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El Castillo de Cornatel, donde la historia se hace realidad

El castillo de Cornatel se encuentra ubicado en Santalla del Bierzo. Declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C.) el 22 de abril de 1949, se ha convertido en uno de los lugares turísticos más relevantes de la comarca berciana.

Hay diferentes teorías acerca del origen de este castillo, pero la teoría defendida actualmente por diferentes estudiosos, es de la correspondencia en su origen con el Castelo de Ulver, del que hacen mención fuentes alto- y pleno-medievales. Se cree que el castrum tuvo origen en un destacamento militar romano, debido a su gran cercanía a las explotaciones auríferas de Las Médulas.

Más tarde, después de que los romanos abandonaran los yacimientos, el papel que realizaba es relegado a un segundo plano durante el dominio visigodo, reapareciendo posteriormente como destacado castellum en la España cristiana de los siglos IX y X. A comienzos del siglo XI, según los primeros documentos hallados, el castillo de Ulver aparece como un castillo importante, en aquellos primeros tiempos de la Reconquista.

En 1211, Alfonso IX de León, tras hacer las paces con la Orden del Temple, dona a los Templarios la villa de Ponferrada, los cuales la fortifican. Más tarde, Los Templarios toman la posesión de Ulver, acreditada por una escritura del Cartulario de San Pedro de Montes del año 1228: “Tenente Ulver Freyres del Templo”. Por tanto, en este año, los Templarios ya se hallaban en posesión del castillo de Ulver. Estos permanecerían en la fortaleza hasta 1312, con la desaparición de dicha orden. En 1327, Alfonso XI dona el castillo a Álvar Núñez Osorio. Años después, pasa a ser propiedad de Pedro Fernández de Castro.

En 1378, el castillo aparece por primera vez con el nombre de Cornatel. En 1388, el castillo vuelve a formar parte del señorío de la familia Osorio, con Pedro Álvarez de Osorio, por donación de Juan I de Castilla. En 1467, durante la segunda Revuelta Irmandiña contra la nobleza gallega, la fortaleza de Cornatel es tomada y casi totalmente destruida, como otras fortalezas bercianas. En 1469, Pedro Álvarez Osorio mandó reconstruir sus castillos, entre ellos Cornatel. En 1486, los Reyes católicos actúan para solventar los problemas de sucesión tras la muerte de Pedro Álvarez Osorio, creando el marquesado de Villafranca del Bierzo.

En 1823, el castillo pasa a pertenecer al municipio de Ponferrada. En 1843, el castillo es utilizado como escenario romántico para una de las principales novelas históricas españolas, El Señor de Bembibre,​ escrita por el escritor berciano Enrique Gil y Carrasco.

Tras varios años de abandono, durante este siglo XIX, el 29 de noviembre de 1900, los Condes de Peñarramiro, herederos legítimos del castillo, conceden la titularidad del castillo y de varias tierras a la Junta Vecinal de Villavieja. El castillo es utilizado para guardar los rebaños de la aldea de Villavieja, contribuyendo más a su deterioro.

Restauración

En el año 2002, el Castillo fue testigo de parte de su restauración, tras siglos de abandono del enclave, asegurando los lugares más deteriorados y dotándole de elementos de seguridad, para poder ser visitado de cara al público. La obra fue financiada por Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León (formada por Caja España, Caja Duero, Caja de Burgos, Caja círculo, Caja Segovia, Caja de Ávila y la Junta de Castilla y León) y la Diputación de León con una inversión fue de 1,2 millones de euros.

Museo

El castillo cuenta con un museo, donde se recrea el pasado del mismo y sus fases de construcción, así como las posesiones por las que ha pasado a lo largo de la historia. A partir de enero de 2010 cuenta además con una exposición de armas de asta medievales pertenecientes a la asociación local Caballeros de Ulver.

Noches Mágicas de Cornatel

Festejo popular de ambientación medieval que se celebra cada último fin de semana de agosto y en el que, además de disfrutar de conciertos de música celta, exhibiciones y actividades diversas, se organiza un mercado medieval denominado «Villa de Cornatelo». Este festejo se empezó a celebrar en 2003, incrementando cada año el número de visitantes.

En el año 2009 se rindió especial homenaje al Camino de Santiago, por la integración como itinerario jacobeo oficial de la ruta denominada Camino de Santiago de Invierno, cuya señalización en su tramo de la Comarca del Bierzo se inauguró oficialmente el 28 de febrero de 2010. En el homenaje jacobeo de Priaranza se contó con la actuación de destacados grupos folk de música celta, como Luar na Lubre, Fraguel Folk, Aira da Pedra y Cuchufellos.

Acceso

Desde Ponferrada por la N-536 hacia O Barco. Pasada la localidad de Santalla, pocos kilómetros después, ya en el Alto de Rioferreiros y a la izquierda, surge el desvío hacia Villavieja, Castillo de Cornatel y Paradela de Muces. Se toma esa carretera hasta el siguiente desvío, a la izquierda, en el que se indica la dirección hacia el Castillo de Cornatel y Villavieja.

Barjas

Barjas es el municipio situado en la parte más occidental de la comarca del Bierzo, con una extensión de 42 kilómetros cuadrados y formado por 14 núcleos de población con menos de 400 habitantes.

Dista 154 kilómetros de la capital leonesa y su altitud oscila entre los 800 a 1.300 metros. Sus localidades son: Barjas, Corrales y Peña Caira, Mosteiros Corporales, Vegas do Seo, Quintela, Barosa, Albaredos y Cruces, Guimil y Serviz Busmayor, Campo de Liebre, Moldes y Hermide.

Son muchos los que consideran a Barjas como uno de los lugares más bellos, pero a la vez, es uno de los más desconocidos de la comarca berciana. Sus núcleos de población se asientan en dos profundos valles regados por los ríos Barjas y Corporales, con una gran calidad paisajística.

Apenas iniciado el trayecto por la carretera de acceso se pude contemplar la gran belleza que conforman los pueblos que asoman entre las montañas, valles llenos de vegetación y riachuelos de aguas frías y cristalinas, con un cielo cubierto de estrellas que es muy difícil poder contemplar en otro punto.

Las fiestas son en honor a Los Dolores en septiembre. Su iglesia parroquial es de los siglos XVI y XVII. En general, la arquitectura de la zona muestra una piedra tosca y rústica adornada por tejados de pizarra y viejos corredores de madera. En el centro del pueblo de Barjas, se alza la iglesia parroquial con su torre, campanario, soportales y altar mayor de estilo barroco. Existen también numerosos molinos romanos y una ferrería donde su fundía el mineral usado para útiles y herramientas.

Adentrarse en los valles supone un encuentro con castaños milenarios, testigos de su historia. En sus valles y sus laderas pueden encontrarse una gran variedad de especies autóctonas como acebos, abedules o robles que intentan robarle el protagonismo al único hayedo existente en la comarca. Situado en Busmayor, es el bosque de esta especie más occidental de cuantos existen en el continente europeo.

 

Bembibre

Los testimonios más antiguos que se tienen de la ocupación humana de Bembibre data de finales de la Edad del Bronce y comienzos de la Edad del Hierro. También la arqueología ha aportado numerosas piezas de época romana, siendo la más importante la placa de bronce de época de Augusto, conocida con el nombre de Edicto de Bembibre, una pieza que ha revolucionado los conocimientos que se tenían hasta el momento sobre las Guerras Cántabras. Muchos historiadores señalan también que Interamnium Flavium podría estar localizada en las inmediaciones de Bembibre.

Bembibre dista de la capital de la provincia en 90 kilómetros y cuenta con poco menos de 10.000 habitantes.Sus núcleos de población son Arlanza, Bembibre, Labaniego, Losada, Rodanillo, San Esteban de Toral, San Román de Bembibre, Santibáñez de Toral y Viñales.

El Museo Alto Bierzo

Se encuentra ubicado en la Villa Vieja, muy cerca del santuario del Santo Ecce Homo. Se trata de un museo eminentemente etnográfico, aunque también tiene una pequeña sala dedicada a la arqueología de la zona. Entre los fondos arqueológicos cabe destacar las puntas de lanza de la Edad del Bronce y la réplica del Edicto de Bembibre. La sección de etnografía se divide, a su vez, en otras subsecciones: agricultura y ganadería, industrias domésticas, oficios y artesanías tradicionales e indumentaria. El museo cuenta asimismo con una sala de exposiciones temporales.

La iglesia de San Pedro

Entre los lugares dignos de visitar se encuentra la Plaza Mayor con la iglesia de San Pedro, antigua sinagoga judía, que aún conserva una vieja portada románica.

La Villa Vieja

Se accede a ella desde la Plaza del Ayuntamiento. En ella se conservan los cimientos del castillo que data del siglo XIV.

Santuario del Ecce Homo

Templo de estilo neoclásico de la primera mitad del siglo XIX, construido sobre otro anterior. En su interior se guarda la imagen del Ecce Homo, patrón del Bierzo Alto.

Casas modernistas

Bembibre alberga numerosos ejemplos de arquitectura popular que todavía pueden verse en los barrios de la Villa Vieja y el barrio de la Fuente, así como algunos edificios modernistas, situados en torno a la Plaza Mayor y la calle Susana González.

Gastronomía

El ciclo festivo local comienza en el mes de febrero con la celebración del ya tradicional Festival Nacional de Exaltación del Botillo. Un acontecimiento que tuvo su origen en 1972 y que congrega anualmente a más de un millar de comensales en torno al plato rey de la comarca, acompañado con cachelos, chorizos y repollo de asa de cántaro, todo ello regado por los buenos caldos de la tierra.

Bembibre celebra las fiestas del Cristo el 14 y 15 de septiembre. Cada siete años, hacia finales de junio, se celebra la salida del Santo Ecce Homo patrono de la comarca del Boeza. Destaca también el ya tradicional Festival Nacional de Exaltación del Botillo que se celebra en febrero y la celebración de las fiestas del Carnaval.

Cerca de Bembibre está el belén artesanal de Folgoso de la Ribera realizado por vecinos del pueblo durante la época de Navidad. El pueblo Colinas del Campo de Martín Moro, de amplia historia y gran riqueza paisajística. Conserva muy bien la arquitectura tradicional. El Museo de Noceda del Bierzo muestra piezas etnográficas y arqueología de la zona.

 

Paleolítico y Neolítico berciano

Desde antiguo esta zona se ha individualizado por sus caracteres propios y va a tener siempre una consideración señorial y administrativa basada en su delimitación geográfica y su importancia estratégica como lugar de paso (Tomás Mañanes)

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Existe un gran desconocimiento de la  prehistoria y protohistoria en el Bierzo, solo remediada, en parte, gracias a puntuales labores arqueológicas y la epigrafía encontrada excepcionalmente. Los hallazgos correspondientes a la denominada Edad del Bronce o anteriores han sido casuales y no fruto de investigaciones o excavaciones arqueológicas.Existen trabajos y teorías de personas que con fe, voluntad y escaso apoyo han indagado a pie de campo sobre el tema.

Esa ausencia de prospecciones arqueológicas, digamos, oficiales, motivó que algunos autores afirmaran que el Bierzo estuvo despoblado en el Paleolítico y en el Neolítico, afirmación desmentida, actualmente, con hallazgos que permiten certificar un doblamiento prehistórico del Bierzo. Se han encontrado numerosas piezas en las terrazas del río Cúa catalogadas entre el 300.000 y el 100.000 a. C.

La complicada orografía berciana debió de dificultar la comunicación y el comercio que en otras zonas, el caso de la Meseta, fue más habitual, complicando la datación cronológica de las piezas encontradas. Existen varios hallazgos correspondientes al neolítico, sobre todo hachas pulimentadas en diversos lugares del Bierzo: Sierra de los Ancares, Ponferrada y Corbón del Sil.

El río Cúa en las cercanías de lo que hoy es la localidad de Cacabelos, así como la ciudad de Ponferrada por su paso del río Sil, esto es, la existencia de dos ríos, son un indicio de que los primeros bercianos vivieron, cazaron y procrearon en estos enclaves.

De momento, es todo cuanto se sabe. No en vano viajar a través de la historia, es también una forma de desplazarse. Recomendamos hacer rutas o, en tiempos adecuados, hacer piraguismo desde estos ríos para adentrarse aún más al pasado más remoto de la comarca berciana.

La arquitectura doméstica berciana

El Bierzo es una comarca un tanto especial de León. Su marcada identidad se hace notar nada más entrar en esta tierra occidental de continuos montes, ricos suelos en su fondo y peladas alturas. La llamada olla berciana significa que tienen una protección montañosa que le guarda de una temperatura superior a la del resto de la provincia.

Dos provincias gallegas y Asturias la colindan. Y seis comarcas leonesas: Ancares, Laciana, Omaña, Cepeda, Maragatería y Cabrera. Siempre fue una tierra de agricultura y ganadería. Famosos desde siglos atrás sus viñedos en Villafranca y Cacabelos. Pimientos, castañas, cerezas y frutas que le dan fama de huerta rica.

La actividad minera arranca con los romanos y la mina de oro de Las Médulas. Pero fue en el siglo XIX cuando el carbón transforma y revoluciona en todos los sentidos a esta comarca.

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Astures y no celtas son sus primeros pobladores. Aunque por influencia gallega se prefiere novelar con las tribus celtas como primeros habitantes. Son castros astures en abundancia los que se han descubierto y varios, como el de Fornela-Peranzanes los mejores conservados.

Los mozárabes pasaron influyento en templos y ermitas en el siglo X. Y los propios bercianos fueron gentes con las que se repobló el sur de León y el norte de Zamora en algunas ocasiones.

La casa berciana recuerda el castro circular, pero que lo ha ido perdiendo hacia un gran rectángulo con lados acurvados. Techos de paja o teito, que posteriormente fueron losa del país.

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La casa típica es de piedra y dos plantas. Con un corredor de madera como balcón que sobresale en la fachada principal. Su acceso es por escaleras, patín, y en el sótano suele contar con bodega, planta baja para ganado y cocinas y planta primera para dormitorios.

Pajares, palleiros, quedan pocos. Siempre para el ganado a las afueras del pueblo. Los hórreos prácticamente desaparecieron. Colmenares, palomares y molinos de piedra y tejado de losa son todo un descubrimiento que pocos pueblos logran mantener en pie.

En general es una casa pobre, pero digna y funcional. Cantejeira, Bouzas, Montes de Valdueza y otros lugares apartados conforman aún un conjunto urbano no del todo desaparecido y que bien merecen una visita con cámara al hombro.

 

Las sorpresas del río Oza

El río Oza es un pequeño caudal de agua cristalina que nace en las estribaciones de los denominados Montes de León, cuyo pico más alto es el Monte Teleno, con más de dos mil metros de altitud. Siguiendo la cresta que conforma esa pequeña cordillera al oeste de la provincia leonesa nos encontramos con el Morredero. Paso antiguo entre las gentes del Bierzo, Cabrera y Maragatería hacia las zonas de Sanabria en Zamora. “Morir” de frío, con neveros que resistían hasta bien entrados los veranos era una ruta de mulas y carruajes de arrieros, pastores y trabajadores eventuales del campo.

De las nieves caídas en el Morredero nacen varios manantiales que dan forma al río Oza. Río que por el sinuoso valle que transcurre hasta llegar a Ponferrada -nunca abandonamos tierras de ese término municipal- conforma un valle que se confunde en la nomenclatura a veces con el Valle del Silencio. Éste último tiene como punto más alto el denominado Campo de las Danzas a los pies del Aquina. Y con el Valle del Oza conforma una extensión agreste donde hace siglos los monjes establecieron varios monasterios alejándose de todo el mundanal ruido, guerras y pestes medievales.

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Ascendiendo el Oza topamos con la planta potabilizadora que da de beber a la mitad de la capital del Bierzo, Ponferrada, y con varios pueblos que guardan a duras penas la tradicional arquitectura berciana en sus casas. Las influencias gallegas y las maragatas se notan en estas construcciones de piedra y madera originales. Los amantes del senderismo tienen aquí una ruta ideal. Los de la gastronomía comarcal encontrarán algún que otro establecimiento donde el pote, el botillo y los caldos del país hacen las delicias del viajero.

En medio de la ascensión, antes de llegar a Peñalba, la carretera hace un giro brusco a la derecha y se adentra por buen camino en busca de Montes de Valdueza, a cuya entrada se ha acondicionado un amplio aparcamiento que, tarde ya, pretende sacar del aislacionismo a este lugar, menos afortunado que Peñalba en la llegada de los servicios básicos, cuando también merece por historia, entorno y arte entrar en letras mayúsculas en los nombres del Bierzo. El monasterio de San Pedro de Montes, monumento nacional desde 1931, fue creado por San Fructuoso en el siglo VII sobre un pequeño castro astur romanizado. San Valerio levantó la base de la actual construcción, aunque las constantes modificaciones fueron ampliando y configurando el aspecto actual.

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Perteneciente a la Parroquia de la Basílica de la Virgen de La Encina en Ponferrada, se ha actuado en su desescombro y su tejado. Pero aún falta casi todo por hacer para poder disfrutar de este importante edificio con no menos interesante iglesia y sacarlo de la ruina al que parecía abocado. La visita está guiada y acompañada por personal voluntario y a fe que merece la pena.

En el interior del templo encontraremos a la pequeña Virgen de la Aquiana, venerada en todo el Valle y cuya fiesta reúne a la escasa población que aún sobrevive a las incomodidades de los inviernos duros y agrestes de la zona.

Pero sin duda franquear la entrada al templo de Peñalba proporciona siempre un desmedido respeto similar al que el visitante obtiene entrando en Santiago el Mayor, en Galicia; y sin embargo nos encontramos en un templo pequeñito muy desvencijado por el paso del tiempo y que a duras penas se logra mantener abierto y aseado para recrearnos en su dimensión real de hace tantos siglos.

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La iglesia mozárabe es un lujo en un andurrial eremita, con semejanzas en otras pequeñas iglesias de pueblos bercianos como Campo y Santo Tomás de las Ollas. El trabajo mozárabe es claro por sus arcos de herradura. La influencia musulmana en tiempos donde las dos religiones se entremezclaban por el trasiego de gentes que huían de uno y otro lado es notorio. El monasterio en sí, no deja de ser un pequeño volumen pétreo donde vivían aislados en las alturas entre media docena y una docena de monjes.

Aquí fueron donadas la Cruz de Peñalba y el Cáliz de Peñalba por los reyes leoneses. Y sin embargo, ambas joyas se encuentran fuera no solo de su lugar de origen, sino de la propia comarca berciana. Lo que denota la pérdida de influencia y poder de sus tierras y gentes hasta hoy en el siglo XXI.

Lugares para los amantes de la naturaleza. Santiago de Peñalba es reconocido como uno de los pueblos más bonitos y singulares de la península ibérica por haber logrado conservar su estructura urbana. Calles y casas son todo un monumento que hacen de la aldea un lugar de cuentos medievales.

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Y si todavía restan fuerzas el viajero puede salir al sendero que remonta aún más el río que se vuelve reguero hasta las cercanías de la Cueva de San Genadio, obispo de Astorga y eremita en cuya gruta, visitable, cada vez más personas con fe o sin ella encuentran el lugar de descanso de una jornada llena de sensaciones y buenas sorpresas.

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