Diversión en la nieve: Leitariegos y San Isidro

Y tenemos nieve en la provincia. A pesar del temporal, las oportunidad para disfrutar de la nieve son más numerosas esta temporada que la anterior. Por lo que en el blog de esta semana vamos a hacer un repaso por las dos estaciones invernales de la provincia de León: Leitariegos y San Isidro.

Leitariegos

Enclavada en el municipio de Villablino en la comarca de Laciana, ha sido declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco, y limita con el Principado de Asturias. Se puede llegar desde la provincia de León por la carretera LE-497 desde Caboalles de Abajo o desde la provincia de Asturias por la carretera AS-213 desde Cangas de Narcea.

Es una de las estaciones más pequeñas de la península, sus pistas son sencillas,  por lo que es perfecta para principiantes y para familias que pueden disfrutar de la belleza de las vistas.

Entre los servicios que ofrece se encuentra el bar-restaurante, alquiler de material de esquí, megafonía, párking, escuela de esquí, remontes con una capacidad de 5.500 esquiadores/hora, guardaesquíes, evacuación de heridos, merendero y otras.

La Escuela de Esquí de Leitariegos ofrece a los alumnos un cuidado servicio profesional y siempre con la máxima calidad. Para garantizar la calidad en la enseñanza, los profesores cuentan con titulación Oficial como Técnicos Deportivos en Deportes de Invierno, así mismo realizan cursos de reciclaje con el fin de actualizarse en las nuevas técnicas y metodologías de la enseñanza.

San Isidro

La estación de esquí de San Isidro, inaugurada en 1974, está situada en el puerto homónimo de la cordillera Cantábrica. La estación, que cuenta con grandes posibilidades de ampliación, tiene 27,5 kilómetros de pistas esquiables, distribuidas en cuatro sectores: Requejines, Riopinos, Cebolledo y Salencias-La Raya, perfectamente comunicados entre sí. El nivel de las pistas es desde principiante hasta experto, con 5 pistas verdes, 9 azules, 13 rojas y 4 negras, sumando un total de 31 pistas, además de un circuito de fondo balizado, permitiendo la práctica de cualquiera de las modalidades de esquí moderno.

En los últimos años, San Isidro está viviendo una época de expansión, con un aumento sostenido de los forfaits vendidos y una mejora del número de días en los que está abierta la estación. Ésta es también una de las que más ha crecido en cuanto a número de usuarios y es de las que más abonos de temporada venden en el territorio nacional.

La estación invernal de San Isidro se encuentra dividida en cuatro zonas esquiables. Cebolledo, que cuenta con un total de siete pistas distribuidas entre los 1.680 y los 2.010 metros de altitud y que se clasifican en dos verdes (Rebeco y Debutantes), dos azules (Cebolledo y Travesía), cuatro rojas (los Sentiles, el Circo, el Toneo y Gran Cañón) y dos negras (la Solana y la Collada). Dispone de cuatro remontes mecánicos, que son un telesilla cuatriplaza desembragable, un telesilla biplaza, un telesquí (cerrado y fuera de funcionamiento) y dos cintas transportadoras. Cebolledo se considera el centro de la estación por su nivel de dificultad medio-alto, su zona de debutantes y por ser el acceso a los sectores de Requejines y Riopinos. Tiene un dominio esquiable de 8,245 km, 3 de los cuales se encuentran innivados por los 53 cañones que se encuentran en funcionamiento en la zona.

Requejines, que cuenta con un total de cinco pistas distribuidas entre los 1.810 y los 2.040 metros y que se clasifican en una verde (debutantes Requejines), una azul (las Liebres), tres rojas (Peñanevares, Respina y las Fuentes) y una negra (El Silencio). Cuenta con tres remontes mecánicos, que son un telesilla cuatriplaza, un telesquí y un telebaby. Requejines es una zona de iniciación por el predominio de las pistas fáciles intercaladas con otras de mayor dificultad. Desde este sector se accede a otras rutas fuera de pista muy conocidas entre los esquiadores expertos, como las de Peñanevares-Valle del Silencio y la del Pico Agujas. Tiene un dominio esquiable de 4,950 kilómetros, ninguno de ellos innivado.

Riopinos, que cuenta con cinco pistas, situadas entre los 1.675 y los 2.000 metros de altitud y clasificadas en una verde (debutantes Riopinos), dos azules (del Oso y Curueño), dos rojas (el Valle y Vegarada Exprés) y una negra (los Cazadores). Cuenta con tres remontes mecánicos, un telesilla biplaza, un telesquí y una cinta transportadora. Desde esta zona se accede además al fuera de pista de los Tubos del Toneo, que después de 500 metros de desnivel termina en la zona de Salencias. Tiene un dominio esquiable de 5,225 kilómetros, ninguno innivado.

Salencias es la zona más baja de la estación, cuenta con ocho pistas distribuidas entre los 1500 y los 1640 metros de altitud y clasificadas en una verde (debutantes de Salencias), dos azules (los Piornos y la Tortuga) y tres rojas (las Lomas I, las Lomas II y la Perdiz). Cuenta con 3 remontes mecánicos, dos telesquís y un telebaby.

Ya en el Principado de Asturias, y dentro de la misma estación, se encuentra la zona de la Raya, que cuenta con una pista azul (la Raya) y dos pistas rojas (F-1 y F-2) teniendo como remonte un telesquí.

Cuba, el Caribe más “salvaje”

Y por “salvaje” no nos referimos a las comodidades que no puedas encontrar, porque las hay. Hablamos de una isla en la que el bloqueo de las últimas décadas ha dejado prácticamente intacta. Ubicado en el extremo noroeste de las Antillas, limitando al norte con el Océano Atlántico, que lo separa de Estados Unidos y Bahamas, al este con el Paso de los Vientos, que lo separa de Haití, al sur con el Mar Caribe y al noroeste con el Golfo de México.

La isla más habitada del Caribe sumó más de 11 millones de habitantes el pasado 2017. Situada en el mar de las Antillas tiene temperaturas altas prácticamente todo el año. La temporada de noviembre a abril es menos calurosa y se conoce como invierno, mientras que los meses de mayo a octubre, más calurosos, reciben el nombre de verano.

Destacan en la fauna cubana, mamíferos como las jutías, diversos murciélagos, reptiles (ninguno de ellos venenoso, destacándose la numerosa población de cocodrilos), anfibios (entre ellos la rana más pequeña del mundo), peces y animales marinos, destacándose los que habitan en los arrecifes de coral. También abundan los insectos y mamíferos insectívoros.

La flora cuenta con más de 6500 especies solo de plantas con semilla, especialmente en los bosques; entre las que se encuentran plantas tropicales, de río y frutales. Originariamente Cuba se encontraba llena de una espesa vegetación, que ha sido degradada para desarrollar la agricultura. No obstante, existen muchos programas para el cuidado y mantenimiento de estos bosques, que albergan gran diversidad. Las maderas preciosas de Cuba son muy cotizadas.

Cuba es una sociedad multirracial con fuertes orígenes en la península ibérica y en el continente africano. En Cuba está presente de igual forma una gran comunidad del antiguo espacio post soviético, así como chinos.

La Habana es la capital y principal ciudad, polo cultural y económico de Cuba. Cuenta con 2,1 millones de habitantes según el último censo de población realizado en 2012. Otras 12 ciudades superan los 100 mil habitantes. Fundada en 1514 por el conquistador Pánfilo de Narváez,​ fue una de las primeras siete villas fundadas por la Corona española en la isla. Debido a su privilegiada ubicación, frente a las costas del Atlántico Norte, y las características de su bahía, la entonces villa se convirtió en un importante centro comercial, razón por la cual fue sometida a ataques y saqueos por parte de piratas y corsarios durante los primeros años del siglo XVI.

La arquitectura en Cuba se vio manifestada principalmente en la etapa colonial. En ella se trajo la cultura de España con su influencia barroca. Las primeras villas eran constituidas por una iglesia rodeada de diversas casas.[cita requerida] Estas casas tenían un patio interior o central y estaban cubiertas de rejas. Existen magníficas construcciones religiosas como el convento de San Francisco de La Habana. Además para la defensa se hicieron grandes fuertes previniendo el ataque de piratas y bucaneros. En la etapa republicana se construyeron grandes edificios como El Capitolio, calcado a imagen del de Washington, y otros grandes edificios como el Focsa y el Habana Hilton posteriormente Habana Libre.

Después del triunfo de la Revolución la arquitectura sufrió una fuerte influencia soviética con su obsesión por la simetría y el ahorro del espacio y se construyeron barrios enteros al estilo de los barrios obreros de Moscú o Minsk. Al caer el muro de Berlín la arquitectura recibió corrientes más diversas y se produjo el boom de los hoteles 5 estrellas de impresionantes fachadas de vidrio y acero al estilo de los modernos rascacielos de Manhattan o de otras metrópolis latinoamericanas como México, D. F. o Caracas. También se ha llevado a cabo un proceso de restauración del añejo centro histórico de la ciudad que cuenta con grandes baluartes arquitectónicos de todas las corrientes y tendencias desde el barroco hasta el arte ecléctico.

El Castillo de Cornatel, donde la historia se hace realidad

El castillo de Cornatel se encuentra ubicado en Santalla del Bierzo. Declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C.) el 22 de abril de 1949, se ha convertido en uno de los lugares turísticos más relevantes de la comarca berciana.

Hay diferentes teorías acerca del origen de este castillo, pero la teoría defendida actualmente por diferentes estudiosos, es de la correspondencia en su origen con el Castelo de Ulver, del que hacen mención fuentes alto- y pleno-medievales. Se cree que el castrum tuvo origen en un destacamento militar romano, debido a su gran cercanía a las explotaciones auríferas de Las Médulas.

Más tarde, después de que los romanos abandonaran los yacimientos, el papel que realizaba es relegado a un segundo plano durante el dominio visigodo, reapareciendo posteriormente como destacado castellum en la España cristiana de los siglos IX y X. A comienzos del siglo XI, según los primeros documentos hallados, el castillo de Ulver aparece como un castillo importante, en aquellos primeros tiempos de la Reconquista.

En 1211, Alfonso IX de León, tras hacer las paces con la Orden del Temple, dona a los Templarios la villa de Ponferrada, los cuales la fortifican. Más tarde, Los Templarios toman la posesión de Ulver, acreditada por una escritura del Cartulario de San Pedro de Montes del año 1228: “Tenente Ulver Freyres del Templo”. Por tanto, en este año, los Templarios ya se hallaban en posesión del castillo de Ulver. Estos permanecerían en la fortaleza hasta 1312, con la desaparición de dicha orden. En 1327, Alfonso XI dona el castillo a Álvar Núñez Osorio. Años después, pasa a ser propiedad de Pedro Fernández de Castro.

En 1378, el castillo aparece por primera vez con el nombre de Cornatel. En 1388, el castillo vuelve a formar parte del señorío de la familia Osorio, con Pedro Álvarez de Osorio, por donación de Juan I de Castilla. En 1467, durante la segunda Revuelta Irmandiña contra la nobleza gallega, la fortaleza de Cornatel es tomada y casi totalmente destruida, como otras fortalezas bercianas. En 1469, Pedro Álvarez Osorio mandó reconstruir sus castillos, entre ellos Cornatel. En 1486, los Reyes católicos actúan para solventar los problemas de sucesión tras la muerte de Pedro Álvarez Osorio, creando el marquesado de Villafranca del Bierzo.

En 1823, el castillo pasa a pertenecer al municipio de Ponferrada. En 1843, el castillo es utilizado como escenario romántico para una de las principales novelas históricas españolas, El Señor de Bembibre,​ escrita por el escritor berciano Enrique Gil y Carrasco.

Tras varios años de abandono, durante este siglo XIX, el 29 de noviembre de 1900, los Condes de Peñarramiro, herederos legítimos del castillo, conceden la titularidad del castillo y de varias tierras a la Junta Vecinal de Villavieja. El castillo es utilizado para guardar los rebaños de la aldea de Villavieja, contribuyendo más a su deterioro.

Restauración

En el año 2002, el Castillo fue testigo de parte de su restauración, tras siglos de abandono del enclave, asegurando los lugares más deteriorados y dotándole de elementos de seguridad, para poder ser visitado de cara al público. La obra fue financiada por Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León (formada por Caja España, Caja Duero, Caja de Burgos, Caja círculo, Caja Segovia, Caja de Ávila y la Junta de Castilla y León) y la Diputación de León con una inversión fue de 1,2 millones de euros.

Museo

El castillo cuenta con un museo, donde se recrea el pasado del mismo y sus fases de construcción, así como las posesiones por las que ha pasado a lo largo de la historia. A partir de enero de 2010 cuenta además con una exposición de armas de asta medievales pertenecientes a la asociación local Caballeros de Ulver.

Noches Mágicas de Cornatel

Festejo popular de ambientación medieval que se celebra cada último fin de semana de agosto y en el que, además de disfrutar de conciertos de música celta, exhibiciones y actividades diversas, se organiza un mercado medieval denominado «Villa de Cornatelo». Este festejo se empezó a celebrar en 2003, incrementando cada año el número de visitantes.

En el año 2009 se rindió especial homenaje al Camino de Santiago, por la integración como itinerario jacobeo oficial de la ruta denominada Camino de Santiago de Invierno, cuya señalización en su tramo de la Comarca del Bierzo se inauguró oficialmente el 28 de febrero de 2010. En el homenaje jacobeo de Priaranza se contó con la actuación de destacados grupos folk de música celta, como Luar na Lubre, Fraguel Folk, Aira da Pedra y Cuchufellos.

Acceso

Desde Ponferrada por la N-536 hacia O Barco. Pasada la localidad de Santalla, pocos kilómetros después, ya en el Alto de Rioferreiros y a la izquierda, surge el desvío hacia Villavieja, Castillo de Cornatel y Paradela de Muces. Se toma esa carretera hasta el siguiente desvío, a la izquierda, en el que se indica la dirección hacia el Castillo de Cornatel y Villavieja.

La magia de la Navidad se respira en Viena

La capital austríaca se convierte en estas fechas en lugar obligado de paso para todos los amantes de la Navidad. Aquí te dejamos algunas de las visitas más festivas para recorrer en Viena durante las fiestas.

Mercado tradicional del Christkindlmarkt

En la Rathausplatz de Viena (plaza del Ayuntamiento) se instala el Mercado “Christkindlmarkt” convirtiéndola en un auténtico lugar mágico.Dentro del propio Ayuntamiento en la planta baja, existe un apartado dedicado a los niños, donde se entretienen, entre otros, cocinando pastas de Navidad o haciendo velas de Navidad. Se pueden oír en el interior del ayuntamiento villancicos cantados por coros internacionales gratuitamente.

Además, delante del árbol de Navidad en la plaza del ayuntamiento, de 20:00 a 20:30 horas podrá oír el sonido de grupos de trompetas.

Mercado de Navidad y Mercado de fin de año del Palacio de Schönbrunn

Este mercado ofrece una rica variedad de artesanía tradicional, joyería hecha a mano y elementos decorativos de estilo rústico para su árbol de navidad. Además del variado programa infantil también habrá una exposición bajo el tema “usos y costumbres”.

Cuando el año llegue a su fin, el Mercado Palacio se convierte desde el 27 de diciembre en un Mercado de Fin de Año. Los puestos serán decorados de manera distinta para formar este Mercado de Año Nuevo, donde los visitantes, podrán adquirir no sólo los tradicionales objetos de arte artesanal, sino también alguna que otra especialidad particular del cambio del año.

Mercado de Navidad en el Spittelberg

Este Mercado se encuentra en las calles peatonales del distrito 7, en el conocido distrito de los artistas, que se encuentran detrás del Barrio de los Museos (MuseumsQuartier), y que se caracteriza por ofrecer productos artesanos.

Mercado “Altwiener Christkindlmarkt”

El antiguo mercado de Navidad Altwiener Christkindlmarkt en la plaza Freyung, en el casco antiguo de la ciudad, está comprometido con la tradición.
Programa musical de Adviento a partir del 29 de noviembre  todos los días a las 16:00h.
Posibilidad de hacer su propia corona de adviento.

Mercado de Adviento del Palacio Belvedere

Este mercado se emplaza en un ambiente imperial: la antigua residencia de verano del Príncipe Eugenio de Saboya. Además del escenario barroco que lo rodea, también se pueden admirar los hermosos jardines del Belvedere.

Mercado navideño en el Maria-Theresien-Platz

Este mercado se encuentra entre los museos de historia del arte y de historia natural. Durante el Adviento alrededor de 60 puestos se levantan aquí ofreciendo artesanía tradicional e ideas originales para regalar.

Mercado de Navidad Karlsplatz – Plaza de la iglesia de San Carlos

Es un mercado pequeño y acogedor, con encanto, situado en un escenario bonito enfrente de la bella iglesia de San Carlos. Además, ofrecen programa diario, como por ejemplo a las 17:00 horas danza del ángel, y de miércoles a domingos a las 19:00 una coreografía con fuego

Mercado de Navidad Altes AKH

Mercado en un patio grande del antiguo hospital en el distrito 9 – es un lugar con una plaza donde hay muchos locales para gente joven.

Mercado de invierno en el Prater

En este mercado situado al lado de la noria gigante “Riesenrad”  cada jueves, viernes y sábado a partir de las 19:00 h hay música en directo (desde gospels, pasando por música pop hasta soul).
Para los más pequeños hay un trenecito de invierno.

Mercado de Navidad en la plaza de la catedral

Este pequeño mercado de Navidad en la plaza de San Esteban abre por tercera vez sus puertas en Viena.

Mercado de Navidad en Palais Niederösterreich

Si se encuentra estos días en Viena le aconsejamos acercarse a degustar en el patio del palacio de la Baja Austria, en el centro, calle Herrengasse 13 a pocos minutos del Palacio Imperial, de las delicias culinarias de la Baja Austria acompañado de un ambiente muy navideño con cantos en directo.

Kilimanjaro, el pico más alto del continente africano

Si hay un lugar donde siempre he querido ir, ese es el monte Kilimanjaro. El pico más alto del continente africano atrae cada año a más de 50.000 personas que intentan su ascensión. Algunos son aventureros que intentan coronar las cimas más altas de los 7 continentes, otros son montañeros habituales que buscan una cumbre especial lejos de su entorno y muchos otros son excursionistas ocasionales, personas que buscan un reto concreto o una forma de tiempo libre activo y diferente.

El Kilimanjaro está formado por el Shira (izquierda), el Kibo (centro) y el Mawenzi (derecha).

Situada al noreste de Tanzania, la montaña está formada por tres volcanes inactivos: el Shira, en el oeste, de 3962 m. de altitud, el Mawenzi al este, de 5149 m. y el Kibo, el más reciente desde el punto de vista geológico, situado entre ambos y cuyo pico, el Uhuru, se eleva hasta los 5891,8 m. y se constituye en el punto más elevado de África. La primera ascensión a esta mítica montaña data del 6 de octubre de 1889, después de dos intentos fallidos, por el alemán Hans Meyer, el austriaco Ludwig Purtscheller, y el guía chagga Yohana Lauwo.

El Kilimanjaro es conocido por los famosos campos de hielo de su cumbre, que se están reduciendo de forma drástica desde principios del siglo XX y se estima que desaparecerán por completo entre 2020 y 2050. Se contituyó como Parque Nacional en 1973 y es el hogar de pastores masai y campesinos chagga. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1987.

Glaciares.

Su nombre fue adoptado en 1860 y provendría del suajili Kilima Njaro. La montaña es un complejo volcánico de forma oval. Su gran tamaño y cercanía al Océano Índico tiene una gran influencia en el clima de la zona lo que ha dado lugar a que este macizo montañoso contenga ejemplos de muy diversos ecosistemas: glaciares, desiertos, páramos alpinos, sabana y selva tropical.

Bosque nuboso.

Las maravillas naturales de la isla de Jeju

La isla de Jeju, conocida antiguamente en Occidente como isla de Quelpart, es una isla volcánica, dominada por el monte Halla, un volcán de 1950 metros de altura, el pico más alto y la isla más grande de Corea del Sur.

La isla se formó hace cientos de millones de años, como consecuencia de erupciones volcánicas, y se compone fundamentalmente de basalto y de lava. Aunque sólo está a una hora en avión desde Seúl, tiene un clima subtropical, más cálido que el del resto del país, en el que se distinguen cuatro estaciones; parte del verano es lluviosa, y el invierno es muy seco.

En la isla de Jeju existen características culturales que distinguen a su población del resto de Corea, probablemente debidas al aislamiento geográfico. Así, existen miles de leyendas locales. Los harubang (“abuelos de piedra”) son el distintivo cultural más claro; se trata de esculturas talladas en bloques de lava.

Otro aspecto distintivo de la provincia de Jeju es la estructura matriarcal de las familias, sobre todo en Udo y en Mara. Allí las mujeres, conocidas como las haenyo, (해녀, literalmente mujeres del mar), se ganan la vida buceando a pulmón libre para mariscar moluscos, como los abulones y las conchas.

Haenyo de la isla de Jeju.

Los agricultores de la isla de Jeju, para defenderse del viento, han construido más de 22.000 kilómetros de muros hechos con piedra volcánica, que han contribuido a preservar la biodiversidad y la cultura tradicional en los últimos mil años. Los muros de piedra negra, llamados Jeju Batdam (dragón negro), forman parte de los Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), designados por la FAO. En la isla de Jeju, las tierras agrícolas se usan para cultivar orquídeas y productos hortícolas como patatas, zanahorias, ajos, rábano blanco, coles, cebada, judías, entre otras.

Otra de las curiosidades de la isla, es el misterioso Museo de Osos de Peluche. Algunos de ellos, como el de esta imagen, recrean escenas famosas de la cultura mundial.

Santa Catalina de Somoza, el balcón de la Maragatería

Cristina C. Ugidos Mis pasos me llevaron esta semana hasta Santa Catalina de Somoza, conocida como “el balcón de la Maragatería”. Su ubicación privilegiada hace de este pueblo de Astorga un lugar preferente tanto para el senderismo como para las fotografías. Desde lo alto de Santa Catalina de Somoza se aprecian tanto el Monte de la Marquesa, como los paisajes y valles que conforman la Maragatería.

Pequeño núcleo de claro pasado jacobeo e histórica hospitalidad hacia los peregrinos. El municipio surge a partir del Hospital de Yuso (en el recorrido jacobeo) cuyas ruinas aún permanecen en el lugar conocido como Huerta del Hospital. Está documentada también la existencia del hospital de la Virgen de las Candelas, del que ya nada se conserva. Santa Catalina vuelve a ser un claro ejemplo de pueblo-camino, con una calle Real que lo atraviesa y donde se ubican dos albergues y algún alojamiento.

El pueblo cuenta con cerca de medio centenar de habitantes que se triplican durante los meses de verano. Santa Catalina es un lugar idóneo para una escapada rural de fin de semana o incluso a pasar el día pues disponen de varias rutas de senderismo para hacer a pie o en bicicleta. El coche de línea llega dos veces por semana, los martes y los viernes.

Una de las construcciones más antiguas que se conservan es la iglesia del pueblo, construida en 1708 y reformada en 1982. Antiguamente las campanas servían para anunciar las festividades y los sucesos en Santa Catalina, una de las tradiciones hoy ya perdidas para los habitantes de la localidad maragata. Sin embargo, han tratado de recuperar los mayos, una tradición que dejó de celebrarse y que ahora vuelve para todos los jóvenes del pueblo.

Fiestas

Santa Catalina celebra varias fiestas a lo largo del año, la principal, la Fiesta Parroquial en honor a la patrona que da nombre al pueblo se celebra el segundo domingo de agosto y reúne a mucha gente, por la oferta que ofrece de actividades, juegos infantiles y tradiciones. Además, en febrero celebran también la festividad de San Blas.

La localidad dispone de dos pendones, uno, el más antiguo, que solo se saca en las ocasiones especiales. El más reciente viaja por toda la provincia a los encuentros pendoneros que se celebren por León.

Castrillo de los Polvazares, esplendor arriero

Cristina C. Ugidos Quizá podamos pecar de que lo sabemos todo sobre el pueblo más famoso de la Maragatería, Castrillo de los Polvazares, pero nada más lejos de la realidad. En mi particular camino para conocer los pueblos que forman parte del municipio de Astorga, me tocaba conocer esta semana con mayor profundidad Castrillo. Un marco hermoso de típicas casas maragatas y calzadas empedradas que le convierte, desde 1980, en “Conjunto Histórico-Artístico de alto valor monumental”.

Visitar Castrillo de los Polvazares significa visitar un lugar cuya historia se remonta hasta épocas romanas. Castro antes de la llegada del Imperio Romano, su vida va, de alguna manera, ligada a la vida de la propia ciudad de Astorga, solo que de una forma algo más… modesta. En la época del godo Rechivaldo, sí el que da apellido a Murias, el pueblo llegó a llamarse Castrillo de Rechivaldo. Pero ha tenido muchos nombres a lo largo de la historia, me explica Esteban Salvadores, pedáneo de la localidad.

Quizá uno de los hitos históricos más destacados de Castrillo fue la confluencia como cuartel general durante la Guerra de Independencia no solo de tropas francesas, sino de tropas inglesas y españolas. Durante el sitio de Astorga de 1810, las tropas del emperador Napoleón Bonaparte utilizaron el pueblo como cuartel general, con la llegada incluso de José Bonaparte para participar en el asedio a la ciudad. Más tarde, la batalla se desplaza a Castrillo de los Polvazares. Allí, en la primera batalla, el corregidor y el cura son capturados por las tropas napoleónicas mientras toman el pueblo. Al caer la noche, en la segunda batalla, los españoles contraatacan, rescatan al corregidor y liberan la villa. Esta batalla da pie a la posterior reconquista de Astorga y a la confluencia de las tropas del general Wellington.

Los secretos mejor guardados

Una de las cosas que más me ha llamado la atención sobre Castrillo es que todos los castrenses guardan con esmero y cariño sus árboles genealógicos y una perfecta documentación familiar que ni iguala siquiera ni la nobleza de mayor abolengo de España. “Conozco perfectamente mis antepasados y lo que hacían, y soy capaz de remontar mi árbol genealógico hasta 1400”, cuenta Salvadores.

Pero no es el único. Una tradición arraigada y cuidada con mucho mimo, y que hasta la fecha tiene un carácter privado. No se puede visitar, y está propiedad de las familias. En ella se documenta la colaboración de los maragatos con los reyes de Castilla e, incluso, su participación en la guerra de Granada en época de los Reyes Católicos. “Conocemos las andanzas de nuestros antepasados”, añade Salvadores. Ojalá decidan exponer algún día toda esa riqueza cultural para que la podamos conocer.

Gastronomía arriera

Todos sabemos por lo que es típica la gastronomía de Castrillo de los Polvazares, hogar de doña Maruja, conocida en el mundo entero por su cocido maragato. No obstante, Castrillo tiene mucho más para ofrecer. Las épocas de la arriería y el auge económico de los maragatos sin lugar a dudas dejaron su impronta en el pueblo. Castrillo vive sobre todo del turismo, y ya sabemos que también se conquista por el estómago.

La localidad es famosa y tiene mucha oferta gastronómica arriera. Platos tradicionales maragatos y la gastronomía de la zona, como pescados en salazón (bacalao, congrio y pulpo), las carnes rojas, productos de la tierra en temporada y chacinas. Las cartas en los restaurantes son amplias y se basan en los platos tradicionales. Los maragatos transportaban al interior salazones de pescado traídos de la costa gallega, y al volver a su tierra cargaban con embutidos y productos de secano, algo que todavía se mantiene en la tradición gastronómica.

Senderismo y rutas

Con la llegada del otoño apetece salir menos de casa, pero Castrillo ofrece varias rutas para hacer a pie o en bicicleta, preciosas en esta época del año. La localidad es puerta al Monte de la Marquesa, por lo que alrededor se pueden encontrar rutas para recorrer en bicicleta o haciendo ‘running’.

Además, no podemos olvidarnos de las setas, que, aunque este año no ha sido tan bueno para el ecosistema micológico, siempre podemos perdernos con calma por los rincones del pueblo. O pasear por el parque situado a la entrada de la localidad, donde en verano se celebra una gran comida para todo el pueblo. Yendo hacia Santa Catalina, a mano derecha, se encuentra el castro donde se asentaron los primeros pobladores de Castrillo, y donde se han dado cita equipos arqueológicos para estudiar el terreno.

Castrillo de los Polvazares, en el Camino

La localidad se encuentra dentro de la ruta conocida como el ‘Camino Francés’ del Camino de Santiago, por lo que tiene dos albergues nuevos para ofrecer alojamiento a los peregrinos que recorren la ruta histórica hasta Santiago de Compostela. Uno de los albergues es municipal y ofrece hospedaje para otro personas. Está nuevo y da un servicio de calidad. El otro albergue, de carácter privado, tiene capacidad para 20 plazas.

Fiestas y folclore maragato

Durante el invierno viven alrededor de ochenta personas en el pueblo, que se dedican, sobre todo, al turismo. La patrona de Castrillo, la Magdalena se celebra el 2 de julio. Se conmemoran fiestas típicamente maragatas, donde la tradición y la modernidad se mezclan. Bolos maragatos, bailes maragatos y procesiones se suceden por la localidad.

Castrillo también celebra su fiesta sacramental en torno a los meses de mayo y junio, coincidiendo con la celebración del Corpus Christi. La iglesia, dedicada a Santa María Magdalena se encuentra algo escondida en el entramado de calles que forman la localidad.

Valdeviejas, un pueblo con mucha historia

Cristina C. Ugidos En un afán por descubrir los pueblos del municipio astorgano, esta semana me acerqué hasta Valdeviejas mientras daba un paseo, así de cerca está. Claro, todos conocemos la famosa ermita del Ecce Homo, que mueve decenas de fieles y que este año se trasladó procesionalmente por primera vez hasta el cabildo de los Caballeros del Silencio. Pero queda mucho más por descubrir. En la iglesia me espera don Lucas, “Lucas simplemente”, quien va a hacer de guía y a enseñarme los rincones que el pueblo tiene para ofrecer.

Originalmente, Valdeviejas estuvo ubicado a la ribera del río Jerga, en la zona llamada ‘emplante’ y llevaba el nombre de ‘Hospital de Yuso’. Más tarde, pasó a llamarse Villa Sancti Verisimi y Aldeaviexas. Este último evolucionó hasta convertirse en la actual Valdeviejas. El nombre puede relacionarse con un baile al cual solo asistía la gente mayo. aunque algunas fuentes apuntan al lugar donde se escondieron los niños y personas mayores del pueblo en época de conflictos.

El 11 de septiembre de 1846 se produjo un hecho que marcó dramáticamente Valdeviejas, una inundación en el río Jerga  hizo que el pueblo tuviera que cambiar su ubicación. Se trasladó entonces a donde está ahora, y señalan las fuentes que lo hizo con cierta facilidad porque en este terreno ya estaba la fragua y una cantera de la cual se extraían piedras para las casas y barro de la tejera.

Antiguamente, dos cañadas reales cruzaban el emplazamiento actual de Valdeviejas. Una de ellas cruzaba el actual camino a Murias y la otra iba por la zona tras la ermita del Ecce Homo. Por su situación, Valdeviejas es punto obligado de paso para los peregrinos que cada año recorren el Camino de Santiago, pero antiguamente, el pueblo tenía su propio hospital de peregrinos, ya desaparecido en la actualidad. Hay muchas referencias a este hospital en la documentación de Astorga.

El hospital, que se llamaba Sancha Pérez, guarda memoria de una escritura que data del 31 de mayo de 1481a cargo de la cofradía de Los Mártires y Santiago de Astorga. Continúa mencionándose este hospital de Valdeviejas en los documentos existentes de la cofradía de San Esteban de Astorga en los años de 1537, 1547 y 1549.

Tesoros escondidos

Tal vez no tan escondidos para quienes saben donde están. Pero ciertamente me enamoré del Nacimiento que acoge la iglesia dedicada a San Verísimo. La construcción exterior es muy antigua, y acogía en su interior, recuerdan, un retablo de principios del siglo XVI, que ahora se puede contemplar en el Museo de la Catedral de Astorga.

Lucas colocó el Nacimiento hace tres años, y es una pequeña obra de arte que nadie se atreve a quitar. Utiliza elementos vegetales de verdad, y el castillo asemeja los arcos de entrada al Palacio Gaudí. En primer plano tenemos el Misterio y el pueblo recuerda fielmente las propias casas de Valdeviejas. Con la Navidad a la vuelta de la esquina, sin duda recomiendo un recorrido por el pueblo.

Otro de los lugares desconocidos, es el viejo lavadero. “Recuerdo a mi madre y todas las mujeres del pueblo juntarse aquí para lavar la ropa, kilos y kilos de prendas”, evoca Lucas. Ahora se ha convertido en un precioso espacio abierto para hacer reuniones en verano y a la luz de las farolas.

En el parque se puede observar una estructura de columnas donde se pueden apreciar los elementos turísticos más representativos e importantes para la localidad: el Ecce Homo, San Verísimo y el tamboritero Belarmino, obra realizada por la Junta Vecinal.

Ermita del Ecce Homo

Aquí estamos ya hablando palabras mayores. La ermita, de indudable encanto, data del siglo XVI, a la que inicialmente se puso bajo advocación de San Pedro. En ella hubo un pozo del que los peregrinos se surtían para aplacar la sed. Cuenta la leyenda que una mujer que se dirigía a Santiago de Compostela se detuvo en ese pozo para coger agua, con la mala fortuna de que su hijo cayó en él. Invocando la madre al Ecce Homo, las aguas comenzaron a crecer, salvando al muchacho. Por este motivo, según la memoria popular, no sólo se cambió el titular de la ermita, sino también se relaciona el hecho con la inscripción que en ella se conserva y que dice: “Echa limosna viajero a este santo Ecce Homo, y al instante verás como sales del atolladero”.

Uno de los detalles más curiosos que a veces pasamos por alto o damos por echo, es la piedra con una oración escrita en diferentes idiomas. Destaca que propablemente en todo el Camino solo la ermita del Ecce Homo ofrezca este rezo en un idioma tan poco habitual por estos parajes como es el coreano, “muchos peregrinos coreanos se sorprenden al ver la inscripción que no se han encontrado antes en el Camino”. La ermita se encuentra en pleno Camino Francés, por lo que ofrecen alojamiento en el albergue municipal construido en la antigua escuela y casa de la maestra.

En la actualidad tiene una exposición de fotografías antiguas donde los más mayores del lugar recuerdan cómo eran las cosas en época de nuestros abuelos.

Fiestas en Valdeviejas

La localidad tiene en torno al centenar de habitantes, y las fiestas principales de la localidad son las del Ecce Homo, la Sacramental, el primer domingo de agosto, y la de la cofradía de San Verísimo, en honor de ese santo. Además, el pueblo tiene su propio pendón que desfila junto a la Virgen del Castro o en los encuentros de pendoneros de toda la provincia.

Murias de Rechivaldo, a las puertas de la Maragatería

Cristina C. Ugidos Esta semana, y aprovechando el festivo de Todos los Santos, mis pasos me llevaron hasta Murias de Rechivaldo, uno de los cuatro pueblos que forman el municipio de Astorga. Una población típicamente maragata, donde ya se puede apreciar la construcción propia de los antiguos arrieros: casas de piedra de mampostería con un gran portalón, en su día necesario para poder guardar los carros.

El nombre, aunque se desconocen sus orígenes con certeza, puede aludir al límite que la tribu astur de los Ámacos que tenían su territorio en Astorga, según Luis Alonso Luengo, en su libro Los Maragatos, su Origen, su Extirpe, sus Modos, que cita al investigador Nicolás Benavides. Rechivaldo, de origen visigodo, podría aludir a los terrenos que conformaban el territorio de Rechivaldo quien se unió a la lucha de Don Pelayo por la reconquista.

El pueblo, a pesar de que estamos ya entrando en los meses de invierno, todavía mantiene cerca de un centenar de habitantes que se dedican en su gran mayoría al turismo que llega para conocer este precioso rincón de la Maragatería. Es un lugar perfecto para una escapada rural de fin de semana o incluso a pasar el día pues disponen de un área infantil en la que se pueden realizar parrilladas y que es el punto de reunión, sobre todo las noches de verano.

No se conoce cuál es el origen del pueblo, aunque se supone que el núcleo de población se pudo constituir en la época de la Baja Edad Media con la repoblación del norte, a medida que los cristianos iban ganando terreno a los árabes en la reconquista de España. En el siglo XIV, ya aparece citada como perteneciente al ‘quarto de arriba’ de la ciudad de Astorga, junto con Valdeviejas, Castrillo de los Polvazares y el Hospital de Yuso (hoy, Santa Catalina de Somoza).

El 11 de Septiembre de 1846 se produce un hecho que marca dramáticamente el futuro del pueblo: la destrucción de la ubicación original como consecuencia de una tempestad y la posterior avalancha de agua del Río Jerga. No se conoce exactamente la destrucción que provocó en el pueblo, ni si hubo algún fallecido. Lo que probablemente sucedería fue que todas las casas situadas en el margen del río serían destruidas, y únicamente se salvarían tanto la Iglesia como las casas situadas a su alrededor, cuentan los lugareños.

Turismo

Destaca la iglesia parroquial de San Esteban con su característica espadaña, del siglo XVIII, lo más importante de ella, por su relación jacobea, es un relieve de la Virgen del Pilar cobijado en una hornacina sobre el dintel de la puerta. También hay una estatua de San Roque peregrino, patrón del pueblo.

Murias de Rechivaldo se encuentra en el ‘Camino Francés’ que pasa bordeando el bello pueblo maragato y que dispone de un albergue municipal, y de un acogedor Albergue privado. Además, se pueden encontrar casas rurales para alquilar un fin de semana y conocer mejor lo que la localidad tiene para ofrecer.

Junto al río Jerga, que bordea el pueblo, existen varias rutas para hacer en moto o simplemente hacer senderismo. Y si llega la hora de la comida, no hay nada mejor que los restaurantes donde degustar el típico cocido maragato, así como otras delicias que la localidad está dispuesta a ofrecer, siempre con los brazos abiertos y la hospitalidad que les caracteriza.

Fiestas

Murias celebra varias fiestas a lo largo del año, la principal, la Fiesta Parroquial se celebra 15 días después del domingo del Corpus, por lo que suele coincidir a finales de junio o principios de julio. Entre el 15 y el 18 de agosto celebran la Fiesta Patronal de Nuestra Señora y de San Roque y la fiesta de la Cofradía de Santa Águeda se celebra los días 9 y 10 de febrero.

Durante el invierno celebran actividades para los más pequeños con la proyección de películas y otros eventos en la localidad.