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Santa Catalina de Somoza, el balcón de la Maragatería

Cristina C. Ugidos Mis pasos me llevaron esta semana hasta Santa Catalina de Somoza, conocida como “el balcón de la Maragatería”. Su ubicación privilegiada hace de este pueblo de Astorga un lugar preferente tanto para el senderismo como para las fotografías. Desde lo alto de Santa Catalina de Somoza se aprecian tanto el Monte de la Marquesa, como los paisajes y valles que conforman la Maragatería.

Pequeño núcleo de claro pasado jacobeo e histórica hospitalidad hacia los peregrinos. El municipio surge a partir del Hospital de Yuso (en el recorrido jacobeo) cuyas ruinas aún permanecen en el lugar conocido como Huerta del Hospital. Está documentada también la existencia del hospital de la Virgen de las Candelas, del que ya nada se conserva. Santa Catalina vuelve a ser un claro ejemplo de pueblo-camino, con una calle Real que lo atraviesa y donde se ubican dos albergues y algún alojamiento.

El pueblo cuenta con cerca de medio centenar de habitantes que se triplican durante los meses de verano. Santa Catalina es un lugar idóneo para una escapada rural de fin de semana o incluso a pasar el día pues disponen de varias rutas de senderismo para hacer a pie o en bicicleta. El coche de línea llega dos veces por semana, los martes y los viernes.

Una de las construcciones más antiguas que se conservan es la iglesia del pueblo, construida en 1708 y reformada en 1982. Antiguamente las campanas servían para anunciar las festividades y los sucesos en Santa Catalina, una de las tradiciones hoy ya perdidas para los habitantes de la localidad maragata. Sin embargo, han tratado de recuperar los mayos, una tradición que dejó de celebrarse y que ahora vuelve para todos los jóvenes del pueblo.

Fiestas

Santa Catalina celebra varias fiestas a lo largo del año, la principal, la Fiesta Parroquial en honor a la patrona que da nombre al pueblo se celebra el segundo domingo de agosto y reúne a mucha gente, por la oferta que ofrece de actividades, juegos infantiles y tradiciones. Además, en febrero celebran también la festividad de San Blas.

La localidad dispone de dos pendones, uno, el más antiguo, que solo se saca en las ocasiones especiales. El más reciente viaja por toda la provincia a los encuentros pendoneros que se celebren por León.

Valdeviejas, un pueblo con mucha historia

Cristina C. Ugidos En un afán por descubrir los pueblos del municipio astorgano, esta semana me acerqué hasta Valdeviejas mientras daba un paseo, así de cerca está. Claro, todos conocemos la famosa ermita del Ecce Homo, que mueve decenas de fieles y que este año se trasladó procesionalmente por primera vez hasta el cabildo de los Caballeros del Silencio. Pero queda mucho más por descubrir. En la iglesia me espera don Lucas, “Lucas simplemente”, quien va a hacer de guía y a enseñarme los rincones que el pueblo tiene para ofrecer.

Originalmente, Valdeviejas estuvo ubicado a la ribera del río Jerga, en la zona llamada ‘emplante’ y llevaba el nombre de ‘Hospital de Yuso’. Más tarde, pasó a llamarse Villa Sancti Verisimi y Aldeaviexas. Este último evolucionó hasta convertirse en la actual Valdeviejas. El nombre puede relacionarse con un baile al cual solo asistía la gente mayo. aunque algunas fuentes apuntan al lugar donde se escondieron los niños y personas mayores del pueblo en época de conflictos.

El 11 de septiembre de 1846 se produjo un hecho que marcó dramáticamente Valdeviejas, una inundación en el río Jerga  hizo que el pueblo tuviera que cambiar su ubicación. Se trasladó entonces a donde está ahora, y señalan las fuentes que lo hizo con cierta facilidad porque en este terreno ya estaba la fragua y una cantera de la cual se extraían piedras para las casas y barro de la tejera.

Antiguamente, dos cañadas reales cruzaban el emplazamiento actual de Valdeviejas. Una de ellas cruzaba el actual camino a Murias y la otra iba por la zona tras la ermita del Ecce Homo. Por su situación, Valdeviejas es punto obligado de paso para los peregrinos que cada año recorren el Camino de Santiago, pero antiguamente, el pueblo tenía su propio hospital de peregrinos, ya desaparecido en la actualidad. Hay muchas referencias a este hospital en la documentación de Astorga.

El hospital, que se llamaba Sancha Pérez, guarda memoria de una escritura que data del 31 de mayo de 1481a cargo de la cofradía de Los Mártires y Santiago de Astorga. Continúa mencionándose este hospital de Valdeviejas en los documentos existentes de la cofradía de San Esteban de Astorga en los años de 1537, 1547 y 1549.

Tesoros escondidos

Tal vez no tan escondidos para quienes saben donde están. Pero ciertamente me enamoré del Nacimiento que acoge la iglesia dedicada a San Verísimo. La construcción exterior es muy antigua, y acogía en su interior, recuerdan, un retablo de principios del siglo XVI, que ahora se puede contemplar en el Museo de la Catedral de Astorga.

Lucas colocó el Nacimiento hace tres años, y es una pequeña obra de arte que nadie se atreve a quitar. Utiliza elementos vegetales de verdad, y el castillo asemeja los arcos de entrada al Palacio Gaudí. En primer plano tenemos el Misterio y el pueblo recuerda fielmente las propias casas de Valdeviejas. Con la Navidad a la vuelta de la esquina, sin duda recomiendo un recorrido por el pueblo.

Otro de los lugares desconocidos, es el viejo lavadero. “Recuerdo a mi madre y todas las mujeres del pueblo juntarse aquí para lavar la ropa, kilos y kilos de prendas”, evoca Lucas. Ahora se ha convertido en un precioso espacio abierto para hacer reuniones en verano y a la luz de las farolas.

En el parque se puede observar una estructura de columnas donde se pueden apreciar los elementos turísticos más representativos e importantes para la localidad: el Ecce Homo, San Verísimo y el tamboritero Belarmino, obra realizada por la Junta Vecinal.

Ermita del Ecce Homo

Aquí estamos ya hablando palabras mayores. La ermita, de indudable encanto, data del siglo XVI, a la que inicialmente se puso bajo advocación de San Pedro. En ella hubo un pozo del que los peregrinos se surtían para aplacar la sed. Cuenta la leyenda que una mujer que se dirigía a Santiago de Compostela se detuvo en ese pozo para coger agua, con la mala fortuna de que su hijo cayó en él. Invocando la madre al Ecce Homo, las aguas comenzaron a crecer, salvando al muchacho. Por este motivo, según la memoria popular, no sólo se cambió el titular de la ermita, sino también se relaciona el hecho con la inscripción que en ella se conserva y que dice: “Echa limosna viajero a este santo Ecce Homo, y al instante verás como sales del atolladero”.

Uno de los detalles más curiosos que a veces pasamos por alto o damos por echo, es la piedra con una oración escrita en diferentes idiomas. Destaca que propablemente en todo el Camino solo la ermita del Ecce Homo ofrezca este rezo en un idioma tan poco habitual por estos parajes como es el coreano, “muchos peregrinos coreanos se sorprenden al ver la inscripción que no se han encontrado antes en el Camino”. La ermita se encuentra en pleno Camino Francés, por lo que ofrecen alojamiento en el albergue municipal construido en la antigua escuela y casa de la maestra.

En la actualidad tiene una exposición de fotografías antiguas donde los más mayores del lugar recuerdan cómo eran las cosas en época de nuestros abuelos.

Fiestas en Valdeviejas

La localidad tiene en torno al centenar de habitantes, y las fiestas principales de la localidad son las del Ecce Homo, la Sacramental, el primer domingo de agosto, y la de la cofradía de San Verísimo, en honor de ese santo. Además, el pueblo tiene su propio pendón que desfila junto a la Virgen del Castro o en los encuentros de pendoneros de toda la provincia.

Murias de Rechivaldo, a las puertas de la Maragatería

Cristina C. Ugidos Esta semana, y aprovechando el festivo de Todos los Santos, mis pasos me llevaron hasta Murias de Rechivaldo, uno de los cuatro pueblos que forman el municipio de Astorga. Una población típicamente maragata, donde ya se puede apreciar la construcción propia de los antiguos arrieros: casas de piedra de mampostería con un gran portalón, en su día necesario para poder guardar los carros.

El nombre, aunque se desconocen sus orígenes con certeza, puede aludir al límite que la tribu astur de los Ámacos que tenían su territorio en Astorga, según Luis Alonso Luengo, en su libro Los Maragatos, su Origen, su Extirpe, sus Modos, que cita al investigador Nicolás Benavides. Rechivaldo, de origen visigodo, podría aludir a los terrenos que conformaban el territorio de Rechivaldo quien se unió a la lucha de Don Pelayo por la reconquista.

El pueblo, a pesar de que estamos ya entrando en los meses de invierno, todavía mantiene cerca de un centenar de habitantes que se dedican en su gran mayoría al turismo que llega para conocer este precioso rincón de la Maragatería. Es un lugar perfecto para una escapada rural de fin de semana o incluso a pasar el día pues disponen de un área infantil en la que se pueden realizar parrilladas y que es el punto de reunión, sobre todo las noches de verano.

No se conoce cuál es el origen del pueblo, aunque se supone que el núcleo de población se pudo constituir en la época de la Baja Edad Media con la repoblación del norte, a medida que los cristianos iban ganando terreno a los árabes en la reconquista de España. En el siglo XIV, ya aparece citada como perteneciente al ‘quarto de arriba’ de la ciudad de Astorga, junto con Valdeviejas, Castrillo de los Polvazares y el Hospital de Yuso (hoy, Santa Catalina de Somoza).

El 11 de Septiembre de 1846 se produce un hecho que marca dramáticamente el futuro del pueblo: la destrucción de la ubicación original como consecuencia de una tempestad y la posterior avalancha de agua del Río Jerga. No se conoce exactamente la destrucción que provocó en el pueblo, ni si hubo algún fallecido. Lo que probablemente sucedería fue que todas las casas situadas en el margen del río serían destruidas, y únicamente se salvarían tanto la Iglesia como las casas situadas a su alrededor, cuentan los lugareños.

Turismo

Destaca la iglesia parroquial de San Esteban con su característica espadaña, del siglo XVIII, lo más importante de ella, por su relación jacobea, es un relieve de la Virgen del Pilar cobijado en una hornacina sobre el dintel de la puerta. También hay una estatua de San Roque peregrino, patrón del pueblo.

Murias de Rechivaldo se encuentra en el ‘Camino Francés’ que pasa bordeando el bello pueblo maragato y que dispone de un albergue municipal, y de un acogedor Albergue privado. Además, se pueden encontrar casas rurales para alquilar un fin de semana y conocer mejor lo que la localidad tiene para ofrecer.

Junto al río Jerga, que bordea el pueblo, existen varias rutas para hacer en moto o simplemente hacer senderismo. Y si llega la hora de la comida, no hay nada mejor que los restaurantes donde degustar el típico cocido maragato, así como otras delicias que la localidad está dispuesta a ofrecer, siempre con los brazos abiertos y la hospitalidad que les caracteriza.

Fiestas

Murias celebra varias fiestas a lo largo del año, la principal, la Fiesta Parroquial se celebra 15 días después del domingo del Corpus, por lo que suele coincidir a finales de junio o principios de julio. Entre el 15 y el 18 de agosto celebran la Fiesta Patronal de Nuestra Señora y de San Roque y la fiesta de la Cofradía de Santa Águeda se celebra los días 9 y 10 de febrero.

Durante el invierno celebran actividades para los más pequeños con la proyección de películas y otros eventos en la localidad.

La placa descubierta demuestra que Astorga era una ciudad hace más de dos mil años

La inscripción hallada a finales del mes de abril durante la excavación arqueológica de un solar en la calle Pío Gullón de Astorga, constituye un “hecho significativo” que constata que las hipótesis de los expertos sobre la antigüedad de la ciudad de Astorga son ciertas, explicó este viernes la arqueóloga Mª Luz González, autora del hallazgo arqueológico. Los cargos que ostentaba la persona que aparece en la inscripción, Trebius Nepoti, indican que “Astorga era ya, en tiempos del emperador Tiberio (14-37 d.C.), una ciudad con todas las de la ley”, apuntó González.

La Ergástula del Museo Romano acogió este viernes la presentación de la inscripción honoraria que la misma ciudad dedicó al personaje sobre el que se escribe, y en la que aparece reflejada la existencia ya sobre el año 30 de un “cuerpo de vigiles“, lo que atestigua, según explicó el alcalde de Astorga, Arsenio García Fuertes, que “la Policía Local de Astorga tiene una tradición histórica de ser una de las más antiguas de España y de Castilla y León”. A la cita acudieron además de la arqueóloga municipal, Ángeles Sevillano, el delegado Territorial de León, Guillermo García, y la jefa de Servicio de Cultura de la Junta en León, Amelia Biaín.

Presentación del hallazgo arqueológico. / Pedro González

Contexto arqueológico

El fragmento con la inscripción honoraria se ha encontrado en la esquina noroccidental de un pórtico que rodeaba el Ara Augusta, altar del que la propia estructura de la Ergástula formaba parte, explicó la arqueóloga municipal, Ángeles Sevillano. “La plataforma de planta rectangular y elevación de unos 6 metros tendría un altar donde se celebrarían ceremonias de culto al emperador Augusto y, en algunas ocasiones a la dea Roma, la metrópoli”, explicó Sevillano.

Alrededor de este altar de 50 metros de largo, construyeron un pórtico para “dar más relieve” a esta construcción. Diversos trabajos arqueológicos han aportado evidencia de esta estructura que llegaba desde el solar del antiguo hospicio hasta lo que es hoy la plaza Santocildes, las calles Pío Gullón o la calle Gabriel Franco.

Mapa con el punto donde se encontró la inscripción. / DA

Con el inicio del siglo I d.C., lo que era el campamento de la Legio X ‘Gémina’ se transformó en un núcleo civil, lo que posteriormente fue Asturica Augusta, capital del Convento Jurídico Asturicense, “el espacio ocupado por el Ara se convierte en el Foro de la ciudad”, explicó la arqueóloga, “lo que le da un carácter urbano a la construcción es la Basílica en la parte oriental, donde hoy se encuentra el Teatro Gullón”.

Oficial de la legión, jefe de los “vigilantes” y administrador imperial

En la esquina noroccidental del pórtico es donde se encontró, a finales de abril, una placa conmemorativa “que la ciudad dedicó a un personaje de Asturica de principios de la era”, añadió la arqueóloga M.ª Luz González. El Foro era, por aquel entonces, la “galería de los personajes ilustres”, explicó González. Un personaje, que por el momento no se ha podido determinar su nombre completo pero que se conocerá como Trebius Nepoti, que por lo que han traducido los expertos era ‘Tribuno militar’ -oficial de alto cargo dentro de la legión romana-, ‘Praefecto equitum’ -comandante de caballería-, ‘Praefecto vigilium’ -comandante de los vigilantes- y ‘Procuratori’ -administrador imperial en la época del emperador Tiberio-.

Es un personaje con cargos de carácter militar y de carácter civil, “un funcionario al servicio de la ciudad, incluso el cargo de Procuratori señala que probablemente fuera el que mandaba en la ciudad”, la acumulación de cargos señala que era una época “convulsa” en la zona astur, en torno al fin de las guerras cántabras. El cargo de Praefecto vigilum hace referencia a un cuerpo de seguridad que crea Augusto a principios del Imperio “y que se encargaban de realizar patrullas nocturnas y de prevenir y sofocar los incendios”, lo que hoy sería la Policía Local.

Detalles de la inscripción

La inscripción, que tiene 55 centímetros de alto por unos 75 centímetros de largo, conserva las tres cuartas partes de una piedra marmólea rectangular de “una calidad extraordinaria”, sobre el que se realizará un análisis petrológico para determinar la procedencia del material. El fragmento que falta incide, resalta la arqueóloga, en la ausencia del nombre completo y afiliación familiar del personaje, “no obstante, en relación al currículum, está perfectamente claro”. “Trebius sería el apellido del personaje y nepoti indicaría el apelativo del personaje“, señaló González.

La placa durante la excavación arqueológica de la calle Pío Gullón.

La calidad de la ejecución de la inscripción es de “una calidad excepcional, una letra capital hecha con sumo cuidado. Además, las interpunciones -cuya finalidad es separar las palabras que componen la inscripción- en este caso son hojas de hiedra, lo que prueba que el personaje al que se le dedica no era un cualquiera”, señaló González.

Futuro del hallazgo

La placa honoraria recibirá en el futuro próximo el análisis formal de la pieza en sí para llegar a conocer más información sobre Trebius Nepoti y Asturica Augusta, con la colaboración del catedrático de la Universidad de Valladolid, José Antonio Abásolo, y director del yacimiento de La Olmeda. “Vamos a rastrear a esta persona para tratar de determinar si ha dejado algún rastro en el Imperio, podemos compararlo con otro tribuno militar de Maguncia que tiene una inscripción similar a esta también de la época de Tiberio”, finalizó la arqueóloga Mª Luz González.

De cara al futuro está previsto que esta inscripción pase a formar parte del fondo museístico del Museo Romano de Astorga, “al igual que los mosaicos hallados en la calle San José de Mayo” señaló el delegado territorial de León, Guillermo García, cuya intención es que los hallazgos queden en la ciudad de Astorga.

Astorga, ciudad del chocolate

Hernán Cortés y sus hombres prueban el chocolate en Méjico en 1519, pero no fue muy apreciado, por su sabor amargo y especiado. Una vez conquistado Méjico, monjas españolas en Oaxaca, le añaden azúcar llevada de Canarias. Los españoles se habituaron a este alimento e introducen las fórmulas para elaborar el chocolate en España.

La relación del Marqués de Astorga con Hernán Cortés, se debe al hecho de haber concertado el matrimonio del hijo primogénito del Marqués, Álvaro, con María, hija de Cortés; enlace que por causas desconocidas no llegó a celebrarse. Tres factores influyeron en la comercialización del chocolate en la zona:

  • La importancia de la Diócesis de Astorga; el consumo estaba asegurado, por el elevado número de miembros del clero y su gusto por el chocolate.
  • La red de transporte establecida por arrieros maragatos desde siglos, que hicieron de Astorga una ciudad pionera en Europa en la elaboración y comercialización del chocolate desde el siglo XVII.
  • El clima seco y frío que favorecía el enfriamiento rápido y natural del chocolate. En 1925 se censan en la ciudad 51 fábricas, alguna de ellas, de las más importantes de España. Esta saturación hace emigrar a muchos chocolateros astorganos a otras ciudades o pueblos, incluso a naciones americanas, propagando sus empresas el nombre de Astorga y sus comarcas.

Museo del chocolate

Este museo, primero de España en su género,  abre sus puertas el 13 de Diciembre de 1994. El palacete que lo alberga fue construido en 1912 por encargo del industrial chocolatero Magín Rubio González, diseñado por el arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga.

Explica la historia del chocolate a través de fotografías, documentos, utensilios, máquinas, moldes, envolturas, publicidad… desde sus orígenes hasta la actualidad.

La utilización de máquinas en la fabricación del chocolate comienza a primeros del siglo XIX. Talleres astorganos (Ángel García y Manuel Léon) fabrican y exportan maquinaria.

La imprenta, cuya tradición, en Astorga se remonta al siglo XVI, participó decisivamente en la difusión del chocolate astorgano con la aportación de litógrafos y dibujantes de la misma ciudad.

La publicidad de aquellos tiempos, sobre todo el cartelismo, fue aprovechada por los fabricantes de chocolate como reclamo para la venta de sus productos y de ello existe una amplia muestra en el Museo, tanto de fabricantes locales como de otras ciudades.

 

Fuentes: web Ayuntamiento de Astorga, web Cámara de Comercio de Astorga

Astorga, una ciudad de León

En Astorga el Camino de Santiago, tan horizontal, se vuelve una lanza. Un ciprés de metal. El camino recibe el tajo de la ruta de la Plata y, con él, un inmenso prestigio de Roma que todavía resuena en la bóveda aérea de la urbe. El imperio romano León lo vivió como criado de campo y plaza y Astorga como señora de la casa.

Astorga tenía que ser León,, y León otra Mansilla de las Mulas, eso podría haberse augurado hace quince siglos, pero Astorga se quedó con las ganas y con el señor obispo, con los ferrocarriles y las mantecadas, con los cuarteles de la Restauración, y con los canónigos de pan llevar. Astorga es romana y no se apea de Roma, que lo demás es vértigo y filfa. En Astorga todos sabemos que somos romanos, que nuestra ciudad natal es Roma, que no hay nada igual que Roma, que allí se inventó todo, se armonizó todo. Hay que buscar siempre a las ciudades que “tienen” Roma. Quedarse en ellas todo el tiempo que se pueda. Astorga y León tienen Roma y Santiago de Compostela le sobra y basta.

Astorga está en el eje de las tres regiones naturales de la provincia: el Bierzo, la Montaña y la Llanura. La Cabrera, por su parte, es un Bierzo remotísimo, una Covadonga del Bierzo, con sus corredores de madera. Y Astorga es capital del Bierzo, también, que en el Bierzo siempre tenemos fuera las capitales. Astorga es capital fronteriza, internacional, porque su diócesis linda con la de Braganza, que es la ciudad más extraña de Iberia, la única que se parece a Ayachucho. Ponferrada viene luego, mi burgo misterioso.

*César Gavela, La Crónica-El Mundo, 10 de mayo de 1999″

Astorga y sus murallas

El viejo castro astúr sirvio de asentamiento a un primer campamento romano. De este último tan solo quedan restos de zanjas y rampas que se pueden atisbar en uno de los puntos de la llamada Ruta Romana que recorre la ciudad. Actualmente, la muralla de Astorga rodea el casco antiguo de la ciudad, cuna y centro que fue de la provincia de León, en España. De esa antigua ciudad romana de Asturica Augusta, fundada en tiempos de Augusto con motivo de las guerras cántabras, fue dotada de un primer muro defensivo el cual tuvo una vida efímera pues a finales del siglo I fue derribado. La madera era el material inicial cuando se construía un campamento, del que en no pocas ocasiones nacía un asentamiento civil años después.

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Piedra sobre piedra

Un segundo muro fue construido entre los siglos III y IV, siendo la muralla visible en el actual recinto, aunque con numerosas reformas y restauraciones realizadas desde época medieval.El primero corresponde al muro o vallum correspondiente al campamento que levantó aquí la Legio X Gemina. Tal empalizada se ve probada al haberse hallado los fosos que se situaban al pie de la misma, cuyo fin era aumentar el sistema defensivo. Posiblemente nunca aparezcan hallazgos de tal cerca, no sólo por su construcción con materiales perecederos, sino también por situarse en el límite del cerro, espacio que luego ocuparía la primera muralla de piedra.

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El segundo recinto se corresponde con una muralla de piedra, construida una vez que el asentamiento dejó su actividad militar, originando un núcleo civil. Tan sólo se tienen evidencias de este muro en un solar de la ciudad; con 2,5 metros de ancho y cubos circulares,1 fue demolido hacia finales del siglo I para construir en su lugar una vivienda. Resulta muy parecido a otros amurallamientos, como los levantados en época de Augusto en la provincia Narbonense. Su construcción, entre los reinados de Tiberio y Claudio, habría sido a la par que las primeras muestras de arquitectura civil en la ciudad.En diversos lugares la sillería romana se conserva en sus partes bajas, con una serie de reconstrucciones con piedra del país y argamasa tras las sucesivas destrucciones medievales y la más famosa, la de Almanzor, que dejó despoblada la ciudad durante un tiempo.

Por último, la tercera muralla se construyó a finales del siglo III o principios del IV, siendo el recinto aún visible y que, a diferencia de la anterior, se levantó a los pies del cerro, rodeándolo por completo. Entre las causas de su construcción estaría la inestabilidad que se produjo en las décadas finales del Imperio. De una longitud de 2,2 km, englobando una superficie de 26 hectáreas, su espesor ronda entre los 4 y 5 metros.

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Su conservación es muy leve, debido a las restauraciones y remodelaciones: parte del tramo sudoccidental se elevó para construir el Paseo de la Muralla, por lo que el muro romano está oculto. De las antiguas puertas, no queda ninguna en pie, aunque se conservan en la nomenclatura callejera de la ciudad moderna: Puerta Obispo, Puerta del Rey, El Postigo, Puerta del Sol, y Puerta de San Miguel.

La única puerta de época romana de la que se tienen noticias se conoce a través de los trabajos arqueológicos realizados en 1971 y 1972. Con 4 metros de ancho, su vano estaba protegido por torres semicirculares de 8 metros de diámetro, de las cuales quedan en pie cuatro hiladas. Como materia prima se utilizó el granito, formando opus quadratum; tal género no se encuentra en el entorno de Astorga, por lo que posiblemente se trajo de Montearenas, en El Bierzo.

La muralla tardía, como la alto-imperial, se construyó con una materia muy abundante en los alrededores de la ciudad, las rocas cuarcíticas. Su aspecto externo es muy irregular, y entre éste y el interno, de opus incertum, se izaron varias capas de opus caementicium.

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La reforma medieval
Después de sufrir varias reformas durante la Edad Media, en las cuales se aprovecharon los restos de la cerca romana mezclados con otros materiales, la muralla permaneció intacta hasta el siglo XIX después de la reforma efectuada por el Conde Gatón en la repoblación de la ciudad con gentes de El Bierzo, en gran parte debido a que la ciudad no había sobrepasado el recinto amurallado.

En el siglo XIX, la muralla sufrió el envite de las tropas francesas, lo que ocasionó severos destrozos por el uso de artillería. No obstante, lo que causó mayores daños fue el empeño de evitar que Astorga se convirtiese en plaza fuerte, con destrozos tanto de la parte francesa como de la española. La Guerra de la Independencia dejó en la cerca astorgana lugares como “La Brecha”, apertura en el muro que se ha convertido en acceso al casco histórico desde el barrio de Puerta de Rey. También en esa época se procede a la demolición casi total de los lienzos norte y sur, así como numerosos cubos del lado norte y oeste. Si bien en 1810 había 9 cubos en el lienzo norte y 19 en el oeste, a finales del siglo XX la ciudad sólo contaba con 8 cubos en el lienzo oeste y 13 en el lienzo este.

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Actualmente, un Plan Director elaborado por la Junta de Castilla y León hace décadas, intenta a duras penas ser aplicado por el Ayuntamiento para rescatar del olvido a este monumento que bien merece una visita, un paseo…y un respeto.