El personaje de Ana María Mardomingo Onrubia es, por un lado, un homenaje a los historiadores, cronistas, archiveros, a los guías turísticos, y por otro, quiere poner en valor a las mujeres cultas de esta época, “que las había en Sepúlveda aunque no era fácil porque tenías que pertenecer a un determinado grupo social”. La “excéntrica y simpática” señorita Mardomingo es un canto al “ conocimiento, libertad e independencia”. En cada una de sus apariciones, deja una profunda huella.

Entre luces y sombras

La propuesta de ‘Sepúlveda Viva’ tiene mucho que ver con los aspectos sociales del pasado y del presente. La ruta ‘Sepúlveda, entre luces y sombras’ se centra en el periodo medieval de la villa, en la repoblación y la Reconquista. Ana Herrero afirma que tratan de explicar cómo Sepúlveda “se consolidó como un lugar cristiano”, con un elemento clave, los Fueros, “el punto de partida de la villa hasta la actualidad”, de cómo era el comercio en la villa en la Edad Media, “las aduanas que se tenían que pagar para trasportar las mercancías y acceder al interior de Sepúlveda”.

La narración histórica hace referencia a las relaciones entre musulmanes, judíos y cristianos pero también del oficio del cantero, “al ser el momento de la construcción de las iglesias románicas” y contar “cómo se establecen los diferentes talleres”. En resumen, hablar “de uno de los oficios mas potentes de Sepúlveda y que hoy en día tiende a desaparecer”.

Isabel de Castilla

La historia de Sepúlveda está repleta de episodios que merece la pena ser narrados a viva voz, además de emocionar al público. Ana Herrero recuerda con especial cariño a un grupo de argentinos judíos que se emocionaron mucho al poder acudir a la villa segoviana para hacer la ruta ‘Isabel I en Sepúlveda, del alba al ocaso’, y se interesaron por conocer como se narraba la relación entre la reina de Castilla y los judíos porque, precisamente en Sepúlveda, “ocurrió uno de los momentos violentos contra los judíos más primitivo, en una fecha muy temprana, en 1468, que está muy documentado”.

Cada una de las visitas teatralizadas de ‘Sepúlveda Viva’ encierra una cuidada investigación histórica pero con “gran impulso pedagógico” para que nadie sienta desplazado porque no comprenda lo que le están contando. “El vocabulario, los términos técnicos, están ahí los decimos pero explicándolos para que ningún visitante se quede desconectado”. También pensando en los más pequeños, que en la ruta nocturna acompañan a Ana Herrero, mientras canta una canción con la que aprenden los contenidos de la visita.

La responsable de ‘Sepúlveda Viva’ remarca que su oferta está disponible desde marzo hasta finales de diciembre. Entre semana, reciben a muchos grupos de asociaciones, colegios y centros de mayores, y los fines de semana, a los particulares que quieran descubrir todo lo atesora el también llamado ‘pueblo de las siete puertas’.

Panamá, conexión entre océanos

Panamá, localizado en el istmo de mismo nombre, une a América del Sur con América Central, su territorio montañoso solamente es interrumpido por el canal de Panamá, la vía interoceánica que une al océano Atlántico con el océano Pacífico y cuya construcción, a principios del siglo XX, se reconoce como un hito de la ingeniería. Su condición de país de tránsito lo convirtió tempranamente en un punto de encuentro de culturas provenientes de todo el mundo. El país es el escenario geográfico del canal como obra que facilita la comunicación entre las costas de los océanos Atlántico y Pacífico y que influye significativamente en el comercio mundial.

El istmo de Panamá fue visitado por primera vez por los conquistadores españoles durante la expedición del escribano de Triana, Rodrigo de Bastidas, en el año 1501. Santa María la Antigua del Darién fue la primera ciudad fundada por los españoles con permanencia, en la Tierra firme del continente americano. Fue fundada por Vasco Núñez de Balboa en el 1510.

La ciudad de Panamá fue fundada el 15 de agosto de 1519 por Pedro Arias Dávila, conocido como Pedrarias, siendo la primera ciudad española en las costas del Mar del Sur u Océano Pacífico y la más antigua de tierra firme que existe hasta nuestros días como ciudad. Su fundación reemplazó a las anteriores ciudades de Santa María la Antigua del Darién y Acla, convirtiéndose en la capital de Castilla del Oro.

Durante los siglos XVI y XVII, Panamá fue blanco de constantes ataques por parte de piratas, corsarios, filibusteros y bucaneros, como Francis Drake quien sufriría una derrota definitiva frente a tropas españolas en 1596, y Henry Morgan, así como algunos intentos escoceses de colonizar el Darién, en territorios denominados por ellos como Nueva Caledonia.

En general, Panamá tiene un clima tropical, muy caluroso durante todo el año en las costas y tierras bajas, modificándose hacia el interior a medida que se gana altitud, siendo las temperaturas agradablemente frescas hacia los 1000 msnm y frías por encima de 2000 msnm.​ Las precipitaciones son por lo general altas, con diferencias entre la vertiente del Caribe donde prácticamente no existe estación seca, y la vertiente del Pacífico, que presenta una estación seca muy marcada de diciembre a marzo.

La revista New York Times colocó a Panamá como el mejor lugar para visitar durante el 2012 tras haber recuperado el control del Canal, principal obra de infraestructura del país. El canal de Panamá es una vía de navegación interoceánica entre el mar Caribe y el océano Pacífico que atraviesa el istmo de Panamá en su punto más estrecho, cuya longitud es de 82 km. Desde su inauguración el 15 de agosto de 1914, ha conseguido acortar en tiempo y distancia la comunicación marítima, dinamizando el intercambio comercial y económico al proporcionar una vía de tránsito corta y relativamente barata​ entre los dos océanos, influyendo decisivamente en los patrones del comercio mundial.

Panamá es uno de los países étnicamente más diversos del mundo. Aunque el país es mayoritariamente monolingüe en idioma español, que es la lengua nacional y oficial del país, se hablan numerosas lenguas indígenas. Por su diversidad cultural, en el país se practica una amplia gama de religiones; sin embargo, desde aproximadamente 30 años no se conoce con precisión la cantidad de los asiduos a cada grupo debido a que la Contraloría General de la República de Panamá ha obviado preguntar en los tres últimos censos, es decir, en 30 años, la religión que profesa cada habitante del país.